Puerto de Sagunto (1944-1945) (II)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

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Author: Antonio Carré · Year of first publication: 1945 · Source: Anales Barcelona.
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Puerto SaguntoSegundo período: 12 mayo-31 diciembre de 1945
El designado para el cargo que dejó vacante el señor Padrós fu el señor Angel Salvadó, recién llegado de nuestra Viceprovinca del Perú. Su llegada excitó no poco la curiosidad de los porteños, enterados de la larga estancia y de los trabajos parroquiales realizados por el nuevo párroco en Perú, desde el año 1919 a 1930 (Palpa, Nazca, Miraflores), y en nuestras Casas de Brooklyn y Filadelfia, de Estados Unidos (1930-1938), y últimamente en la parroquia de Mercedarias (Lima), en el doble trienio 1938-1944. La aureola gloriosa de misionero apostólico en tierras americanas durante los años más activos de su florida juventud, es una garantía del acierto en la designación del nuevo Superior y párroco de esta difícil feligresía de Puerto de Sagunto.
El señor Salvadó llegó a ésta el 14 de mayo de 1945, tomando posesión de sus cargos el mismo día, a las diez de la mañana, ante la Comunidad compuesta por los señores Molluna y Carré. Por lo general, fue muy bien acogido por los fieles, si bien la sección de mujeres, movidas no sé por qué prevenciones, repitieron escenas muy parecidas a las que tanto nos hicieron sufrir a nuestra llegada. La prudencia, el espíritu organizador y la innegable experiencia de cinco lustros de vida parroquial del nuevo Superior, desvanecieron y disiparon con relativa facilidad toda prevención e intento de disgregación entre las mujeres de A. C.
Durante este período se ha seguido y perfeccionado el plan trazado por el primer párroco, siendo muy consolador el incremento que han tomado todas las obras parroquiales en el corto lapso de tiempo de actuación del señor Salvadó.
Su primera preocupación ha sido la niñez y las escuelas, cuya visita empezó al día siguiente de su toma de posesión, visita que se ha continuado semanalmente a todas las escuelas del poblado.
Fruto de estas visitas fue la fundación o creación de la escolanía, formada por 24 monaguillos, con sus correspondientes sotanas encarnadas y azules, cuya misión es ayudar en el altar, cantar y dar esplendor al culto con su presencia en el presbiterio durante todos los actos litúrgicos. Con ello se remedia una necesidad existente desde antiguo, que, por las dificultades que ofrecía, nadie se atrevió a afrontar.
Íntimamente relacionado con lo anterior está la instauración del canto religioso popular en la iglesia. El antiguo coro de señoritas ha ido desapareciendo paulatinamente, hasta quedar extinguido del todo, a pesar de la retribución con que era subvencionado. Por esto se ha promovido el canto entre el pueblo, y son todos los fieles los que en los actos litúrgicos ento-nan himnos y cánticos al Señor. Para facilitar e incrementar esta acción parroquial, se imprimió una «Colección de cantos sagrados para uso de la iglesia de Nuestra Señora de Begoña en Puerto de Sagunto», que contiene 102 variadas composiciones, y que ha obtenido un rotundo éxito entre todos los feligreses sin excepción. Sin duda, los que se llevan la palma son los niños y niñas, que acuden en tropel a los ensayos para animar, luego, con sus voces las procesiones, las funciones vespertinas de ciertos días, como la de la Virgen Milagrosa, Inmaculada Concepción, etc., y las fiestas de Navidad, con sus villancicos al son de las castañuelas de las panderetas.
Los pequeños cantores de la Escolanía Parroquial
En orden a organización parroquial, se ha dado nuevo impulso a la Acción Católica, ya existente, y se ha formado oficialmente la Rama de Hombres. Desde su fundación (octubre de 1945), tienen lugar actos de conjunto de las cuatro ramas, todos los terceros domingos de mes, día designado para retiro mensual, con misa dialogada y comunión general, y por la tarde, viacrucis, ejercicio propio, predicación y procesión con el Santísimo por el interior del templo.
Revistió solemnidad especial la creación y promulgación de la Junta Parroquial de A. C., el día de Cristo Rey, en un acto público de afirmación católica, en el Colegio de María Inmaculada, que se vio tan concurrido de personas mayores, hombres y mujeres, que no ha tenido precedente.
