Parroquia de Elche Los tres primeros años de la fundación (1944-1946) (I)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

CREDITS
Author: Manuel Cavero · Year of first publication: 1947 · Source: Anales Barcelona.
Estimated Reading Time:

cruz_svLa Ciudad
Elche, Illice o Hélice, como se la llamó antiguamente, ha pasado por todas las vicisitudes históricas de nuestra Patria y, a buen seguro, que ha sido de las localidades de más definida historia. Edificada, primero, en una loma a unos dos kilómetros de la actual ciudad, allí dejaron su huella los fenicios (importadores de las célebres palmeras), los iberos (recordad el célebre busto de «La Dama») y los romanos, de los que quedan no pocos recuerdos y algunos con marcada señal de cristianismo. La escasez de agua, lo blando del terreno, la relativa lejanía de la vía romana y, quizás, el deseo o necesidad de separación efectiva de los cristianos y los paganos, hizo surgir, algo más al norte, cerca del río, entonces caudaloso, y con mejor salida al exterior, la actual Elche.
Cuando los moros se personaron en la Eliké, ya rodeada de palmerales, era en su totalidad ciudad cristiana, tanto que, como en otras ciudades españolas, los siglos de dominación sarracena no apagaron por completo, ni mucho menos, la luz de la Fe, cosa que pudo comprobar Don Jaime I, al conquistar definitivamente para Aragón la apetecida ciudad de Elche.
La conquista no fue ruidosa. Fue fruto de un pacto en el que, entre otras cosas, se les dejaba a los moros libertad de religión y forense, y se les señalaba terreno donde edificar sus casas y su mezquita, a medio millar de pasos (escasamente) de la ciudad conquistada. De esta determinación nació el «Arrabal», donde tenemos nosotros nuestra Casa-Parroquia.
Elche está situado en la carretera de Alicante a Murcia a 16 kilómetros del mar, a 22 de Alicante y a unos 80 metros sobre gel nivel del Mediterráneo. El Arrabal es la tercera parte más al sur del casco antiguo y, al decir antiguo, hablamos sólo de la antigüedad relativa de la primera mitad del siglo pasado, en el que Elche contaba con unos 16.000 habitantes. Hoy se acercará a los 70.000, de los que 52.000 corresponden al casco urbano y los restantes al campo, ya que en esta región, al contrario de lo que sucede en la máxima parte de España, el agricultor no vive en poblado para salir a sus labores con la luz del alba y regresar por la noche al toque de Oración, sino que vive entre sus tierras de labor, en casas, hoy con todos los adelantos de la vida más exigente, sin omitir ermitas, casino, cinemas, comercios, radio, etc. Elche tiene 32 Partidas rurales, de las cuales pertenecen a la Parroquia de San Juan sólo seis de ellas, no las más pequeñas.
Parroquia de San Juan
Algo de historia, no ya en síntesis, sino en apretujos: Elche pasó a poder de Don Jaime de Aragón el 20 de noviembre de 1264. Aquel mismo día los sarracenos dejaron la ciudad y se retiraron algo más al sur, para levantar su morería. Entre las casas pesadas, bajas, que la proximidad del invierno hizo amontonar rápidamente, sacaba la cabeza la mezquita, poco esbelta y solamente gallarda por el índice de un minarete, que no subía más allá que la mayoría de las palmeras. Las tierras de labor asignadas a los moros produjeron el ciento por uno y en pocos años se vio a la Morería o Arrabal, lleno de vida y con una relativa riqueza. Los reyes y señores les concedían leyes y privilegios, a la par que a la Villa cristiana, perdonaban fácilmente las no escasas algaradas y escaramuzas, que el temperamento indómito o la provocación de algún imprudente, levantaban, y hasta cruzaban por las calles tortuosas y estrechas, de paso para otros lugares, entre las aclamaciones de los mahometanos, más o menos sinceras, pero aparatosas.
