«Después de rápida enfermedad ha fallecido con la muerte ejemplar del justo la R. H. Sor Irene García Velasco, Hija de la Caridad, Superiora que ha, venido siendo, durante un período de treinta y seis años, del Colegio de Saldaña, de esta ciudad.
Nacida en Nanclares de la Oca el año 1883, pasó prontito al 31 Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil de Juncarejó (Valdemoro), donde estudió las carreras del Magisterio y Música, con notabilísimo aprovechamiento. A los veintitrés años, Dios Nuestro Señor fue servido llamarla a la Congregación de Hijas de la Caridad, en la cual, después del Noviciado, llevado fervorosamente, comenzó a regentar cargos de responsabilidad y confianza de sus Superiores.
En el año 1926, de acuerdo con el Rvdmo. Prelado de Burs, como Patrono del Colegio, y de los Superiores de su Congregación, fue nombrada Directora del Centro de formación femenino, de tan antigua raigambre burgalesa.
Durante su régimen han correspondido al Colegio notables transformaciones bajo todos los aspectos. En el orden académico, por los años de 1931, a los estudios de formación y cultura general se añadieron los del Magisterio Nacional y del Bachillerato Superior, juntamente con los de conocimientos técnicos de contabilidad, mecanografía y lenguas. A consecuencia de estas ampliaciones se hizo necesario habilitar nuevos locales para la instalación de las clases correspondientes, erigiéndose los pabellones de Jesús Maestro, con 16 aulas y con los respectivos gabinetes de Física, Química y de Historia Natural.
Como oportuno complemento en el terreno educativo, se instalaron posteriormente salones de cine distracciones para numeroso alumnado que acude al Colegio de Saldaña para recibir una completa educación.
Cual broche de oro de su gestión, cúpole el acierto de reparar y adornar la iglesia del Colegio. La hermosa capilla del siglo XVI, pequeña y reducida desde sus comienzos, fue adaptada también en el año 1945, lográndose afortunada posibilidad para instalar un nuevo altar en honor de la Medalla Milagrosa, la natural y hondamente sentida devoción de todo el alumnado.
Sor Irene era para millares de mujeres burgalesas que pasaron por las aulas del Colegio—y aun para muchos de nosotros, ex alumnos de aquellas ya lejanas clases de párvulos del Centro—la personificación y compendio de toda una tibor pedagógica y benemérita desarrollada a lo largo de muchos años y que tan notables frutos ha reportado a nuestra ciudad y provincia. Su don de gentes, su simpatía arrolladora, su tacto y sentido de la pedagogía, la unieron siempre de por vida a la admiración, gratitud y recuerdo perennes de cuantos la tratamos y nos educamos bajo su tutela rectora.
En nuestra ciudad puede decirse que ha pasado su vida Sor Irene, pues a lo largo de unos cuarenta años rigió con indiscutibles aciertos, y aun en épocas azarosas por los avatares políticos, los destinos del Colegio de Saldaña, donde su solo nombre constituida ya una auténtica institución.
Dios Nuestro Señor ha otorgado la paz de los justos a esta religiosa singular, cuya salud había quebrantado notoriamente la enfermedad en lo últimos tiempos, y su muerte nos deja a nosotros, sus pequeños alumnos de otros tiempos, a quienes ella seguía distinguiendo con amoroso y maternal cariño, profundamente apenados ante el vacío que deja su tránsito.
Diario de Burgos.