Al parecer, va caldeándose el ambiente espiritual de nuestra feligresía, y ello nos hace pensar en buscar nuevos medios que sean como el rescoldo que guarde el calor de la fe en los corazones. A tal fin, han sido erigidas las Conferencias de Señoras de San Vicente de Paúl, autorizadas por S. E. Rdma. el Arzobispo el día 6 de junio de 1945. Quedan oficialmente constituidas el 19 de julio, fiesta de N. S. P. San Vicente; y en los seis meses escasos que llevan de existencia han distribuido entre los pobres que visitan a domicilio 3.000 pesetas en prendas de vestir, más de 2.000 en vales de leche y 900 pesetas en metálico.
También han sido erigidas canónicamente, con carácter de novedad, la Asociación del Apostolado de la Oración, que consta ya de 182 socios, y la Asociación de Hijas de María de la Medalla Milagrosa, inaugurada el 27 de noviembre del presente año, con la bendición solemne de una hermosa imagen de la Virgen Milagrosa, apadrinada por el director de la fábrica, don Jerónimo Roure y su ejemplarísima esposa. El cariño con que miramos a esta Asociación, tan nuestra, y la vitalidad espiritual con que nace (son 150 las asociadas mayores y 142 las niñas aspirantes), nos hacen augurar felices resultados y éxitos seguros en nuestro apostolado, pues la Virgen Milagrosa derramará sus gracias bienhechoras en esta parroquia, donde tanto se la quiere y venera. Y, finalmente, para completar el cuadro de asociaciones parroquiales, y más tratándose de una parroquia de la diócesis de Valencia, se inauguró la Asociación del Santísimo Sacramento, conocida vulgarmente por el nombre de Minerva.
De puertas afuera está llamando poderosamente la atención la visita parroquial que el señor Salvadó hace casa por casa, familia por familia, para hacerse personalmente cargo de las necesidades espirituales y materiales que pueden tener, y para conocer a todos nuestros feligreses. Trabajo ímprobo y pesado, porque no siempre son la sencillez y la corrección las que regulan las palabras.
Por lo que mira al movimiento de ,despacho parroquial, para no repetir lo que anteriormente anotarnos, sólo diremos que hemos dado toda clase de facilidades a los feligreses para la solución de sus asuntos respectivos, trabajando amore Dei las más de las veces, buscando desinteresadamente la gloria de Dios y el bien de las almas. El trabajo realizado en este sentido (este segundo período) puede compendiarse en estas cifras: so matrimonios, de los cuales 56 vivían amancebados; 162 bautismos, de los cuales 6 son de adultos, 2 de seis años, 3 de ocho y 1 de veintidós años, y 6o defunciones.
Quedan otros datos por consignar, cuales son la celebración 1L tres tandas de Ejercicios completamente cerrados, que practicaron los jóvenes de A. C., la bendición de la bandera de las jóvenes, etc., etc., que pasamos por alto por no alargar excesivamente esta crónica.
Y aquí terminaría ésta, si no valiera la pena consignar un hecho por el que todos debemos dar gracias a la Providencia Divina, que ha querido desapareciera ya la causa principal de la oposición que sufrimos a nuestra llegada. El antiguo sacerdote rector de esta feligresía, a la orden de su propio Obispo de Segorbe, levó anclas del Puerto, marchando a la parroquia que le fuera designada. fue el 28 de agosto de 1945. Al parecer, Dios ha escuchado las oraciones de muchas almas buenas… Al marcharse dicho sacerdote, ha recaído sobre nosotros el trabajo que él tenía encomendado, consistente en la capellanía del Colegio de María Inmaculada, al que se acude diariamente para la celebración del Santo Sacrificio y para dar la clase diaria de religión, misión de que se encarga el señor Molluna. Además de estas clases, asiste el señor Molluna a la clase diaria de religión, que da a los cuatro primeros cursos de la escuela media, y el señor Carré, a los tres últimos cursos de bachillerato de la misma escuela, y, en días alternos, a los alumnos de la Escuela de Aprendices de la Fábrica. Y no es esto sólo; nos ha sido confiado
Otro campo de apostolado.
La salida del aludido señor cura, motivó el que la Curia Eclesiástica de Valencia encargase a esta Comunidad el cuidado espiritual de la parroquia de San Pedro Apóstol, de Canet de Berenguer, adscrita por escasez de clero al Puerto de Sagunto y a la que asistía provisionalmente el mencionado sacerdote. En realidad de verdad, Canet de Berenguer fue la «tapadera» — valga lo gráfico de la expresión — con que se encubrieron ante la Curia Eclesiástica de Valencia muchos actos jurídicamente reprensibles, y debido a ello pudo permanecer tan largo tiempo en el Puerto de Sagunto.
