Panorama africano camino de Madagascar (1964)

Francisco Javier Fernández ChentoCongregación de la MisiónLeave a Comment

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Author: Julián Tobar · Source: Anales españoles, 1964.
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ESCUDOCMCon gusto, publicamos las cuartillas siguien­tes, escritas por el P. Julián Tobar desde Tananarive, en su primer viaje de explora­ción a lo que pronto ha de ver, Dios median­te, Misión de los Padres Paúles e Hijas de la Caridad españoles en Madagascar. Después de contar el origen de este empeño misione­ro, el P. Tobar hace un agudo e interesante análisis de la realidad africana que desfila ante sus ojos.

Tananarive, 14 de septiembre de 1964. Reverendo P. Ciro Recio. Madrid.

Querido P. Recio: Gracias a Dios he llegado felizmente a la capital de Madagascar, aunque aún me falta un vuelo de más de mil kilómetros para llegar al campo de operaciones que la Providencia ha deparado a los Paúles españoles en la República malgache, que tiene una extensión superior a España.

I.—INVITACION PROVIDENCIAL

Hace unos años nuestros Teólogos de Salamanca, encendidos por el angustioso mensaje de Pío XII contenido en la Encíclica misionera «Fidei donum», empezaron una campaña de oraciones y vocaciones misioneras en favor de África. Con la aprobación del Obispo de Salamanca compusieron una breve letanía y oración en que se pedía: «Nos concedas, Señor, por intercesión de la Santísima Virgen, Reina de las Misiones, seguir la obra evan­gelizadora de San Vicente en Africa…»

De momento se aplazaron sus aspiraciones, pero no sospe­chaban que su petición había de ser contestada por el mismo San Vicente.

En la Asamblea Provincial de Madrid, reunida en Salaman­ca en junio del año pasado, el M. R. P. Domingo García, en nombre del Consejo Provincial (de Madrid), propuso a los cien asambleístas que se pidiera a la Santa Sede, por medio del Su­perior General de la Congregación, una nueva Misión en África. Tres eran los objetivos principales de esta petición aprobada por la Asamblea:

1.0 Mantener y ampliar la actividad misionera de nuestra ju­ventud, que se ve frenada por haberse cerrado temporalmente las puertas de la India.

2.° Consolidar en el espíritu apostólico las numerosas voca­ciones de la Provincia de Madrid.

3.° Responder a la llamada urgente de los Papas a la evan­gelización de África.

En Roma tuvo lugar la Asamblea General de la Congregación y en ella la Provincia de Madrid obtuvo una inesperada invi­tación a trabajar en la isla de Madagascar. Según la doctrina de San Vicente esta invitación del Superior General era una señal de la Providencia, pues nuestra idea de misionar se centraba en el continente africano.

Escribió el. P. Domingo García al Visitador de los Paúles en Madagascar, y éste contestó alborozado el 23 de abril al Visita­dor de Madrid: «Su oferta me ha causado gran placer. De co­razón recibiremos al P. Tobar, que usted envía para reconocer nuestra vida misionera… La Misión que fundara el mismo San Vicente ha de tener la oportunidad de convertirse en una Mi­sión verdaderamente universal de Paúles.»

II.—VARIAS RUTAS Y MAS DE 40 NACIONES

Para llegar a esta isla del hemisferio sur se pueden seguir va­nas rutas: el barco, que tarda casi veinte días, o el avión, que, partiendo de Francia, hace el recorrido en menos de veinte ho­ras. Escogí otra ruta más interesante desde el punto de vista mi­sional y más económica. La que se indica en el mapa de África, África se gloría de tener una de las naciones más antiguas del mundo: la de Etiopía—si se quiere entroncar con la reina bíblica de Saba—y al mismo tiempo está viviendo el nacimien­to de docenas de naciones en los dos últimos lustros. Esta ex­plosión de independencias africanas está dando una actualidad palpitante a la vida de la Iglesia en África. Ha de tener tanta importancia para su porvenir religioso como lo tuvo en el siglo pasado el nacimiento de las naciones americanas.

