Era natural de Louvive de Bais, Obispado de Rennes, y nació el 14 de abril de 1775. Hijo de familia distinguida y muy cristiana, tomó parte ‘en la famosa guerra de la Vendeé para defender sus creencias. Dejó luego su país y tras muchas peripecias penetró en España, con idea de hacerse trapense; pero habiendo hecho unos ejercicios en la casa de la Misión de Barcelona, pidió entrar en la Congregación y fue admitido el 30 de octubre de 1802, haciendo dos años más tarde los votos el 31 del mismo mes. Cuando estaba terminando sus estudios y había recibido ya el subdiaconado, tuvo que refugiarse en la casa de Mallorca a causa de la guerra. Acaeció esto en marzo de 1810. Un mes después, el 29 de abril, se dirigió a las misiones de Levante. En 1822 fue nombrado Prefecto Apostólico de Constantinopla, en cuya población venía trabajando con admirable celo desde fines de 1810. Fue el padre y consuelo de los católicos armenios en sus persecuciones y logró emanciparlos del patriarca hereje. En 1838 regresó a Francia. Cuatro años más tarde se ofreció para la misión de Argel, donde permaneció tres años. Terminó sus días, siendo modelo admirable de laboriosidad, celo y acendrada virtud, el 17 de septiembre de 1855 en la casa de Tours. (Relations abrégées des prétres, clercs el fréres de la Congregation de la Mission, t. II, página 99-225. París, 1862).
P. Teodoro Bricet







