P. Juan Carreras

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Benito Paradela · Source: Notas Biográficas, 1934.
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Biografias PaúlesEl mismo día de su nacimiento, 29 de octubre de 1765, fue bautizado en la parro­quia de Santa María del M a r, de Barcelona. Era ya sacerdote al ingresar en la Congregación el 19 de junio de 1791; hizo los votos el 20 de junio de 1793. A fines de este mismo año le enviaron a Mallorca, donde permaneció hasta últimos de 1802, dedicado a las misio­nes y ejercicios. En octubre de 1803 le destinaron a Bar­bastro para profesor de Moral. A causa de la guerra, se retiró a Mallorca en 1810 y luego quedó nuevamente for­mando parte de aquella comunidad hasta mayo de 1815 en que partió para la casa de Reus. Le encontramos en Barcelona en 1821 asistiendo con los PP. Domingo y Bor­ja a los numerosos atacados de fiebre amarilla. Vino en diciembre de 1828 a la casa de Madrid y fue asistente de la misma. Desde noviembre de 1829 hasta febrero de 1830 estuvo en Valencia explicando seguramente Moral. De allí volvió a Madrid y pasó nuevamente a Barbastro en marzo de 1831. Una nota del archivo de la casa de Mallorca dice, que en 31 de julio de 1837 se recibió allí el dimittimus para el P. Juan Carreras y que estaba firmado el 26 de agosto del año anterior. Sin embargo, después de su muer­te, acaecida en Barcelona el 2 de octubre de 1842, se inserta su nombre en las listas de los difuntos de la Con­gregación para aplicarle los sufragios. El señor Torres Amat dice del P. Carreras: «Dotado de un talento despe­jado y aprovechando los instantes que le quedaban libres, después de cumplir las continuas tareas de su Instituto, y sobre todo, quitando cada día algún tiempo al sueño, aprendió por sí mismo la lengua hebrea, de la que llegó a adquirir bastante conocimiento, para emprender una traducción del libro de los Cantares. He examinado por encargo suyo este manuscrito, que es de trece cuaderni­llos y lleva este título: Apología de la Iglesia del viejo y nuevo testamento en sus dogmas y leyes, según el libro del Cántico de los Cánticos. Va siguiendo verso por verso el texto hebreo: pone la traducción de la Vulgata y en seguida la nueva que él hace; y luego explica el sentido espiritual, que supone ser el principal sentido literal del libro. Precede un prólogo en que explica el motivo y fin de la nueva versión e interpretación del libro; y protesta al fin de él que sujeta su, dictamen al de los sa­bios y, sobre todo, al de la Sta. Madre la Iglesia. Concluye su obra dando extensamente las razones en que se ha fundado para apartarse algunas veces de la traducción de la Vulgata.

Traducción literal de los salmos del hebreo al castella­no. Tanto en esta obra como en la anterior es muy dig­na de elogio la aplicación del señor Carreras a beneficiar la rica mina de las Sagradas Escrituras, con sujeción al juicio de la Santa Iglesia, supremo y único ensayador de los metales que se exploten de dicha mina. Ambas obras necesitan la última mano». (Memorias para ayudar a formar un diccionario crítico de los escritores catala­nes…, pág. 165. Barcelona, 1836).

Al anotar la fecha de su muerte en el libro de difuntos de la casa de Mallorca, se dice del P. Carreras, que «era muy adicto al sistema representativo».

 

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