CONCLUSIÓN
Al terminar esta exposición creo poder afirmar sin error que en san Vicente el estado de caridad es:
- una vocación eclesial (apartado 1).
- que supuso una gran novedad como camino de santidad y que en nada rebaja las máximas evangélicas (apartado 2),
- que determina una forma de ser en seguimiento de Jesucristo servidor-evangelizador de los pobres (apartado 3),
- que se expresa en un modo de estar y actuar, integrador y unificador de la existencia (apartado 4).
Para Vicente de Paúl, vivir en estado de Caridad, no es hacer obras buenas por los pobres, sino tener una experiencia concreta de Jesucristo, cuyo espíritu es de Caridad perfecta (pertenencia, unión, entrega… al Padre; servicio, caridad, entrega… a los hombres). Este Cristo es quien nos llama a configurar nuestra existencia en su seguimiento, continuando su misión, como enviado del Padre para anunciar la buena noticia a los pobres.
Para Vicente de Paúl el estado de Caridad no es algo externo a él. sino la forma que tiene de entender el Plan de Dios sobre él. sobre la Iglesia y sobre el mundo. Por eso no es que la caridad forme parte de su código genético sino que la caridad es su código genético puesto que es la vida y el espíritu que le anima, su estado, su mística y su identidad más honda.
Pidamos juntos al Señor un corazón apasionado, humilde y sencillo, para vivir continuamente amando y que el fuego de la caridad de Cristo nos queme por dentro y nos haga transparentar ante los pobres el amor inmenso que Dios les tiene. Pidámosle, nos conceda la gracia de que su santo amor se imprima bien hondo en nuestra alma, que sea la vida de nuestra vida y el alma de nuestras acciones, para que al salir fuera entremos y actuemos en las almas a las que nos entregamos.
Cristina Calero
CEME 2015







