Sor Basilisa Lumbreras era riojana, natural de Cenicero, provincia de Logroño. Y no lo desmintió nunca su carácter: regocijado, juguetón, jovial y al mismo tiempo firme y entero cuando trataba de sus convicciones o de sus principios. Por eso había sorprendido a sus padres, cuando, en medio de una juventud revoltosa y hasta presumidilla, salió de pronto con la pretensión de hacerse Hija de la Caridad. Por eso también supo ser inconmovible a las negaciones hasta conseguir ingresar en la Compañía a los dieciocho años, desvaneciendo las esperanzas familiares de verla ama de casa hacendosa y aprovechada.
De sus años en el Seminario como Hermanita primero y luego como parvulista ella sólo sabía recordar anécdotas chispeantes. Debieron ser para ella años de puro y alegre gozo espiritual, sin sombra de pesadumbre o amargura. Más de una vez el fresco estallido de las risas de sus compañeras ante alguna de sus ocurrencias provocaba la llamada al orden mediante el grave tintineo de la campana.
¿Qué ha sido esta vez? preguntaba Sor Directora.
Sor Lumbreras…—decían todas a coro.
Y ante el vano es fuerzo esfuerzo de la misma Directora por contenerse, sor Basilisa mostraba su chamiseta, más larga por detrás que por delante y explicaba con aire compungido:
Les decía que seguramente tendría que asistir hoy a alguna recepción importante, porque como me han dado este frac de etiqueta—
Aquella juventud radiante e irresistible la preparaba, sin embargo, para altas responsabilidades. A raíz de su profesión fue destinada con otras Hermanas, entre las que figuraba Sor Mercedes Fernández, a iniciar la fundación de Manzanares. Comienzos difíciles como pocos, que hicieron aflorar el tesoro de energía y firmeza que se ocultaba bajo el alegre talante de Sor Basilisa. Allí se ha deslizado el resto de su vida y allí ha realizado su obra: la transformación en un espléndido complejo de obras asistenciales y benéficas de la humilde fundación inicial.
Si las mejoras materiales del edificio han sido grandes, no han sido menores las llevadas a cabo en el aspecto formal del Establecimiento: de las cuatro Hermanas primitivas, la Comunidad ha llegado a las trece actuales. Y de unos tímidos comienzos sin horizonte se ha pasado a esa especie de mundo de la caridad, que es hoy aquella residencia manchega, en la que funcionan simultáneamente hospital, asilo, escuelas con 400 niñas y 100 niños, clases nocturnas, clases de cultura general, bachillerato elemental, magisterio, taquigrafía, mecanografía, contabilidad, música, labores, Auxilio Social, Damas y Luisas de la Caridad, etc., etc. En Manzanares—no es exageración—, en todo y para todo, se recurre al hospital. La Casa de las Hermanas es, en el más amplio y generoso sentido, la casa de todos, la casa del pueblo,
Y el alma de esta creación ha sido Sor Basilisa. Su generosidad sin límites, su atención a todas las necesidades, su perpetuo espíritu de servicio, su constante apertura a los problemas y dificultades del prójimo hicieron de ella, en vida, la figura más popular y conocida de toda la población y, en su muerte, la más universalmente llorada.
Su entierro constituyó—si la expresión no resultara tan gastadas—una manifestación de duelo público. Estuvieron presentes en él, conforme a la reseña publicada por el periódico «Lanza», de Ciudad Real, los niños Colegio del Hospital, las alumnas de las Concepcionistas y los alumnos de los demás centros docentes de Manzanares, las autoridades manzanereñas en pleno, todas las cofradías locales con sus estandartes, mayordomos y Hermanos mayores al frente, hombres y mujeres con cirios y coronas de flores en filas interminables; en fin, sin ponderación de ningún género, la población entera de Manzanares. Se vio a hombres hechos y derechos llorar como niños al paso de la comitiva.
Por parte de la doble familia asistieron a los actos fúnebres representantes de varias residencias madrileñas, el Superior de los Padres de Hortaleza y el Excmo. Sr. Obispo de Cuttack. Una verdadera glorificación póstuma rendida a esta Hermana ejemplar al día siguiente de su fallecimiento, ocurrido el 15 de enero







