A última hora ha ocurrido, en esta misma Casa Central, otra defunción aún más inesperada, la del H.° Saturnino Carrasco. El cronista ni siquiera se había enterado, como muchos otros, de su venida de Venezuela. La primera noticia fue la de que se estaba muriendo en la Clínica.
Había llegado el día 1 de junio a pasar unos días de vacaciones en España. Ciertamente, no gozaba de muy buena salud, especialmente respecto del corazón, pero el médico no había puesto inconveniente a su viaje en avión. De hecho, en el viaje no sintió ninguna molestia y, llegado aquí, se sentía bien. Por cierto, que estando la Casa abarrotada de personal, incluso la enfermería, se avino a pernoctar en una habitación en la que ya lo hacían otros dos o tres Padres. Mas pasada la media noche del segundo día, se sintió mal, y notándolo uno de los que dormían a su lado, fue a avisar al Hermano enfermero, y éste al médico de guardia del Sanatorio. Le llevaron en una silla a una habitación de éste y con una pastilla pareció quedar bien. Sin embargo, continuó en la cama y, pasado el mediodía, le sobrevino un violento ataque al corazón que acabó con él antes de que pudieran proporcionarle ningún remedio. Mientras tanto, el P. Vicente Franco, que estaba allí, le administró la Santa Unción y demás posibles ayudas espirituales.
En la mañana del día 4 se tuvo en la capilla de Comunidad el funeral, en el que concelebraron con el P. Superior dos Padres que estaban aquí, pertenecientes a la Provincia de Venezuela. En la homilía, el Superior, P. Cortázar (en los pocos días que llevaba de Superior ya era la tercera vez que tenía que hacer lo mismo), nos refirió algunos detalles edificantes, pruebas de su piedad y observancia y prenda de su preparación habitual para la muerte: apenas llegado, le había buscado para saludarle y ponerse enteramente a su disposición por los días que estuviera aquí, y al mirar, después de su muerte lo que contenía su maletín, encontraron en él el crucifijo de los votos, las Reglas del Seminario de los Hermanos Coadjutores, las Reglas Comunes y el Oficio Parvo, por cierto, bastante sobado; señal, todo ello, de que, aún en las vacaciones, pensaba cumplir fielmente con todas sus obligaciones y devociones.
Que el Señor les haya acogido a todos en su seno.
El H.° Saturnino Carrasco Chico había nacido en Alcolea del Tajo (Toledo), el 25 de marzo de 1907, e ingresado en la Compañía el 2 de junio de 1931. Había trabajado en varias Casas de España hasta el año 1947, en que fue destinado a Venezuela.







