Era probablemente de la noble casa de los Torres de Naval (Huesca), donde nació el 13 de enero de 1768. Admitido el 1 de mayo de 1791 en la casa de Barbastro, se le permitió, como a otros varios individuos por aquellos años, hacer allí el noviciado, teniendo por director al P. Cáncer. Hizo los votos el 2 de mayo de 1793. En 1814 le encontramos en el Seminario de Jarea en Sesa. Al año siguiente volvió a Barbastro para dar misiones en los pueblos (le aquel obispado. Años después fue asistente de la casa; en octubre de 1829 le destinaron a Valencia; y en abril del año siguiente le trajeron a Madrid, como hombre muy práctico en misiones y ejercicios, a fin de dar aquí principio a estos ministerios. Salió de nuevo para Barbastro, de cuyo Seminario fue nombrado Superior, el 23 de agosto de 1831. Además de las misiones, trabajó durante el año y medio escaso que vivió en Madrid, en los ejercicios, particularmente a ordenandos, predicando las pláticas. Cuando en 1835 sobrevinieron los trastornos y la persecución contra las órdenes religiosas, el P. Torres, ya anciano, no siguió al destierro a otros compañeros suyos, sino que, en espera de días mejores, se retiró a su casa paterna de Naval, donde entregó su alma a Dios el 8 de abril de 1837. Según testimonio del P. Juan Roca, era muy amante de la observancia y laborioso. (ANALES, t. XXXVIII, pág. 580.)







