1. Primera dedicación
Terminados sus estudios fue ordenado sacerdote. No sabemos más. Podemos imaginar su gozo espiritual, como todo joven estudiante, logrando finalizar su carrera, algo siempre deseado. Desconocemos también el año, el lugar, el cómo, la participación familiar…
Posiblemente fue en 1678, a sus 24 años, pues este año como veremos obtuvo un canonicato en la diócesis de Urgel, siendo obispo Pedro de Copons y de Teixidor (1670-1691). San José de Calasanz (1556-1648) había fundado en la Seo de Urgel el colegio de San Andrés, que confió a la Compañía de Jesús (1601-1767), donde se formaban los aspirantes al sacerdocio. ¿Estudiaría ahí nuestro joven estudiante?
Tampoco sabemos de sus comienzos en la pastoral sacerdotal. El Dr. Benigno Marqués, archivero de la diócesis de Urgel nos confirma que por lo que concierne a la ordenación, no tenemos en el Archivo diocesano ningún registro general de órdenes del siglo XVII. También el libro de Ordenaciones sacerdotales de Barcelona de ese mismo tiempo, fue quemado por los revolucionarios en la guerra civil de 1936.
Torres afirma: Profundos y muy vastos debieron ser sus estudios y ocupaciones (primeras) a juzgar por las excelentes dotes con que plugo al cielo adornar aquella alma, en la que debían mirarse tantos y tan doctos sacerdotes como le consultaron en Urgel y en Barcelona sobre las delicadas materias de la teología, y sobre todo por el incalculable bien que con sus conocimientos y suma doctrina produjo, primero en Urgel, después por espacio de muchos años en el Priorato de Santa Oliva, y finalmente en Barcelona.
Por lo que hace a sus ocupaciones solo podemos asegurar que estuvieron en armonía con sus virtudes; pues de otro modo ni hubiera sido promovido a las Órdenes sagradas, ni mucho menos se le hubiera conferido un canonicato en la Catedral de Urgel.
Atendiendo a lo que conocemos posteriormente, podemos afirmar que fue un joven inteligente, estudioso y responsable, que supo aprovechar sus años mozos dedicándose a sus deberes propios hasta coronar su carrera, la cual pronto comenzó a producir sus buenos frutos apostólicos y sacerdotales. Siendo de familia con posibilidades económicas, tal vez podemos pensar que practicaría su ministerio pastoral en alguna iglesia o parroquia de la ciudad de Urgel y que pronto lograría lo que él aspiraba o más bien su familia deseaba: un canonicato en la catedral, alguna abadía, o prebenda.
2. Canónigo de Urgel
Parece que no se encuentra ningún dato en el Archivo, por cuanto, sobre las Actas Capitulares, hay una laguna desde 1608 a 1699. Pero gracias al actual archivero Dr. Benigno Marqués sabemos que: Sobre el período que ejerció su canonicato, no se conserva el correspondiente libro de Actas Capitulares. Afortunadamente conservamos de este período los libros de contaduría, y de ahí podemos sacar las noticias elementales, para saber cuando empieza y cuando presumiblemente termina su canonicato en la catedral de Urgel.
Y nos ofrece los siguientes datos, hasta el presente desconocidos: Su toma de posesión de un canonicato en esta iglesia es el 13 de septiembre de 1678. Y unos meses más tarde, el 16 de marzo de 1679 recibe el acostumbrado «osculum pacis» (la bienvenida o saludo fraternal) dentro de la corporación capitular. También en el mismo folio nos dice que estuvo ausente del coro desde el 2 de septiembre de 1679 hasta el 30 del mismo mes y año, por convalecencia de una enfermedad. De En su Oración Fúnebre, el Dr. Garrigó afirma: Asistiendo (al Coro) todos los días indefectiblemente, sin que entibiasen su fervor, ni los calores del verano, ni los fríos del invierno23. Y el P. Torres añade: En este nuevo oficio dio pruebas evidentes de su amor al servicio de Dios y de la Iglesia. Subrayemos esos dos aspectos importantes: su amor a Dios, sirviendo a la Iglesia y a los fieles.
Clemente XI en el Breve que autoriza la fundación de la Congregación en España, lo llama «sacerdote, Prior del Priorato de Santa Oliva y Canónigo de la Catedral de Urgel».
La escritura de fundación de la Congregación de la Misión señala ese orden: «Prior de Santa Oliva, después canónigo de la Seo de Urgel, y, por último, Arcediano Mayor de la Catedral de Barcelona».
¿Quién puede referir las conversiones que obró en el Priorato, la caridad y solicitud con que acogió a los pecadores, alivió las necesidades de los infortunados y atendió a toda suerte de necesidades corporales y espirituales?… A todo atendió la solicitud del pastor, y merced a sus cuidados y vigilancia, conservó en la fe la porción del rebaño a su celo encomendado… Diez y ocho años trabajó en esa santa empresa…
Y Garrigó nos lo describe así: El trabajo fatigadísimo en el Priorato de S. Oliva, catequizando, predicando y confesando, no solamente a sus feligreses, sino también a todos los de aquella comarca, sin que le ayudase a llevar aquella pesada cruz otro Ministro26.
Se cuenta que, Francisco, como responsable del lugar, exigía moralidad y costumbres sanas, prohibiendo los bailes públicos. Un soldado hizo burla de ello despreciando sus decisiones, incluso dentro del mismo templo. El Prior se le acercó y díjole tales razones, tan dulces y tan edificantes, que el pobre soldado desistió de sus pretensiones públicas y escandalosas; pidió perdón y fue uno de sus incondicionales27. No sin razón exclama el mismo F. Garrigó: ¡Qué ángel de guarda tan solícito fue nuestro Prior de sus ovejas de Santa Oliva mientras estuvieron a su cargo!







