INTRODUCCIÓN
Agradezco enormemente al P. Sánchez Mallo su invitación a participar en esta XXXIX Semana de estudios vicencianos. Inicialmente quiero aludir con brevedad al tema general, que da título a estos días, para así contextualizar, en esta Semana, el tema concreto que se me pide: Significado del estado de Caridad en San Vicente.
Relacionando el título de mi conferencia con el de la Semana, (Vicencianismo y Vida consagrada), a bote pronto, se puede correr el peligro de identificar el Vicencianismo con el ‘estado de Caridad’ y la Vida Consagrada con el ‘estado de Perfección’, lo que en mi opinión sería un error.
En primer lugar, porque si bien en tiempos de nuestros fundadores la Vida Religiosa se reducía, para las mujeres, a la vida de clausura. en siglos posteriores -especialmente en el siglo XIX- hay un gran florecimiento de comunidades religiosas de vida apostólica, de tal forma que la Vida Religiosa no es únicamente la monástica contemplativa (de clausura), sino también la «activa» o apostólica (a la que no pertenece la Compañía).
También. porque a partir del Concilio Vaticano II, de la reforma del Código de Derecho Canónico y, sobre todo, después de la Exhortación postsinodal Vita Consecrata, se amplía y perfecciona la comprensión de las distintas formas de especial seguimiento del Señor en la Iglesia y se habla de Vida Consagrada, incluyendo no sólo la Vida Religiosa (contemplativa o «activa»), sino otros modos de Vida Consagrada en la Iglesia, como son los Institutos seculares. el Orden de las Vírgenes, las Nuevas formas de Vida consagrada…. etc. y también las Sociedades de Vida Apostólica, a las que sí pertenece la Compañía
He iniciado mi exposición con este breve apunte, pues me parece que es difícil llegar a comprender la originalidad y riqueza del «estado de caridad», en San Vicente, si no distinguimos con claridad las diversas formas de Vida Consagrada en la Iglesia hoy, y su génesis en la historia de la misma. Con frecuencia se afirma que las Hijas de la Caridad no son religiosas, porque en el siglo XVII sólo se podía ser religiosas o monjas en la clausura, pero que, corno en la actualidad sí hay religiosas de vida «activa», la Compañía pertenece a la Vida religiosa apostólica en la Iglesia.
Creo que siendo cierta la primera parte de la afirmación, es radicalmente falsa la segunda. Y esto que la Compañía ha guardado como legado de sus fundadores por ser su propia identidad («las Hijas de la Caridad no son religiosas»‘), hoy está claramente ratificado por el Magisterio de la Iglesia. Según éste, la Compañía por ser una Sociedad de Vida apostólica pertenece a la Vida Consagrada sin ser Vida Religiosa. Creo que esta clarificación es importante mucho más que una discusión jurídica, pues conlleva la fidelidad a un modo de concebir el camino de la santidad en el seno de la Iglesia católica, significado por la expresión vicenciana estado de Caridad.
Cristina Calero
CEME 2015