Efecto de la propaganda, para tener acceso comercial más fácil con los cristianos, por temor de alguna represalia y algunos por sincera conversión, no pocos de La Morería de Elche pedían el Bautismo, que no se les negó. Los hechos demostraron que no siempre fue acertada esta medida, pues los recién bautizados, a veces, dieron serios disgustos a la población en connivencia con sus correligionarios de África o de otras morerías vecinas. El caso es que en 1526 la mezquita se habilitó para templo católico: fue bendecida solemnemente per don Bernardo de Andújar, Obispo de Tegaste. El edificio viejo, pequeño y sin estilo, pedía sustitución, y así don Bernardino de Cárdenas, señor Duque de Maqueda, decretó la demolición de la mezquita y levantó un nuevo templo, bello, espacioso, armónico y sólido que permaneció, con pocas modificaciones, hasta que los «sin Dios» de 1936 lo demolieron hasta casi los cimientos.
Durante los tres siglos de existencia (fue bendecido por el señor don José Esteban, Obispo de Orihuela, el 24 de junio de 1601), vio innumerables acontecimientos: En 1602 se erigió en curato y fue el primer párroco; don Andrés Maciá, que vivió 96 años y murió después de 36 de regir la parroquia. La iglesia, cuyo solar queda todavía expuesto a la irreverencia tenía forma de cruz latina, corto el crucero, ocho capillas claustrales espaciosas, altar mayor, cúpula, órgano, etc. Todas las bases de las pilastras eran de jaspes rojos y negros. Los libros parroquiales más antiguos databan de 161o. A fines de 16o9, el decreto de Felipe III expulsaba a los moriscos del Arrabal, como en fecha más o menos parecida a los de toda España. Se llevaban lo que podían acarrear consigo y se quedó la Morería casi desierta; pero no por mucho tiempo, porque los cristianos que vivían ya poco desahogados en la Villa y extramuros se apresuraron a ocupar las viviendas morunas.
A los pocos meses unos 30.000 moriscos intentaban entrar en sus abandonadas moradas y sitiaron a Elche por espacio de siete días. Los ilicitanos, refugiados en el recinto amurallado de la Villa, rezaban y sacaban en procesión a la Santísima Virgen de la Asunción, Patrona de Elche, mientras aparecían por el norte ro.000 soldados, que ahuyentaron a los moriscos y a quien les mandaba. No llegaron al Arrabal.
Los nuevos pobladores eran de lo más humilde. Desde entonces se confunde la historia del Arrabal y la de la Villa, con la que sostuvo una completa penetración de ideas y de vida, menos en lo referente a la dependencia del Señor de Elche o del Rey, cosa que fue causa de tumultos, si bien de no mucha monta y de fácil solución. Tenía ayuntamiento aparte; pero dependía del de la Villa en según qué cosas. El único escándalo de nota fue el de abril de 1766, que tuvo de antirreligioso el violentar y destruir la ermita de Ntra. Sra. de Orito, cercana a la Puerta de entrada al Arrabal. En 1769, obtuvo una notable mejora económica y la reparación del inmueble algo lastimado y en parte sin concluir artísticamente.
La Parroquia, que tenía por límite jurisdiccional el Arrabal, las Partidas rurales de Derramador, Algorós, Algoda, Matola y Llano de San José, más el convento de San José, al otro lado del río Vinalopó o Rambla, contaba con unos 8.000 habitantes, mientras en el Llano, al otro lado del río, se agigantaba la ciudad, bajo la jurisdicción provisional de la Parroquia del Salvador, que de este modo, tenía más del doble que las otras dos. Era esto al comenzar el siglo XX. El primero de junio de 1917 comenzaron a regir nuevos términos parroquiales en la Parroquia de San Juan, a la que se añadía una tercera parte del Llano. Con esto tuvo un contingente’ de población total de 12.000 almas. Antes de los sucesos de 1936, contaba con unas 17.000 almas; hoy tendrá, entre la ciudad y el campo, más allá de las 20.000. Tenía Cura y dos Vicarios. Radicaba en ella la V. O. T. y Cofradía de Nuestra Señora del Carmen y la Congregación de Hijas de María de todo Elche, siendo las fiestas propias de estas asociaciones y las patronales de San Juan las que adquirían verdadero carácter de solemnidad.
