Puerto de Sagunto (1944-1945) (I)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

CREDITS
Author: Antonio Carré · Year of first publication: 1945 · Source: Anales Barcelona.
Estimated Reading Time:

Puerto SaguntoCuando en los últimos días del año 1943 emborronamos las que aparecieron en ANALES, sin ninguna pretensión de ser la crónica de la entonces reciente fundación de la Casa lo de Sagunto, nos limitamos a sentar en las páginas de nuestra revista de familia la partida de nacimiento de la Comunidad y a enumerar las dificultades de orden diverso que obstaculizan nuestra acción ministerial.
Aquello fue simplemente la fiel narración del doloroso viacrucis que recorrió, humilde y calladamente, la Casa y Comunidad del Puerto de Sagunto durante los seis primeros meses de su existencia, y que se prolongaría hasta que Dios quisiera poner fin a cierto estado de cosas, que era una verdadera prueba para nosotros y señal inconfundible de que trabajábamos en una obra de Dios.
No pecamos de realistas ni de exagerados. A nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue «peor». Y hoy, después de cuatro meses de gozar ya de una suspirada paz y tranquilidad, que tanto favorecen al ejercicio de nuestro sagrado ministerio, ahora que no cabe mirar las cosas con pasión, una ojeada hacia el pasado nos da plenamente la razón, sin necesidad de rectificar lo más mínimo de cuanto consignamos en ANALES.
Y no es que queramos justificarnos; sólo nos proponemos hacer constar, antes de empezar nuestra crónica, la realidad de cuanto consignamos anteriormente, para que sirva de punto de unión con lo que vamos a exponer en la presente, que completará la idea demasiado general que dimos sobre nuestro campo de operaciones.
El puerto de Sagunto
Es una población situada a unos cinco kilómetros de la Antigua ciudad de Sagunto, a la que está unida por medio de carreteras y vías de ferrocarril eléctrico. Está emplazada en una llanura que tiene por límite el mar y los términos municipales de Canet de Berenguer, Sagunto y Puzol.
Su creación es tan reciente que hace unos treinta y cinco años aquí había poco más que nada. Hoy día existe un inmenso caserío, con edificios del tipo más variado, tan bellamente ordenados que dan origen a calles largas y rectas, verdadero modelo de urbanización. Las casas tienen, por lo general, un solo piso, siendo muchas las que sólo cuentan con la planta baja, y escasísimas las que tienen dos pisos. Esto hace que el área del poblado sea muy dilatada, calculándose en unos treinta kilómetros la suma total de la longitud de sus calles. Este núcleo, edificado a la izquierda de la carretera de Sagunto al Puerto, forma la población obrera, que, según el último censo municipal, está formada por 13.209 habitantes, de los cuales 3.822 trabajan en la Factoría de Altos Hornos de Vizcaya, S. A.
Ya conocen los lectores la índole y naturaleza de los habitantes del Puerto por la reseña publicada en ANALES. Conviene advertir que el número de viviendas es insuficiente para tanta familia aquí existente; por esto no es raro el caso de que en la misma casa o en el mismo piso vivan dos y aún tres familias, en repugnante mezcolanza, con todos los inconvenientes de orden moral que ello plantea.
Para la población infantil, muy numerosa dada la cifra crecida de matrimonios jóvenes, existen varios centros docentes, distribuidos en diversas zonas de la población: so escuelas primarias de niños y 6 de niñas. Con todo, los locales escolares para niños resultan escasos, y son muchísimos los que vagan por las calles a todas las horas del día, privados del beneficio de la instrucción y educación; cosa que no pasa con las niñas, las cuales pueden asistir a las clases del flamante colegio subvencionado por la fábrica y dirigido por las Religiosas de María Inmaculada, donde se educan gratuitamente más de 700 pequeñas. Amén de estos centros docentes, funciona una escuela de segundo grado, donde están matriculados más de 200 alumnos, que cursan bachillerato, peritaje mercantil, comercio, etc. Y, finalmente, está la Escuela de Capacitación de Aprendices, en la que se instruyen unos 100 muchachos de doce a catorce años, y se adiestran y especializan para las distintas secciones de la factoría.
No faltan en este poblado el estadio con toda clase de deportes, ni los salones de espectáculos de invierno y de verano, ni los bares y salones en tanto número y variedad, que puede realmente decirse que hay de todo color y para todos los gustos, desde el más refinado basta el más áspero que se regodea en los bajos fondos de lóbregos tabernuchos, que de todo hay entre nuestros obreros.
Existe también un hospital para los trabajadores, con su plantilla de médicos y practicantes y enfermeras, tan modernizado en estos últimos meses que puede competir con los de cualquier capital.
Junto a este núcleo de población obrera y sólo separado por la carretera, encontramos otro pueblo completamente distinto. Los ruidos excesivamente estridentes que crispan los ner-vios, indican que entramos en la Factoría de Altos Hornos, y ante nuestra vista aparecen las chimeneas negras, imponentísimas, de la fábrica.
