Regla comentada de la SSVP (6. Otras relaciones)

Francisco Javier Fernández ChentoDocumentos de la Sociedad de San Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Sociedad de san Vicente de Paúl · Año publicación original: 2005.
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6. Otras relaciones

Relaciones ecuménicas y entre distintas religiones.

6.1 Todos los miembros deben fomentar el ecumenismo

Cada Vicentino busca profundizar en su propio compro­miso hacia el Ecumenismo y hacia la cooperación en tra­bajos de caridad y justicia, como una contribución hacia la consecución de la unidad plena y visible de la Iglesia tal y como el mismo Cristo suplicó, «para que todos sean uno. Como Tu, Padre, en mi y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea que Tu me has enviado. » (Jn 17:21).

Comentario.- La Sociedad, cada Conferencia, cada vicen­tino que forma parte de ella, no olvida las exigencias del ecumenismo tal y como señala la Santa Iglesia. No es po­sible convertir esta exigencia en un deber siguiendo una «norma». No hay ecumenismo digno de serlo sin cambiar el corazón.

Porque es desde el cambio de actitudes (ver Eph 4:23), desde el desprendimiento y el amor sin límites, como el empeño en la unidad comienza y crece hacia la madurez. Es la acción del Espíritu Santo la que nos abre a este cambio en nuestros corazones que solici­tamos en la oración (ver C.Vaticano II Ec 7″ y CIC 1108/1109).

«para que el mundo crea que Tú me has enviado».

Las divisiones contradicen claramente la voluntad de Cristo, pone barreras en el mundo y provoca daños a la más santa de las causas que es proclamar la Buena Nueva a cada ser humano» (C.Vaticano II Ec. 1″). «En este movi­miento de unidad, llamado ecuménico, participan los que invocan al Dios Trino y confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador, y esto lo hacen no solo por separado, sino tam­bién reunidos en asambleas…» (C. Vaticano II Ec 1).

6.2 La Sociedad está comprometida con la cooperación ecuménica y entre las distintas religiones

Siguiendo el Magisterio de la Iglesia Católica, la Sociedad de San Vicente de Paúl reconoce, acepta y alienta la llamada hacia el diálogo y cooperación ecuménicos y entre las distintas creencias, que surjan de su actividad caritativa. Participa en las iniciativas católico-ecuménicas y la cola­boración con otras creencias dentro de cada país, y en ar­monía con el Obispo de cada Diócesis.

Comentario.- Siendo conscientes de esta exigencia ecle­sial, la Sociedad en cada lugar en el mundo, se somete a las directrices de cada Diócesis. Entiende cada Conferen­cia, que la respuesta católica en cada lugar, debe estar presidida por la armonía y por ello, antes de cualquier ac­tuación en este delicado terreno, escucha y actúa de acuerdo a lo indicado por el Ordinario del lugar.

En esta cooperación fundamentalmente con las otras de­nominaciones cristianas, se trata de actuar como testigo cara a una sociedad en muchos casos incrédula. Es im­portante que quien nos vea, observe una amistad fluida, un amor y una confianza tal, que intente reflejar la propia unidad de la Santísima Trinidad.

6.3 Adoptar iniciativas prácticas

Las Conferencias y los Consejos establecerán un diálogo sobre la cooperación en el trabajo caritativo con sus socios homólogos de otras iglesias cristianas, de comunidades ecuménicas y entre otras creencias, cuando sea apropiado.

Comentario.- Son múltiples las circunstancias en las que pueden encontrarse las Conferencias establecidas en tan­tos lugares en el mundo. El principio de subsidiariedad del que habla el artículo 3.9 de esta Regla, (cuya lectura recomendamos), facilitará a las diversas Conferencias, el buen criterio para saber con quien han de contar en cada ocasión para encontrar la colaboración necesaria para su servicio a los más pobres. La prudencia, aconsejará en cada ocasión, que opiniones han de recabar antes de ini­ciar estas colaboraciones, que siempre deberán respetar el espíritu de la Sociedad (Regla artículo 6.7)

6.4 Asociación ecuménica y entre distintas creencias re­ligiosas

En algunos países, las circunstancias pueden hacer desea­ble la aceptación, como consocios, de cristianos de otras confesiones o de personas de otras creencias que respeten y acepten sinceramente la identidad y los principios de la Sociedad, en cuanto las diferencias de fe lo permitan. La Conferencia Episcopal debe ser consultada.

