San Vicente de Paúl no era de familia pobre

Francisco Javier Fernández ChentoEn tiempos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Benito Martínez, C.M. · Año publicación original: 2016 · Fuente: El autor.
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La madre de san Vicente de Paúl pertenecía a una familia de burgueses de la que dependía el señorío de Peyroux1 en Orthevielle, a unos 20 kilómetros al sur de Dax y a unos cinco del País vasco francés, con una serie de derechos sobre los habitantes y tierras del pueblo, como la justicia, el orden, la imposición de su horno, molino, lagar, etc. por los que recibían tributos y rentas, al tiempo que se liberaban de muchos impuestos. Aquí pasó de niño Vicente muchas temporadas, como dice él mismo, llevando a pastar el ganado por los alrededores del castillo de Mongaillard a unos tres kilómetros del País vasco francés. Fue aquí donde seguramente aprendió el euskera y, también seguramente donde hizo los primeros estudios. Varios hermanos de su madre eran abogados y funcionarios. Un hermano de Bertranda, la madre de san Vicente, era abogado en Burdeos, otro, Juan de Moras, era abogado en Dax y se había casado con Juana de Saint-Martín, emparentada con la familia Comet, protectora de san Vicente. Los Moras, además de burgueses eran funcionarios estatales con casa de veraneo en Puy.

Fue allí donde seguramente la familia de Moras conoció a Juan de Paúl, padre del santo. Este era un labrador fuerte con suficientes hectáreas de labranza, con tierras, bosque y ganado en Puy y en otras partes cercanas a Dax, como en el pueblo de Saint-Paul. Por eso se le consideró un partido conforme a la condición social de los Moras2. Tenía, además, un rebaño de ovejas y una piara de puercos, dos parejas de bueyes, por lo menos, pues si vendió una pareja para pagar los estudios de Vicente, le quedaría otra para cultivar las tierras, y hasta permitió que su hijo Vicente diera 30 sueldos de limosna a un pobre3, el salario de tres días de un obrero especializado de entonces. Cuando, a los quince años, fue a estudiar al colegio de Dax, pasó de golpe tres cursos y en sólo dos años se preparó para estudiar teología, además de considerársele con aptitud para ser preceptor de los hijos del juez Comet. Lo cual supone que de niño, aunque guardara el ganado, tuvo profesor particular, bien en su casa, bien, y es lo más probable, en las temporadas que pasaba en casa de sus abuelos maternos. Por el testamento que hizo san Vicente pocos años después de fundar a los Paúles vemos que los bienes “paternales y maternales” heredados no eran pocos4.

Pero todo labrador, por muy desahogado que viviera, estaba en peligro constante de caer en la pobreza por causas meteorológicas y políticas. Abelly cuenta que hacia 1650, debido a las revueltas de la Fronda los hermanos de san Vicente, despojados de todo por los soldados, cayeron un tanto en la pobreza y para que volvieran a una situación parecida a la de años anteriores, Vicente de Paúl les dio las 1000 libras, que le había dado el señor de Fresne para ellos, es decir, el sueldo de tres años de un vicario de parroquia o de unos siete años de un trabajador manual5. Con ese dinero -dice Abelly- se compró una pareja de bueyes a un familiar, a otro se le reedificó la casa, para el otro se deshipotecó una pieza de tierra y a otros se les dio vestidos y los aperos de labranza necesarios para que pudiesen trabajar las tierras. En su Testamento de 1630 deja a sus hermanos lo que tenía después de haberles dejado en 1626 la parte que le tocaba de la herencia paterna: una casa con bosque y tierra que mi cuñado había vendido, y yo había rescatado el 21 de enero de 16276.

Al ser una familia de funcionarios, burgueses y campesinos pudientes, se supone que tenía influencias en el entramado social. Por eso se puede decir que Vicente de Paúl pertenecía a una familia capacitada y autorizada por la costumbre y la mentalidad social de la época para aspirar a más, para medrar en la escala social y eclesial sin contradecir a la santidad, pues lo corriente en aquel siglo era que los segundones de estas familias entraran en la administración pública, en los conventos o en el estado clerical. Así lo vemos igualmente en las familias de Saint-Cyran, Bérulle, Francisco de Sales, Arnauld, Marillac, Attichy, etc.

  1. Para conocer más detenidamente los orígenes de la familia de san Vicente ver Charles BLANC, “La parenté de Monsieur Vincent” en Bulletin de la Société de Borda, 1960, págs.  116-128. Sobre el euskera, Luis ABELLY, Vida del Venerable Siervo de Dios Vicente de Paúl, Fundador y primer Superior General de la Congregación de la Misión, CEME, Salamanca 1994, p 656 (Lib. III, cap. XI, sec. VI).
  2. Los matrimonios en esta época eran sencillamente un negocio. Ver Claude DULONG, La vie quotidienne des femmes au Grand  Siècle, Hachette, Paris 1984, ch. II. « Du mariage ».
  3. Luis ABELLY, o. c. p. 33. (Lib. I, cap. II).
  4. SV. X, 99-101.
  5. L. 3º, cp. XIX, p. 745-746
  6. Ann. Nº 101, 1936 p. 704-707

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