Primera Asamblea General de la Asociación de la Medalla Milagrosa

Francisco Javier Fernández ChentoAsociación de la Medalla MilagrosaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Año publicación original: 2014 · Fuente: Nuntia, número de Octubre-Noviembre 2014.
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asamblea_amm_1Fruto de tres Encuentros o Congresos Internacionales (2001-2009), que dieron a la Asociación de la Medalla Milagrosa (AMM) unos Estatutos operativos y una organización internacional, ha sido esta 1ª Asamblea General, celebrada en la Casa María Inmacolata, via Ezio, Roma, y en el mes de La Milagrosa: del 3 al 9 de noviembre. María de la Medalla nos reunió. De Ella hablamos y de cómo cumplir la misión que nos confiara en 1830. Y con su bendición, en la misa de clausura, fuimos enviados, garantía de que todo nos irá bien, como nos asegura San Vicente.

En números, los participantes fueron 98, incluidos los miembros del Consejo Internacional, 3 traductores y un fotógrafo. Los 88 asambleístas vinieron de América Latina (16 países y 47 miembros). USA (2 grupos y 5 miembros). Europa (8 países y 22 miembros.). África (2 países y 8 miembros). Asia (1 país y 4 miembros) y Australia (2 miembros). De los 88, fueron 40 los sacerdotes y Hermanas; y 48 los laicos. Los números hablan por sí solos.

En un ambiente pluricultural y pluri- lingüistico, los miem- bros de la Asamblea se entendían y se sentían muy a gusto, como si fuera otro Pentecostés. Siempre la sonrisa y la deferencia con ganas de agradar y servir. Éramos como una gran familia y se sentía la presencia amable de nuestra Madre María. El clímax de este ambiente gratificante se vivió en la noche cultural. Se sabía que las delegaciones habían traído sus hermosos vestidos típicos para el momento. Pero lo que se vio, en presentación y actuación, fue inenarrable. Como es inenarrable describir la hora y media de sana alegría que se vivió por todos. Mejor que fue festival y no concurso.

El Programa de la Asamblea, que con otros documentos, fuera entregado dentro de un folder celeste, permitió tener desde el principio una visión completa y orgánica de lo que se venía encima. Harto y fuerte trabajo con bastante ocio (muy comprensivos los organizadores al dar bastantes y largos lapsos a los asambleístas para conocer Roma e ir al Vaticano; además de los dos días programados). Temas (de Mons. Alfonso Cabezas y del P. Félix Álvarez) y paneles (5 con 6 panelista). En cuanto al método de trabajo, los temas y los paneles y ciertas propuestas de la Mesa, eran vistos por los Grupos de Trabajo (9, de los cuales 5 en español) y en los plenarios (5, con el de la aprobación de las Conclusiones de la Asamblea).

No hay labora sin ora y, ciertamente, se oró mucho. Las oraciones acostumbradas de los comienzos de cada actividad, pero sobre todo las liturgias, bien preparadas y ricas con los matices que les daban los grupos responsables. Lamentablemente, por razones de tiempo, no siempre hubo traducción simultánea, pero seguro que el Espíritu suplió. Sin duda, los momentos estelares espirituales de la Asamblea fueron la Audiencia General y el Ángelus con el Papa (miércoles y domingo, respectivamente); y la Misa, con rosario y vísperas, en la iglesia de «Sant’Andrea delle Fratte». Se esperaban estos momentos, pero a juzgar por los comentarios, sobrepasaron con mucho toda expectativa. El camino de regreso lo hicimos despacio, sobre todo el de la «Iglesia del Milagro», como si el converso Ratisbona nos dijera al oído: espera un poco más y verás a la Inmaculada de la Medalla. La que vimos y pronto fue la Inmaculada de «Piazza Spagna».

Nos llevó algún tiempo la elección de los tres (3) miembros del Consejo General. Era la primera vez que la Asamblea podía hacerlo y lo hizo. El tiempo nos dirá si bien o no tanto. Hasta doce Delegaciones presentaron candidatos, alguno en ausencia, y luego, cada uno ellos fue diciendo aspectos de su vida, en especial relacionados con su vida y experiencias en la AMM. La elección, hecha según el Reglamento, recayó al final en tres varones, (no salió ni una Dama, y eso que son mayoría en la AMM y lo eran en la Asamblea). Fue reelegido y en la primera de las votaciones, el exconsejero Julio Adolfo Castellanos.

No se puede terminar este breve relato de la Asamblea sin hacer una agradecida referencia a la Mesa, que guió y moderó. Conformada por los 6 miembros del Consejo Internacional. Cada uno merece su aplauso. Referencia también muy agradecida al trío de traductores, que dieron debida cuenta de las cuatro lenguas oficiales (español, inglés, francés e italiano), pero también con el portugués. Y referencia superagradecida a las «Sorellas» de María Immacolata, las Hijas de la Caridad, que se desvivieron por atendernos. Quizá por su simpatía a la Asociación AMM cuyo amor a María compartimos. El prolongado aplauso que se les brindó en la noche del último día quiso expresar nuestro agradecimiento. Una cosa echamos muchos de menos: la falta de un teléfono para hablar fuera de Italia, pagando desde luego. Los teléfonos públicos son pocos y roba euros.

En la hermosa Eucaristía de clausura de la Asamblea, animada por la delegación española, dimos gracias a Dios por su exitosa realización y le pedimos por infinidad de cosas, incluidos los viajes de retorno, que empezaron a continuación. Le pedimos también el poder cumplir la misión, dada por el P. Director General y asumida por los asambleístas, de informar de nuestra Asamblea antes de fin de año. Y sin duda le pedimos por el delegado camerunés, Sr. Kotto Zock, que nunca pudo hacerse presente en la Asamblea —fue retenido prejuiciosamente por la policía en el aeropuerto de París— y pese a todas las gestiones hechas, nada se supo de él. Que María Milagrosa lo devuelva salvo y sano a los suyos.

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