Evangelio: (San Lucas 2:16-21)
Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del niño. Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían. María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior. Después los pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, tal como los ángeles se los habían anunciado. Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada.
Reflexión:
Porque la concepción y parto de María ocurrió bajo tan extraordinarias circunstancias, tal vez pensemos que María tomó todo esto por concedido y que fue fácil para ella. Las líneas centrales del Evangelio sugieren lo contrario: “María guardó todas estas cosas, reflexionando en ellas en su corazón.” Esto sugiere que el consentimiento continuo de María a Dios no fue nada fácil. La única manera que logró mantener su lealtad fue el tomar la postura contemplativa: reflexionando, meditando y orando. María nos enseña el camino: fidelidad a la manera de Dios quiere decir que nosotros también debemos adoptar una postura contemplativa ante Dios y el misterio de la salvación. (Liturgia Viviente)
Meditación Vicentina
Vicentinos son llamados a ser contemplativos en acción y apóstoles en oración. La oración y acción van mano a mano en una espiritualidad Vicentina sana. San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillác fueron increíblemente activos, pero también eran personas de oración profunda. Una espiritualidad apostólica está en su pleno apogeo cuando tiene oración y acción en tensión uno con otro. La persona que ama a Dios “con el propio sudor de su frente y la fuerza de sus brazos,” como dijo San Vicente, sabe como distinguir entre pensamientos de bella teoría sobre un Dios abstracto y real contacto personal con el viviente Señor, contemplado y servido en su gente que sufre. (Maloney, ¡Ve! En la Espiritualidad Misionaria de San Vicente de Paúl)
Discusión: (Compartan ideas sobre estas lecturas después de un momento de silencio)
¿Cómo podemos ser mejores “contemplativos en acción” en este año?
Oración de clausura:
María, a ti que eres Madre de Dios, te rogamos:
-Ayúdanos a ver y oír lo que Dios nos revela en nuestras vidas.
María, manantial de gracia y paz,
-Ayúdanos a tomar tiempo para contemplar y reflexionar.
María, tú que eres una “contemplativa en acción,”
-Ayúdanos a contemplar a Jesús en su gente que sufre. ¡Amén!







