El P. Salomón Sáenz Pipaón pertenecía a la Provincia de Zaragoza, en cuya Casa de Teruel ha residido los seis últimos años, hasta que el próximo pasado se le trasladó a la enfermería de Madrid, donde ha fallecido el día 3 de diciembre, tras grandes dolores, ocasionados especialmente por una ardiente sed que le devoraba. El funeral lo presidió el actual Superior de dicha Casa de Teruel, acompañado de otros Padres de la misma Provincia de Zaragoza. Sin embargo, la homilía la reclamó para sí su compañero de tantos años, el P. Hilario Chaurrondo, venido de Cuba hace poco tiempo, de la cual vamos a hacer aquí un pequeño resumen, que será mucho más expresivo que todo lo que podríamos decir por nuestra cuenta.Después de recordar que ambos comenzaron juntos sus estudios preparatorios en la escuela de Viana, que convirtió en una especie de preapostólica la famosa Sor Simona Oroz, hizo resaltar el contraste entre la especie de apatía de sus primeros pasos de ministerio en las Casas de Paredes y La Iglesuela, ambas establecidas en pueblos, donde apenas tenía nada que hacer y en las que, por tanto, estuvo casi aburrido, y su entusiasmo en las posteriores, que pasó en los inmensos campos de Cuba, donde estaba siempre en movimiento. Con frase gráfica, dijo que allí siempre estuvo dando golpes, com los dan su nombre: Simeón, y su apellido: Pipaón. Señaló que, aunque no había estudiado en ninguna Universidad, sino que hizo sus estudios como quería San Vicente, que ponía como modelo a las Universidades españolas, en las que se estudiaba sobre un buen libro de texto explicado por un buen profesor, su verdadera universidad fue la vida, que su talento natural le hizo conocer muy bien y le enseñó a resolver maravillosamente las cuestiones que se le presentaban, por lo que los Superiores, siempre que se les presentaba algún caso embrollado, acudían por lo común a él. Aludió en particular a varios casos de escándalo, que él logró arreglar de modo que apenas produjeran daño alguno al público. Ponderó asimismo su humor, con el que deshacía fácilmente las discusiones comprometedoras y las situaciones difíciles que se le presentaban…Allí gastó sus fuerzas en un trabajo constante hasta mediados el año 1961, en que, con otros Padres y muchísimos más religiosos de ambos sexos, fue expulsado y lanzado hacia España por la revolución castrista.Salomón Sáenz de Pipaón

El P. Salomón Sáenz Pipaón pertenecía a la Provincia de Zaragoza, en cuya Casa de Teruel ha residido los seis últimos años, hasta que el próximo pasado se le trasladó a la enfermería de Madrid, donde ha fallecido el día 3 de diciembre, tras grandes dolores, ocasionados especialmente por una ardiente sed que le devoraba. El funeral lo presidió el actual Superior de dicha Casa de Teruel, acompañado de otros Padres de la misma Provincia de Zaragoza. Sin embargo, la homilía la reclamó para sí su compañero de tantos años, el P. Hilario Chaurrondo, venido de Cuba hace poco tiempo, de la cual vamos a hacer aquí un pequeño resumen, que será mucho más expresivo que todo lo que podríamos decir por nuestra cuenta.Después de recordar que ambos comenzaron juntos sus estudios preparatorios en la escuela de Viana, que convirtió en una especie de preapostólica la famosa Sor Simona Oroz, hizo resaltar el contraste entre la especie de apatía de sus primeros pasos de ministerio en las Casas de Paredes y La Iglesuela, ambas establecidas en pueblos, donde apenas tenía nada que hacer y en las que, por tanto, estuvo casi aburrido, y su entusiasmo en las posteriores, que pasó en los inmensos campos de Cuba, donde estaba siempre en movimiento. Con frase gráfica, dijo que allí siempre estuvo dando golpes, com los dan su nombre: Simeón, y su apellido: Pipaón. Señaló que, aunque no había estudiado en ninguna Universidad, sino que hizo sus estudios como quería San Vicente, que ponía como modelo a las Universidades españolas, en las que se estudiaba sobre un buen libro de texto explicado por un buen profesor, su verdadera universidad fue la vida, que su talento natural le hizo conocer muy bien y le enseñó a resolver maravillosamente las cuestiones que se le presentaban, por lo que los Superiores, siempre que se les presentaba algún caso embrollado, acudían por lo común a él. Aludió en particular a varios casos de escándalo, que él logró arreglar de modo que apenas produjeran daño alguno al público. Ponderó asimismo su humor, con el que deshacía fácilmente las discusiones comprometedoras y las situaciones difíciles que se le presentaban…Allí gastó sus fuerzas en un trabajo constante hasta mediados el año 1961, en que, con otros Padres y muchísimos más religiosos de ambos sexos, fue expulsado y lanzado hacia España por la revolución castrista.