Pero esto carece de interés para nuestra crónica. Mejor que en este coto cerrado de la fábrica, fijemos nuestra vista en unos parques deliciosamente trazados, con sus setos recortados, con sus amplios andenes, sus bien cuidados árboles, sus plantas y sus flores. Parece que de un salto cambiamos de provincia y aun de comarca. Este bello rincón semeja un crocito de San Sebastián. Una agrupación de coquetones chalets son la morada de los ingenieros técnicos y sus familias, un verdadero pueblo que vive materialmente separado del núcleo de población obrera, si bien espiritualmente procura ponerse en continuo contacto con los productores para que desaparezcan las enconadas diferencias en otro tiempo existentes, y que aun hoy día se manifiestan en algunos sectores descontentos de población obrera…
Fuera del recinto de ingenieros y junto al núcleo de la población obrera está la iglesia y la casa parroquial, donde se alberga la Comunidad.
La iglesia
Es modernísima y llama poderosamente la atención por su estilo indefinido. Es alta, esbelta, airosa y armónica en todas sus partes. Hemos oído varias veces que, apartándose de todo clasicismo, quiere ser una imitación del estilo colonial inglés, y quizá sea verdad. Lo que parece fuera de duda, es que el arquitecto que la ideara buscó en sus líneas una belleza que crease a los ojos del cuerpo más que a los del espíritu.
Tiene tres altares: el mayor, consistente en un retablo di- madera, sin decorar, y dos laterales dedicados a la Virgen de Begona, titular de la iglesia y patrona del lugar, y a la Virgen de los Desamparados, respectivamente.
El interior del templo, formado por tres naves, tiene una superficie de 408 metros cuadrados. Es poco capaz para el número de feligreses del poblado.
La casa Parroquial
Está junto a 1a iglesia y comunica interiormente con ella. Consta de dos pisos y planta baja. Esta contiene tres dependencias: sacristía, despacho y salón de música, con su correspondiente piano. El piso primero, habitado por la Comunidad, está compuesto de tres habitaciones, un pasillo, cocina, espacioso comedor, etc. El segundo tiene un salón y cinco habitaciones. Ambos pisos tienen cuarto de aseo.
El área del edificio ocupa una superficie de 130 metros cuadrados.
Sin ser una cosa del otro mundo, es una casa que no carece de relativa comodidad, toda vez que gratuitamente gozamos de luz, agua y carbón en abundancia para los usos domésticos.
Nuestra labor
Quedó descrito en nuestra crónica anterior cual sea nuestro campo de operaciones y las dificultades heterogéneas con que tropieza nuestra acción ministerial. ¡Son tan distintas las clases sociales que integran la feligresía! Desde el técnico ingeniero hasta el insignificante peón, hay una gama tan distinta de valores por lo que mira a la formación intelectual y moral, educación, posición social, etc., que con frecuencia resulta difícil de salvar. Hay que proceder con tacto extremado, rayano en diplomacia, para no herir susceptibilidades ni de unos ni de otros.
Por esto nuestro trabajo es parroquial a su manera, y más que parroquial es eminentemente misional, pues no se trata solamente de conservar y perfeccionar lo bueno que aquí en-contramos— ¡es tan poco! —, sino de ganar adeptos, hacer prosélitos para la causa religiosa entre tantos incrédulos, indiferentes e ignorantes como aquí abundan. Así lo comprendimos desde el principio y así hemos actuado hasta el presente.
El escaso 4 por roo que cumplía con el precepto dominical a nuestra llegada, entre adultos y menores, ha ido aumentando considerablemente, rebasando en la actualidad el 17 por ioo, con tendencias esperanzadoras a aumentar.
Resulta prolijo comentar todo lo que se ha hecho en esta parroquia durante los dos años que historiamos. Enumeraremos escuetamente nuestras actividades en los dos períodos en que dividimos la presente crónica.
Primer período. Enero de 1944.-12 de mayo de 1945
La Comunidad está compuesta por los señores Padrós, Superior, Molluna y Carré. Período que se caracteriza por las dificultades que surgieron a nuestra toma de posesión, pues con-tinúan las causas que obstaculizan nuestro ministerio. Con todo, van deslindándose los campos hasta quedar claramente definidos la parte incondicionalmente a las órdenes del legítimo Pastor designado por la Jerarquía, y el grupo que sigue ciegamente al antiguo sacerdote que rigiera anteriormente esta feligresía. Afortunadamente, prevaleció el sentido común y cris’ fano, y nuestro grupo fue engrosando sus filas, mientras eran 1ontados los que permanecían al otro lado, los suficientes para mantener un frente de oposición y de ofensiva. Acabó la «huelga de las beatas», los obreros han podido comprobar que los «frailes» no somos rectores de la clase adinerada, las Juventudes de Acción Católica se han puesto contra todo viento y marea al lado de la Jerarquía… Han continuado, no obstante, las críticas acerbas y mortificantes, que sólo cesarán cuando cese la causa.