En las naciones que ahora surgen han dejado su huella prin­cipalmente el inglés y el francés, como lengua y civilización, en el siglo escaso que han colonizado el continente africano. Es de temer que el imperio colonial portugués sucumba a la presión de esta ola de nacionalismos, y por eso quizá le sea más conve­niente seguir la orientación española de conceder a sus provin­cias africanas la independencia y autonomía.

En seis días he posado en seis naciones diferentes, desde a más populosa de toda África, Nigeria, con sus 55 millones de ha­bitantes, hasta Ruanda, que se mira en el lago de Tanganika. Aun atravesando el África ecuatorial con la prisa del avión, ad­quiere uno la impresión fotográfica de los variados y sorpren­dentes paisajes de estos pueblos: la inmensa sabana verde del Congo, donde un coche puede rodar cerca de mil kilómetros bajo la enramada de la jungla; la Suiza de África que es Uganda, con sus montes, lagos y verdor; Kenya y Tanganika, con sus parques de fieras y playas, delicia de los europeos que aquí re­siden.

REVOLUCIÓN POLÍTICA

Pero más que sus paisajes me intrigaba captar su mentali­dad. Estos pueblos que se despiertan a la independencia están sufriendo una crisis profunda, que en política llega a ser revo­lución, a veces sangrienta, como la del Congo. Han conseguido una precaria independencia política, pero en la industria y eco­nomía todavía dependen de los europeos, y el comercio está do­minado por los indios. Ha sido para mí un descubrimiento. En muchas calles de Kampala y Nairobi me parecía estar en la In­dia. Saris y turbantes, comercios y rótulos indios por todas par­tes. Hasta en la radio y televisión se ven programas indios.

EVOLUCIÓN SOCIAL.

En las naciones recorridas trato de internarme en la menta­lidad de estas gentes. ¿Qué dicen de sí mismos? ¿Qué piensan de los europeos? He visitado las capitales solamente y algunos pueblos. En todas ellas ha desaparecido la clásica estampa de la choza cónica de paja alrededor de la cual se ven danzar los semidesnudos africanos de piel de ébano. Lagos, Leopoldville, En­tebbe y Nairobi son ciudades completamente modernas, mucho más que cualquier población española.

Los dirigentes africanos se afanan por llevar adelante esta evolución social en que les han embarcado los europeos, perque todavía absorbe su atención la estabilización política.

NOTICIAS DE UN DÍA DE SEPTIEMBRE

Una selección de noticias periodísticas de un día cualquiera nos dará idea somera de lo que ellos piensan de sí mismos y los problemas con que se enfrentan.

Dar Es Salam: El Presidente católico de la República de. Tan­ganika, Julio Nierere, se ha visto obligado a encarcelar a varios oficiales militares por conspirar contra la nación.

Nairobi: Kenyata, el famoso cabecilla del Mau-Mau, hoy Pre­sidente de la nación—en un programa de televisión, que pre­sencio—, amenaza mandar a todos los obreros parados de las ciudades a trabajar las tierras de los pueblos de donde proce­den. «El campo es nuestra herencia», afirma.

Leopoldville: Las tropas de Tshombe han ocupado la ciudad de Elisavethville y la semana próxima asistirá en Nairobi a la conferencia de reconciliación congoleña, según se convino en Addis Abeba por los Estados africanos.

Rhodesia del Sur: Se espera que este año firme Inglaterra el tratado de su independencia a base de la convivencia pacífica de los negros del país y los colonos blancos. ¿Se conseguirá la coexistencia de razas sin roces?

Mozambique: «Cualquier jefe político africano que quiera fraternizar» con Portugal está condenado a sucumbir», afirma el político Kambona.

El Cairo: Los jefes de las naciones árabes, reunidos en Ale­jandría, tratan de llegar a un acuerdo unánime de sus activida­des en África y su actitud contra Israel.