Comentario.- Grande es el mundo y multitud de personas sienten la vocación de ayudar a los más pobres. Las Con­ferencias, han de estar abiertas a admitir estas colabora­ciones. Dicho esto, la Sociedad no puede olvidar que, además de tratar de ayudar a los que más nos necesitan, a los que sufren, cada Conferencia, es una comunidad ca­tólica que se extiende por el mundo. Han de contemplar los consocios que se sientan llamados a admitir a personas de otras creencias, hasta que punto afectan en la comuni­dad de la Conferencia, a las propias prácticas de piedad comunes al mundo católico. Para preservarnos de este pe­ligro real, la Regla señala la necesidad de consultar con la Conferencia Episcopal de cada lugar. Sometámonos a su criterio que será siempre bueno para la tranquilidad de nuestras almas. (ver Regla artículo 3.1)

6.5 Preservación del credo y de la filosofía católica

El credo y la filosofía católica de la Sociedad de San Vi­cente de Paúl deben preservarse. El Presidente, Vicepresi­dente y el Asesor Espiritual deberán por lo tanto, ser católicos romanos. Pueden, en determinadas situaciones dependiendo de las circunstancias nacionales, y tras la con­sulta con el Obispo diocesano, ser miembros de Iglesias y otras comunidades cristianas, que compartan la creencia católica, entre otros, de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, los siete Sacramentos y la devoción a María.

Comentario.- Aparte del Asesor Espiritual, el Presidente tiene la obligación de promocionar la espiritualidad vi­centina y la ética católica (ver artículo 3.11). Idéntica obli­gación se aplica también al Wice-presidente que cuando es necesario asume el servicio del Presidente. La intención de la Asamblea General de la Sociedad en 1999, fue per­mitir al menos a los Ortodoxos y a los Anglicanos-católi­cos, asumir estas responsabilidades. La Jerarquía católica en cada país sabrá si hay otras iglesias o comunidades eclesiales que corresponden a estos criterios. Ya que otros puestos no conllevan la obligación específica de promo­cionar la espiritualidad vicentina, estas responsabilidades como Secretario, Tesorero, etc… quedan abiertas a cual­quier miembro.

6.6 Los grupos afiliados pueden trabajar muy estrecha­mente con nosotros

La Sociedad acepta el principio de grupos afiliados. Estos grupos estarán formados principalmente por personas de otras iglesias cristianas y comunidades ecuménicas que se sientan atraídos por el trabajo de la Sociedad y/o por su espiritualidad. Serán bienvenidos a participar en el trabajo caritativo de la Sociedad, en los debates adecuados de los Consejos y en la vida fraternal de la Sociedad, pero no serán elegibles para cargos dentro de la Sociedad.

Grupos de laicos pertenecientes a religiones no cristianas también pueden ser tratados de una forma similar.

Comentario.- En algunos lugares, puede ser conveniente la aceptación, con las limitaciones que señala el artículo, de grupos afiliados de otras confesiones o creencias. La Sociedad puede admitirlos en su seno pero, en su deseo de permanecer católica, impide su elegibilidad para cargos de representación.

6.7 Relaciones con agencias estatales y otras entidades caritativas

Cuando los problemas que se encuentran van más allá de su competencia o capacidad y siempre que ayude a la So­ciedad en su preocupación de combatir la injusticia, los Vicentinos deben establecer constantes vínculos y relacio­nes, con las Agencias Estatales y con otras entidades cari­tativas más especializadas dispuestas a trabajar con ellas, siempre y cuando sea respetado el espíritu de la Sociedad.

Comentario.- Un mundo cada vez más globalizado, es también un mundo más complicado. Las Conferencias, a través de los Consejos oportunos, pueden y deben acudir a la colaboración puntual con otras Entidades que puedan favorecer su trabajo a favor de los más necesitados. Una actitud prudente, observadora, nos alejara del escándalo que supondría el trabajo en común con grupos o personas que mantuvieran planteamientos contrarios a la Doctrina de la Santa Iglesia.[«….es preciso evitar hasta las apa­riencias del mal y cuanto pudiera escandalizar a los dé­biles.» (Consideraciones Preliminares al Reglamento S.S.V.P. 1.835)]

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