Por lo menos una vez, antes del febrero de 1936, se intentó prender fuego al templo, que pudo ser sofocado, no sin que desapareciera la llamada Puerta Chica, con su cancela y alguna ropa de iglesia de las Congregaciones de Hijas de María y de San Pascual Bailón (desterrada ésta del Hospital de San José) que tenían las arcas allí cerca. El hecho sacrílego de profanación e incendio tuvo lugar durante el día 20 de febrero del 1936 y días siguientes, en que se prendió fuego, con combustibles líquidos, a los templos de la Merced, San Juan, San Salvador y Santa María, para culminar unos meses más tarde, con el derribo de los tres primeros. El cura de San Juan, don Antonio Soria Gabaldón, fue apresado cerca de Elche y fusilado sobre algunos cadáveres de otros asesinados anteriormente.
Unos meses después de la Liberación de esta ciudad por las tropas nacionales, en marzo de 1939, se nombró Cura Ecónomo de la Parroquia del Arrabal de San Juan, al Rdo. don José Rodríguez Irles, que la gobernó hasta enero de 1944, si bien los bautizos y la casi totalidad de los matrimonios se celebraban es el único superviviente templo de Santa María lo mismo que los funerales y entierros.
En 16 de enero de 1944, en la misa de las doce en Santa María, se entregaba la Parroquia al cuidado de los PP. Paúles, de la Provincia de Barcelona, llegados a Elche la noche anterior. Eran los RR. PP. Jaime Vanrell, Superior y Ecónomo. Manuel Cavero, Coadjutor y Asistente y Francisco Martínez, Coadjutor y Procurador,
Tres años de labor de la Comunidad
Apenas tomada posesión de la Parroquia, tuvo lugar el primer acto de jurisdicción al bendecir, con asistencia de las Autoridades, el Rdo. P. Vanrell, la primera piedra del monumento que se iba a levantar a los Caídos, y dirigir la palabra el P. Cavero, en tan notorio acto.
A partir de esta fecha, y por convenio tácito y hasta cierto punto, algo de sorpresa, los PP. Martínez y Cavero, venían a ser Coadjutores de Santa Maríl, donde prestaban todo servicio, mientras únicamente el P. Vanrell cuidaba de la pacte de la Viña del Señor que se nos había encomendado.
El P. Vanrell decía la Santa Misa en un recinto de poquísimos metros cuadrados, lugar donde antes de la guerra se subastaba el agua de la acequia de Marchena, en los bajos de lo que había sido, en otros tiempos, Ayuntamiento del Arrabal; llenaba los expedientes matrimoniales y dedicaba a los enfermos el tiempo que le quedaba libre, que no era mucho que digamos.
A medida que nos fuimos apercibiendo de las cosas, dedujimos dos consecuencias: Primera, que el edificio del asolado templo tardaría meses, años, en verse levantado, y segunda, que la Parroquia de San Juan, en todos sentidos la más abandonada, seguiría siéndole; si no poníamos a su servicio la actividad de los tres Padres. Por eso se tomó como primera diligencia la búsqueda de un local de capacidad suficiente para cobijar, por lo menos, unos centenares de personas, y tras de idas y venidas se consiguió el de una fábrica de alpargatas que se trasladaba a mejor sitio. fue épico el esfuerzo realizado por el señor Ecónomo de San Juan, P. Vanrell, para conseguir de la Junta Restauradora del Misterio de Elche y de sus Templos, que pusiera algún empeño en adecentar el referido local; y, por fin, el 17 de diciembre de 1944, casi un año después de llegados a Elche, el entonces Gobernador Eclesiástico de la Diócesis de Orihuela, Dr. D. Joaquín Espinosa, bendijo cl nuevo templo provisional, en el que se dijo la primera Misa solemne a las ro, después de haber trasladado, en animadísima Procesión, el Santísimo Sacramento, desde la minúscula capilla anterior al nuevo local. Se cantó solemne Te Deum y se bendijo la pila bautismal. En esta nueva iglesia no faltó detalle: sillas cómodas y suficientes, confesionarios sencillos y prácticos, luces, pila bautismal de mármol rosado, campanas en tina espadaña, sacristía bastante capaz, etc., etc. Unos días después se erigió un viacrucis de buenas dimensiones. El pú-blico comenzó a simpatizar enseguida con la nueva iglesia, si bien no faltara quien, despectivamente, dijera que los PP. decían misa en un almacén.