Malawi: Una nueva nación africana surge dentro de estos tres meses a lo largo del litoral occidental del lago de Tanganika, y su Presidente, doctor Banda, parece ya abocado a un suicidio po­lítico por sus diferencias de criterio con sus colaboradores en la independencia del país y dimisión de varios ministros.

África del Sur: El comunicado de la Secretaría Permanente de la Solidaridad Afro-asiática expresa su protesta contra la po­lítica de segregación racial» en Sudáfrica. Cuarenta y cuatro prisioneros políticos han sido condenados a muerte y doce han sido ejecutados.

INFLUENCIA CRISTIANA

La Iglesia Católica está vitalmente interesada en la indepen­dencia política de estos pueblos. Según las ideologías políticas que predominen, así tendrá paz, prosperidad o lucha, en el cre­cimiento religioso de estas naciones. Porque evidentemente el paganismo africano está llamado a desaparecer. La hegemonía religiosa se disputa entre el islamismo y el cristianismo. Hasta ahora el proselitismo mahometano lleva la ventaja al cristianis­mo, tal vez por presentarse como religión más indígena de África y facilitar con su código de laxitud moral—como la poliga­mia—el abrazo al Corán.

De ahí la solicitud de Pío XII y de Juan XXIII. En la Delegación Apostólica de Lagos, donde me hospedó graciosamente Mons. Moutton, vi el documento auténtico de la erección de la Delegación Apostólica para estas naciones.

Luego, al recorrer las naciones de África ecuatorial, he po­dido apreciar la preponderancia del cristianismo. Si se atiende al porcentaje de católicos se verá que es el mayor del continen­te: Más de 30 por 100 de católicos, Gabón y los Congos; 28 por 100, Angola; 50 por 100, Uganda; cerca del 20 por 100, Rhodesia, Tanganika y Madagascar.

¿No podría ser África central una barrera a la invasión mu­sulmana religiosa de África del Norte? He podido apreciar este cinturón religioso, que el cristianismo opone a lo ancho del con­tinente:

El Secretariado católico de Nigeria, dirigido por los Jesuitas y el «Grail», controla miles de escuelas en Nigeria. El Congo espera la pacificación del país, con el católico Tshombe a la ca­beza, para continuar la cristianización. En Uganda se ve el as­cendiente cristiano con los mártires de Uganda, los primeros fru­tos de la santidad que ha de proclamar el Concilio Vaticano. Kenya me impresionó, sobre todo por la variedad y profundidad de las instituciones de enseñanza católica en la capital. La úl­tima y más importante de todas, la Universidad Católica del Opus Dei, que alberga a cientos de universitarios de varias naciones,

«DESCOLONIZACION»

La Iglesia tiene que luchar además con otro frente antirreli­gioso: la interpretación materialista de la civilización, herencia del materialismo colonial. El «Daily Times» de Lagos titulaba así un artículo: «Debemos «descolonizar» la educación». Y explicaba de esta manera el proceso de la civilización europea: «Cuando llegaron los misioneros cristianos nos enseñaron su lengua para que aprendiéramos su religión. Siguieron luego los colonizadores y nos enseñaron aritmética para que pudiéramos comerciar con ellos. Pero para nosotros, la educación es tener las comodidades de la vida moderna: higiene, agua corriente, medios de vida cómodos».

¿Cómo contrarrestar esta corriente materialista? Sólo la ca­ridad cristiana y la educación religiosa, transmitida por los mi­sioneros católicos europeos a los misioneros nativos, podrá llevar el África negra a Cristo.

Estas consideraciones me iba haciendo cuando llego a la ca­pital malgache y hago otro alto en el camino antes de empren­der mañana el último vuelo al extremo sur de Madagascar, don­de la Providencia invitó a trabajar a los misioneros españoles y sus colaboradores.

Tananarive, 14 de septiembre de 1964.

J. TOBAR

 

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