Nuestro primer cuidado fue salvar las Juventudes y Aspirantados de Acción. Católica, ya organizados oficialmente en la parroquia. En el tiempo a que nos referimos funcionan ya normalmente los Centros, con los círculos de estudio semanales, retiros espirituales y reuniones generales mensuales, etc. Intervienen en ello, por separado, los tres Padres, que tienen a su cargo los distintos grupos de Juventud y Aspirantes de ambos sexos. Se han dado dos tandas de Ejercicios espirituales a la Juventud femenina, del 1 al 6 de enero de 1944 y en iguales fechas de 1945, siendo predicada la segunda por el señor Padrós. La asistencia fue de 19 y 18 jóvenes, respectivamente.
El Centro de Mujeres de A. C., creado en noviembre de ‘913, se ha consolidado, a pesar de los obstáculos que ha tenido que superar, obstáculos principalmente de orden interno, tomo son chismes, envidias, rencillas, líos, murmuraciones, discordia… La seriedad, buena educación y espíritu cristiano de sacrificio de unas pocas han influido poderosamente en la marcha de la Organización, que se ha anotado méritos indiscutibles, cuales son la formación de un ropero para pobres, que distribuyó en este tiempo 853 prendas de vestido, numerosas limosnas en metálico por valor de 6.300 pesetas y más de 7.500 litros de leche entre los enfermos necesitados. También ellas hicieron su tanda de Ejercicios espirituales, dirigidos por el señor Padrós, en la segunda semana de marzo de 1944, con un promedio de cincuenta asistencias a todos los actos.
Se ha organizado la Sección de Adoradores Nocturnos y Tarsicios, existente antes de 1936. La integran 42 hombres y 26 niños aspirantes. Tienen ya su bandera y estandarte y son constantes en sus vigilias mensuales ordinarias, que pasan postrados ante Jesús Sacramentado, sacrificando las horas de la noche después de un día de trabajo. De entre los Adoradores saldrá el grupo que formará la Rama de Hombres de Acción Católica.
Para reanimar el espíritu religioso de nuestros feligreses se han realizado tres peregrinaciones, presididas todas ellas por el señor Superior: una a la Virgen de Pilar de Zaragoza (marzo de 1944), y las otras, a la Virgen de la Cueva Santa, a 14 kilómetros de Segorbe, y al Cerro de los Angeles, en abril y mayo del mismo año, respectivamente. Todas ellas revistieron carácter de penitencia para impetrar de Dios el beneficio de la paz mundial.
Se ha fomentado la enseñanza del Catecismo, funcionando los tres Centros de catequesis. Uno de los Padres ha dado clases especiales de catecismo en días alternos a los 20o niños de Auxilio Social, y diariamente, durante abril y mayo de 1945, para prepararles a la Primera Comunión.
Es digna de mención la labor parroquial que en este período se llevó a cabo en orden a la legitimación de matrimonios. fue tal la actividad desplegada en el despacho que absorbía totalmente el trabajo de uno de los Padres. Se dieron toda clase de facilidades por nuestra parte a los interesados, que acudieron en tropel a exponer su anormal situación, para que fuera legitimada. Más de 1.000 cartas fueron expedidas, en demanda de los documentos necesarios para la instrucción de los expedientes matrimoniales. Y aun cuando se presenta-ran casos jurídicamente insolubles, nos cabe el mérito delante de Dios de haber le sanado 247 uniones matrimoniales, habiendo entre ellas varias parejas que pasaban de los 7o arios. Para hacerse cargo del movimiento del despacho parroquial, basta consignar las siguientes cifras: matrimonios que podríamos llamar ordinarios, 93; bautizos, 380 (cinco de adultos); defunciones, 166. Se han extendido más de 30o certificados y unas 600 cédulas acreditativas de bautismo, matrimonio, etc.
Es innegable que el trabajo humilde y callado, unas veces, v público otras, ha sido mucho, y sus frutos empiezan ya a percibirse, pues se nota que los porteños despiertan de su letargo de indiferencia y muestran algún interés por las cosas religiosas. Hay más frecuencia de sacramentos y más asiduidad en el cumplimiento del precepto dominical. Es éste un hecho que todo el mundo reconoce.
Un serio contratiempo entorpeció no poco alguna de las actividades parroquiales: la gravísima enfermedad del señor Padrós, que le puso en las mismísimas puertas de la muerte y que le inutilizó largo tiempo para el trabajo ministerial (16 enero-10 abril de 1945). Las obras que él personalmente dirigía y que gozaban ya de vida pujante, no pudieron menos de sufrir un inevitable retroceso… Una vez repuestas sus fuerzas para reemprender con su ardor apostólico la vida parroquial, en que tanto disfrutaba, deja el Puerto de Sagunto (12 de mayo de 1945), al ser destinado Vicevisitador de nuestras Casas del Perú.
La Casa y la Parroquia del Puerto de Sagunto guardarán imperecedero recuerdo del P. Padrós, primer Superior y párroco de esta feligresía, en cuya evangelización tantos trabajos s sudores ha empleado durante los veintiún meses que ha estado al frente de esta nueva fundación. Los buenos porteños esperan confiadamente que todos los sacrificios y los dolores físicos y morales, que tanto abundaron en la actuación de su primer párroco, fecundarán como lluvia bienhechora la tierra árida de esta feligresía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *