Sor Inocencia García Romea

Mitxel OlabuénagaBiografías de Hijas de la CaridadLeave a Comment

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Author: Anónimo · Source: Anales españoles, 1967.
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biografias_hijas_caridadEn la tarde del pasado día 27 tuvo lugar el sepelio de la bene­mérita Hija de la Caridad Sor Inocencia García. Romea, ex Supe­riora de las Escuelas «Fundación Pola», de Gijón.

A pesar de lo intempestivo de la hora y el tiempo, su funeral y entierro constituyeron una manifestación de duelo. Las amplias na­ves del templo parroquial de San Lorenzo dieron cabida al nume­roso público de todas las clases que se unía al Santo Sacrificio de la Misa por el eterno descanso de la finada. Terminada la Misa y bajo una lluvia torrencial, la caravana de coches ocupados por religiosas, antiguos alumnos y bienhechores, acompañaron sus res­tos mortales hasta la última morada.

BIOGRAFIA.—Nació Sor Inocencia en Zaragoza el 28 de diciem­bre de 1878. Entró en la Compañía de las Hijas de la Caridad en 1904, y, después de tres años de actuación en la Casa Caridad de Zaragoza, en 1908 fue designada por la superioridad para la funda­ción de las «Escuelas Asilo Pola», creada por el Excmo. Sr. D. Ma­rino Pola para los hijos de los obreros de esta villa.

Durante cincuenta y ocho años entregada totalmente a los mi­nisterios de caridad en este Centro, fueron los pobres su predi­lección, entre éstos los de la Protección de Menores, por lo que la Junta Local siempre encontró recursos ante las necesidades apre­miantes de la sociedad en los desequilibrios familiares que siempre repercuten en los niños.

En 1930 fue nombrada Superiora, cargo que desempeñó durante dieciocho años, demostrando sus excelentes dotes de gobierno con su prudencia y tacto para hacer frente a tantas dificultades como los tiempos iban presentando. Su prodigiosa memoria era un fiche­ro ante la duda de un nombre, fecha o acontecimiento.

En 1936 al estallar el Movimiento, tuvo la Comunidad que aban­donar este Centro el 18 de septiembre, no sin antes resistirse ante los milicianos, que en sus frecuentes registros venían en grupos po­niendo a Sor Inocencia el fusil en el pecho pidiendo la entrega del edificio y ante su serenidad y razonamientos, bajaban la cabeza mar­chando como mansos corderos convencidos de que la Religión hace mucho bien a la humanidad, en especial a las clases humildes.

Con motivo de sus BODAS DE ORO VOCACIONALES, en 1955, sus antiguos alumnos le felicitaron cariñosamente, pero lo manifes­taron con mayor resonancia el 4 de mayo de 1958 al conmemorarse los cincuenta años de la «Fundación Pola». En el programa de actos figuraba la concesión de la Cruz de Beneficencia, que le fue impues­ta por el Sr. Alcalde, quien presidió los actos con las autoridades locales.

La labor docente llevada a. cabo por Sor Inocencia durante los cin­cuenta y ocho años que llevan de existencia las Escuelas Asilo Pola, perdurará en la memoria de las varias generaciones que por este centro han pasado. Los antiguos alumnos que venían a consultar y exponer sus problemas, siempre agradecerán sus acertados conse­jos, pues siempre tuvo para ellos un recuerdo en sus oraciones. Se alegraba grandemente de sus aspiraciones profesionales, cele­brando sus ascensos, pues muchos se hallan repartidos por toda la geografía española ocupando altos puestos.

Siendo insuficientes las Escuelas Asilo Pola para tantos niños como acudían de la periferia, sentía gran preocupación por los suburbios y gracias a sus iniciativas, oraciones y peticiones existen hoy las ESCUELAS DE LA MILAGROSA, del Llano.

Como buena aragonesa profesaba especial devoción a la Virgen del Pilar, bajo cuyo manto expiró dulcemente el día 26 de octubre a los ochenta y siete años de edad y sesenta y uno de vida religiosa. En su muerte tranquila y edificante se cumplen las palabras de su’ santo fundador. «El que haya amado a los pobres durante su vida, verá sin temor acercarse la hora de la muerte».

Al novenario de misas que está celebrando estos días el reve­rendo P. Manzanal, Director provincial de las Hijas de la Caridad, asisten muchos antiguos alumnos y personas conocidas de Sor Ino­cencia, manifestando su gratitud a la que durante largos años tra­bajó por el bien corporal y espiritual en este Centro benéfico. Des­canse en paz.

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