P. Salvador Barrera.—Era también natural de Barcelona y había concluido la carrera eclesiástica al ingresar en la Congregación una semana después que su paisano José Jofreu. Junto con éste hizo los votos el 1 de agosto de 1706. Muerto en 1710 el P. Balcone, director de novicios, le substituyó el P. Barrera. Quedó al frente de la casa cuando fueron ‘desterrados los Padres Orsese y Jofreu, y siendo superior de la misma dió personalmente principio a las gloriosas misiones de los Padres Paúles en Cataluña. Aparece en los libros de ejercicios como director de multitud de ejercitantes eclesiásticos y seglares. A repetidas instancias suyas fue exonerado del cargo de superior de la casa en 1733. Mas en 1736 fue enviado de superior a Mallorca para dar comienzo a la segunda casa de la Misión en España, cuya fundación se debió al tino y prudencia del Padre Barrera, quien estuvo además una buena temporada en Madrid con el fin de conseguir la –Real licencia. Venciendo no pocos obstáculos, estableció sólidamente la fundación y al igual que en Barcelona se consagró de modo especial a las misiones y ejercicios. Después de dar la primera misión en Sineu, recorrió en los años sucesivos las poblaciones más importantes de la isla, cosechando en todas partes copiosísimos frutos. Empezó a levantarse en su tiempo la linda iglesia de la Misión. El rey de Portugal, Juan V, sin duda por insinuación del P. j pi- dió al P. Barrera para la casa de Lisboa. El P . General se lo concedió, saliendo de Mallorca el P. Barrera el 6 de junio ‘de 1743. Se detuvo unos días en Barcelona y partió luego para Lisboa, adonde llegó el 8 de agosto, tomando luego posesión del cargo de superior de aquella comunidad. A pesar de sus sesenta y dos arios, un mes más tarde ya confesaba en portugués, y meses adelante predicaba en la lengua de Camoens los ejercicios de Cuaresma. De 1744 a 1747 figura como director y doctrine ro, y además en muchas ocasiones con pláticas especiales para eclesiásticos, en casi todas las misiones dadas durante dichos años. Como en Barcelona y Mallorca, también abrió por sí mismo el Libro de Misiones. fue asimismo muy apreciado por la Corte y por el Rey, quien le consultaba en algunos asuntos. Digno continuador de la obra del P. Jofreu, falleció en Lisboa el 2 de septiembre de 1752. Los Misioneros españoles y portugueses deben eterno reconocimiento al incansable y celoso P. Barrera que empezó y organizó en nuestra patria la obra primordial de las misiones, tal como las estableció San Vicente de Paúl. (Anales, t. XXXIV, p. 467.)







