Vió la luz en Ciriza (Navarra) el 6 de septiembre de 1762. «Su vocación a la Congregación fue muy rara; pues sin conocerla, sólo de oídas, dejó un curato de 40.000 reales de renta, y siempre vivió muy desprendido de los bienes temporales y tan humilde y sumiso a su Director (cine no tenía la quinta parte de su ciencia), que no hacía cosa alguna sin su consejo y jamás le replicaba; sino que se sujetaba como si hubiera sido un niño, aun cuando a él le pareciera lo contrario, y quedaba tan tranquilo, como si Dios se lo hubiera dicho». Ingresó en la Congregación el 5 de septiembre de 1797 e hizo dos años más tarde los votos (11 septiembre). Llegó destinado a la casa de Barbastro el 19 de mayo de 1800. De allí partió para la fundación de la casa de Ordenandos de Badajoz el 18 de noviembre de 1802. Junto con el P. Vallhonesta logró superar las muchas dificultades que surgieron y poner en debida forma la fundación. Estuvo muchos años al frente de la casa, explicando al mismo tiempo Teología Moral a los seminaristas ordenandos. El 26 de febrero de 1826, después de recibir con mucha devoción los santos sacramentos «expiró plácidamente en el Señor». Murió de pulmonía. «Su muerte fue muy sentida de toda clase de personas por el universal aplauso que se merecía por su caridad, ciencia y ejemplaridad… fue acompañado su cadáver con mucha pompa de gentío inmenso de todas clases. Llevaron la caja los capellanes de coro que hablan sido sus discípulos, pues enseñó Moral hasta que murió». Fue colocado el cadáver en un nicho costeado por el limo. Sr. Obispo, y cuando la casa tuvo sepultura propia, a ella se trasladaron los restos del P. Zabalza, lo que acaeció el 28 de noviembre del mismo año.
P. José Javier Zabalza