Es Canet de Berenguer un pueblecito del partido judicial de Sagunto, situado a unos dos kilómetros del Puerto, en una fértil llanura, a la orilla izquierda del río Palancia, muy cerca del mar. Tiene aproximadamente unos 900 habitantes y vive exclusivamente de la agricultura. El pueblo tendrá, sin duda, su historia, pues quedan en él restos del palacio de los Condes de Alcudia (siglo XVII), y por ser antiguo, carece de la urbanización que tienen, por lo general, los pueblos valencianos cercanos a la capital. La iglesia parroquial es moderna y muestra las señales que dejó en ella el paso de la furia marxista. El aspecto que ofrece es desolador, pues, a excepción del campanario, de unas capillitas laterales y del altar del Santísimo Sacramento, retocados más o menos perfectamente, continúa todo lo demás en el misérrimo estado en que lo dejaron los sacrílegos profanadores.
Con fecha 28 de agosto de 1945, el Canciller Secretario del Arzobispado comunicaba al señor Superior de la Comunidad que S. S. Ilma. el Teniente Vicario General había decretado «se encargara del servicio religioso de la parroquia de Canet de Berenguer el Rdo. P. Coadjutor de la Parroquia del Puerto de Sagunto». El comunicado llegó a ésta el día 4 de septiembre y se tomó posesión solemnemente el día 8 del mismo mes, fiesta de la Virgen de las Fiebres, fiesta principal de aquella feligresía, ante todo el pueblo congregado en la iglesia durante la Misa mayor.
La presencia inesperada, inoportuna y prolongada los ocho días de fiestas, del reverendo en cuestión, fue causa de que parte del pueblo nos mirara con prevención, y aun protestara de nuestra «intromisión» en aquella parroquia, mientras otros se mantenían a la expectativa.
Aun cuando las autoridades se mostraron satisfechas por el cambio, el panorama que se nos ofrecía era idéntico al de nuestra entrada en Puerto de Sagunto. Sabíamos sobradamente que también en Canet se habían sembrado vientos y que nosotros seríamos los «afortunados» en cosechar tempestades.
Durante cuatro meses hemos asistid9 espiritualmente a aquellos feligreses, sin regatear sacrificios. Indistintamente, pasamos por aquella iglesia los tres sacerdotes de la Comunidad, sirviéndonos de la bicicleta que nos regaló el Ayuntamiento municipal. En nuestro afán de contentar a todos, sin menoscabo de las obligaciones, contraídas para con los feligreses del Puerto de Sagunto y aleccionados por la experiencia de los primeros tiempos de esta fundación, procuramos actuar en la nueva parroquia con la máxima prudencia, para aquietar los ánimos y ganar las voluntades de todos.
Este es el nuevo campo de operaciones al cual debe extender su acción misionera esta Comunidad, que, a fuerza de dificultades, de contratiempos y adversidades de todo género, va uniéndose y adiestrándose en la dura labor parroquial. La experiencia, la gran maestra de la vida, nos ha enseñado prácticamente que las contrariedades son el distintivo de las obras de Dios, y por esto confiamos que también en Canet de Berenguer la siembra de dolor y sacrificio abnegado producirá a su tiempo el fruto consolador de salvación.
Al poner punto final a estas líneas, nos enteramos oficialmente del destino a esta Comunidad del señor Antonio Sastre, pata llenar la necesidad de refuerzos que sentía esta fundación, tino difícilmente podía cumplir con los nuevos compromisos de la parroquia de San Pedro Apóstol, de Canet de Berenguer, y la capellanía del Colegio de las RR. Madres de María Inmaculada.
No nos queda más que pedir en caridad a nuestros lectores la limosna de sus oraciones para que Dios bendiga a manos llenas las dos grandes obras que tenemos en proyecto, que res-ponden a necesidades urgentísimas de nuestra parroquia: la misión que se predicará en el próximo año 1946, y la construcción del salón parroquial, indispensable para el desenvolvimiento de nuestras actividades parroquiales. Los que para tales fines rogaren se harán solidarios del bien espiritual que con ello percibirán nuestros amados feligreses del Puerto de Puerto de Sagunto, 31 de diciembre de 1945.
Antonio Carré Lladó

 

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