A partir de esta f echa antes citada, los PP. Cavero y Martínez dejan de asistir a Santa María para ocuparse exclusivamente en lo que atañe a la Parroquia confiada a la Congregación. Ya era hora; pues, hasta el presente sólo pudieron hacer algo por su Parroquia durante unas pocas semanas de abril y mayó en que, haciendo caso omiso del qué dirán, prepararon, ayudados de unos pocos jóvenes y doncellas de buena voluntad, una buena colección de mozalbetes y de chiquillas para su Primera Comunión, que de otro modo no la hicieran aquel año, y muchos de ellos tal vez nunca, a no ser el día en que se casaran si no les quedaba otro remedio.
Con todas las de la ley se tuvo la Misa del Gallo. En la casa-abadía se levantó un sencillo belén. Comenzó a funcionar el Catecismo dominical, al que asistían buen número de catequizandos. Y así comenzó el nuevo año de 1945.
Año 1945. — Vayamos solamente a lo que sale algo de lo corriente; lo corriente será, desde este año: Misas diarias a las 7’30, 8 y 9 (variable). Misas los días festivos de precepto a las 7, 8, 9 y to. En el horario de verano, las dos últimas se retrasarán en media hora. Por la tarde de estos días, a las 5, habrá una pequeña Función eucarística, que, en el horario de verano, pasará a las 6’3o.
Se celebrarán todas las funciones que la liturgia señala para cada especial festividad: Bendición de candelas el día de la Purificación, bendición de las Palmas y procesión, solemne Triduo de Semana Santa, con todas sus ceremonias, Monumento improvisado pero bello y demás. La vigilia de Pentecostés, bendición de la pila bautismal, etc., etc.
Mirando a las devociones populares y a las que tienden a universalizarse, se han practicado todas las más notables y piadosas: Devotos ejercicios de los primeros viernes y sábados de mes; Domingos a San José (en cada una de estas devociones se da cuenta al público de las gracias e indulgencias concedidas); Triduo de Cuarenta Horas, con predicación; Viacrucis los miércoles, viernes y domingos de Cuaresma y los miércoles y domingos sermón cuaresmal; los segundos domingos de cada mes, función propia de la Cofradía del Carmen; Meses de mayo y junio; Novena al Espíritu Santo; Fiesta y procesión del Corpus el domingo después de la octava del mismo; Fiestas Patronales y Primeras Comuniones en las Partidas ru-rales y Triduo de San Juan en la Parroquia; Mes del Santo Rosario y Rosario de la Aurora los domingos; Mes de noviembre ; Fiestas de Navidad y algunas otras que «mutatis mutandis», se han practicado también en 1946.
Las colectas extraordinarias son anunciadas con antelación para que los fieles vengan preparados y, en los días en que éstas son para fines especiales (Seminario, Propagación de la Fe, Acción Católica, Santos Lugares, etc.), se hace verdadero hincapié en que no es la limosna ni el único ni el principal medio, pero que, por desgracia, es imprescindible.
Si bien en todas las misas de los días de precepto se hace la homilía, en la de 9 o 9’30, especial para los niños y niñas de las escuelas de la demarcación parroquial, se procura que la sigan de manera que conserven la atención.
El lunes, después de la dominica «In Albis», fiesta de San Vicente Ferrer, tiene lugar el simpático acto de llevar a los enfermos e impedidos, previamente preparados, la Comunión Pascual; Ir en 1945 y 25 en 1946.
El día de la Ascensión tiene lugar la Primera Comunión de los niños que asisten a los colegios o, mejor, la de aquellos que la celebran con todos los «perifollos» y exterioridades, de los que tienen algo para gastar; y el día de la Santísima Trinidad, la de aquellos que, por ser más humildes, no pueden gastar en superfluidades, y que no la tomarían de no organizarlo de modo que en tal día se prohíben los vestidos llamados de Comunión; teniendo en cuenta que aquí abundan los obrerillos precoces de ambos sexos, a los que, además, se obsequia con suculento y abundante desayuno, fruto de una «Compañía» que se presta desde el primer año.
En el plan de ir mejorando en lo posible el local que nos sirve de parroquia y recuperar algo de los cultos antiguos, el 6 de mayo de 1945, después de entrevistas, reuniones y dificultades varias, se bendice el altar y hermosa talla de Nuestra Señora del Carmen. El día to tienen lugar las Primeras Comuniones, como en cualquier templo. El to de junio se celebra con todo el rigor litúrgico y entusiasmo popular nuestro Corpus. El Triduo de San Juan Bautista, combinadas las fiestas religiosas y las profanas de modo que los PP. y la Comisión hacen lo que quieren de la gente, resulta archisolemne, y es el golpe de gracia que inclina definitivamente la balanza de la opinión en favor de los Padres. La Novena en honor de la Virgen del Carmen tiene la suficiente solemnidad como para retrasar el veraneo de algunos de los que solían estar, por estas fechas, muy lejos de Elche. Esto es mucho jara el que conoce el modo de ser de aquí.
El 25 de noviembre queda abierta en Elche la Santa Pastoral Visita del nuevo señor Obispo de la Diócesis, doctor don José García Goldáraz; a San Juan y sus Partidas le toca durante los días 3o de noviembre y 1 y 2 de diciembre. Coincide con la Novena de la Inmaculada que prometía ser y resulta lucida, pero algo alterada por las confirmaciones. El señor Obispo queda complacidísimo. El trabajo de preparación para las confirmaciones ha sido ímprobo, con el agravante de que apenas nos han ayudado los organismos cooperadores que han limitado su actividad a las calles y partidas más halagüeñas de las otras parroquias. El resultado, inesperado por lo satisfactorio. Los confirmados llegan a 2.346.
El año 1946, comienza a publicarse una hojita parroquial titulada «ANTORCHA». Viene de la Editorial Claret impresas las tres primeras páginas, y la cabecera y cuarta página se imprime en Elche. El pasado año se bendijo una campana y la imagen procesional (de tamaño natural) de San Juan Bautista en las Fiestas Patronales; en éste para San Juan también y sito en la calle de San Juan, día 3 de febrero, tiene lugar la bendición de un espacioso local para Escuela Parroquial Nocturna, con 3o pupitres individuales y capacidad para 40 más.
Comienza a practicarse en esta iglesia el Ejercicio de los Primeros Jueves de Mes, por la santificación del Clero. El día 7 de abril se celebra por primera vez el Día del Prelado. Durante los días del 23 al 26 de mayo, la Congregación de Hijas de María de Elche celebra en nuestra iglesia un solemne Triduo a la- Inmaculada. El día 26 tiene lugar la bendición de dos nuevas campanas, una de las cuales reemplazará a otra ya existente, pero estropeada: la mayor se llamará Juana, Carmen la segunda y Vicenta de Paúl la ya existente. El día 16 de junio, tiene lugar la simpática Primera Comunión de los humildes. Fiestas de San Juan, Corpus y Carmen, como el año pasado. Se instalan ventiladores en la iglesia. El 13 de octubre se bendice solemnemente una preciosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús, de tamaño natural, regalo de una devota persona. La Novena de las Hijas de María ya reorganizadas, y desabsorbidas de la A. C., que radican de antaño en nuestra Parroquia, ha sido extraordinaria y transmitida por la Emisora de Radio Elche.
El último domingo de septiembre, en provisional sustitución de la A. C. parroquial de San Juan, hoy por hoy imposible de intentar, queda fundada la Juventud de San Juan, abreviado JUSI. La dirigirá el P. Cavero. Tiene estatutos propios aprobados por el señor Cura Ecónomo, Rdo. P. Vanrell y el 10 de noviembre bendice un pequeño local provisional.

Manuel Cavero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *