P. Emilio García

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CREDITS
Author: Julián Morales · Source: Anales españoles, 1967.
Estimated Reading Time:

Biografias PaúlesCon el número 68 y último de los difuntos del ario 1966 apareció el nom­bre del R. P. Emilio García, que falleció en México D. F. el día 13 de diciem­bre, a los ochenta y seis años de edad y setenta de vocación.

Quizás a muy pocos de los Padres y Hermanos de la Congregación de habla española, excepción hecha a los que estamos en México, sonará este nombre; y, sin embargo, con justa razón, le podemos llamar el San Vicente de Paúl de México. Así le llamaban las Señoras de la Caridad, y hasta en lo físico se parecía a él.

Por eso es muy justo que hagamos una breve biografía de él; para bien de todos los que lean u oigan estas líneas.

Bien podemos decir que fue un héroe. Se pasó sesenta y un años en Mé­xico, sin volver a la madre patria, pudiéndolo hacer muchas veces, y hasta discípulos suyos le abonaban todos los gastos del viaje.

Ya sabemos que los que se ordenaban por aquellos tiempos y eran des­tinados al extranjero no conocían de España más que su pueblo, la Apostólica, Madrid y Hortaleza.

Como su estancia en México pasa del medio siglo, en su vida entra parte de la historia de la Congregación en México, y parte de la historia de la nación mexicana y en tiempos verdaderamente azarosos.

Llegó a conocer nueve Visitadores y fue colaborador de ocho de ellos. Conoció en Madrid al P. Arnáiz, y fue colaborador en México de los Padres Moral, Alvarez, Goñi, De las Heras, Ataún, Morales, Alduán y Artaso.

1880-1905: CALANDA, ALCORISA, MADRID, HORTALEZA

Nació el P. García en Calanda, provincia de Teruel, el día 12 de marzo de 1880, aunque el siempre se tenía por andorrano de Teruel, día de San Gre­gorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia. Gregorio se llamó siempre, hasta qué le cambiaron el nombre por Emilio, y celebraba su santo el día 22 de mayo. Esto se hizo en tiempo de la persecución en México.

El colegio de Alcorisa se fundó en 1893. Como por aquellos pueblos no había ningún colegio, las familias pudientes de los alrededores mandaban sus hijos al colegio de Alcorisa, y allí fue a estudiar nuestro Padre García.

Edificado con la conducta de los fundadores del colegio, Padres Garcés, Llitri, Torres y Tabar, se despertó su vocación de misionero. Después le si­guieron los Padres Pedro García y Valero.

Ingresó en el Seminario interno de Madrid el día 9 de septiembre de 1896.

Estudió los dos primeros años de Filosofía en Hortaleza y el tercero de Filo­sofía y los cuatro años de Teología en Madrid, como se hacía entonces. Fue de los primeros que cursaron en Hortaleza, pues se comenzaron los estudios allí en 1897. La Casa de Madrid estaba casi nueva, pues se inauguró en 1887.

Tuvo también la ocasión de presenciar la inauguración de la Basílica de la Milagrosa, que entonces era de San Vicente de Paúl, en 1904.

En el Seminario interno se forjó bien su espíritu vicenciano bajo la fuerte y sabia dirección del P. Arana. Durante sus años de seminario y de estudios se aprovechó bien de los grandes ejemplos de virtud y de celo que continua­mente contemplaba en aquellos célebres Padres: Esteban, Bonafonte, Burgos, Arenzana, Valdivielso, De la Iglesia, Madrid, Masferrer, Eladio Alvarez, Aram­barri, Garcés, Horcajada, Janices, Beade, Miranda, etc., etc.

1905-1907: PADRES ARNAIZ Y MORAL — D. PORFIRIO DIAZ

Se ordenó de sacerdote el día 18 de marzo de 1905 y dijo su primera misa el día 19, fiesta de San José. Esta fecha estaba equivocada en el Catálogo de la Congregación. Era Visitador de la Provincia de Madrid aquella figura prócer que se llamó Eladio Arnáiz.

Fue destinado a México, donde era Visitador aquel hombre pequeño de estatura, pero gigante por sus cualidades intelectuales y morales, que se llamó Ildefonso Moral, el que llevó a la Provincia mejicana a su edad de Oro.

Gobernaba en México aquel gran estadista tan discutido, don Porfirio Díaz, que, si no suprimió las Leyes de la Reforma, tampoco las aplicó en la ma­yoría de los casos, tolerando la libertad religiosa.

El P. García fue destinado al colegio que los Padres tenían en Tlalpan. Este colegio se fundó en 1900.

Como los Padres habían fundado otro colegio en mejores condiciones en Tacubaya, que se llamó de San José y más tarde de Alfonso XIII, y como no podían atender bien a los dos, en la visita canónica que hizo el P. Arnáiz a México como comisario del P. General, ordenó que se cerrara el colegio de Tlalpan y se atendiera bien al de Tacubaya. Los Padres vendieron el colegio de Tlapan. Ahora es una grandiosa finca destinada por el Gobierno de México a Correccional de los niños del Tribunal de menores.

El P. García, con los otros Padres, se trasladó a Tacubaya.

El colegio de San José, de Tacubaya, se fundó en 1902 por gestiones de los beneméritos Padres Ildefonso Moral y Clemente Vigo. Era por entonces el mejor colegio de México, con todos los adelantos modernos de aquellos tiempos.

En noviembre de 1907 moría con la muerte de los justos aquel benemérito Padre don Ildefonso Moral.

1907-1912: R. P. BRUNO ALVAREZ. D. PORFIRIO DIAZ, D. FRANCISCO MADERO

Sucedió al P. Ildefonso Moral el P. Bruno Alvarez. Muy joven era cuando fue nombrado Visitador y muy joven murió; es decir, en el año 1912.

En 1908 celebró sus Bodas de Oro el P. Arnáiz. En nombre de la Provincia de México asistió el P. Bruno Alvarez, con el P. Enrique González, que era madrileño. Aprovecharon la ocasión para ir a visitar al Papa San Pío X. el Padre Enrique González se quedó en España y el P. Alvarez volvió a México. En este tiempo el P. García ejercía su profesorado en el colegio de San José, de Tacubaya.

También por entonces comenzaron las revueltas revolucionarias, pues Don Portillo se vio obligado a renunciar, y en mayo de 1911 se embarcó, en Vera­cruz, en el vapor alemán «Ipiranga», con rumbo a Europa, y murió en París el dos de julio cié 1915. Tomó las riendas del Gobierno interinamente el 23 de mayo de 1911 don Francisco León de la Barra, hasta el 6 de noviembre del mismo año.

1912-1922: R. P. EUGENIO GOÑI

Volcán revolucionario. En 1912 murió el P. Alvarez. Ene elegido Visitador el II, P. Eugenio Goñi. Le tocaron años muy malos, de muchas resuellos y persecuciones. A pesar de todo el P. García seguía de profesor en el colegio de San José, de Tacubaya, bajo el superiorato del P. Ataún.

El P. Goñi era un hombre muy virtuoso y muy espiritual. Estaba muy versado en las lenguas orientales y en las ciencias sagradas. Se vio en la ne­cesidad de volver a España esperando la calma de la tormenta.

A pesar de los tiempos malos que corrían por el año de 1920, el colegio de Tacubaya llegó a su edad de oro bajo la sabia y prudente dirección del Padre Patricio Ataún. Allí se distinguieron los Padres Moral, Clemente Vigo, Patricio Ataún, León Barrio, Miguel Domingo, José Manuel Segura, Vián, Ojea, Murillo y Ayala. el P. García dejó una multitud de discípulos verda­deramente formados y agradecidos.

La nación era dirigida, desde el 6 de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913, por Madero y Pino Suárez; en este día los dos fueron asesinados.

Les siguió el general Victoriano Huerta, desde el 19 de febrero de 1913 hasta el 15 de julio de 1914.

Subió al poder Carranza en 1914 hasta el 21 de mayo de 1920, en que fue asesinado en el rancho de Tlascalatongo.

En tiempo de Carranza es cuando comenzó la verdadera persecución contra la Iglesia. En el 1917 se dio en Querétaro la nueva Constitución que nos rige, y que es bastante peor que la del 1857; de ella se dice, que se parece a la lengua inglesa, que se escribe de una manera y se pronuncia de otra. Por estos tiempos hacían también su revolución los generales Zapata, Villa y Obregón, todos los cuales fueron asesinados. Subió al poder Alfonso Huerta desde el 24 de mayo de 1920 al 30 de noviembre del mismo año.

Los Padres, sorteando las dificultades, continuaban con su colegio como podían.

1922-1942: R. P. SANTIAGO DE LAS HERAS, ALVARO OBREGON, PLUTARCO ELIAS CALLES, EMILIO PORTES GIL, PASCUAL ORTIZ RUBIO, ABELARDO RODRIGUEZ, LAZARO CAR­DENAS.

En 1922 fue nombrado Visitador el R. P. Santiago de las Heras. A él le tocaron los peores tiempos. El general Obregón subió al poder el 1º de di­ciembre de 1920 hasta el 30 de noviembre de 1924. En este tiempo se per­siguió a la Iglesia. El clero fue desterrado. Colocaron una bomba a los pies de la Virgen de Guadalupe y fue desterrado el Delegado Apostólico.

Le sucedió Plutarco Elías Calles desde el 10 de diciembre de 1924 al año 1928. Se declaró la persecución sangrienta. Hubo muchos mártires que gustosamente daban su vida al grito de ¡Viva Cristo Rey! Se suspendieron los cultos. De los doce que llegaron de los nuestros en 1925, todos tuvieron que salir de México. León Toral mató a Álvaro Obregón el 17 de julio de 1928, impidiendo que subiera otra vez al Poder… Emilio Portes Gil ocupó la Presidencia desde el 10 de diciembre de 1928 hasta el 5 de febrero de 1930. Fue el que hizo el arreglo fingido de la cuestión religiosa con los Obispos.

Pascual Ortiz Rubio fue presidente desde el 5 de febrero de 1930 hasta el 10 de septiembre de 1932, en que renunció. Le sucedió el general Abe­lardo Rodríguez desde el 10 de septiembre de 1932 hasta el 30 de noviem­bre de 1934. En este tiempo continuó la persecución de la Iglesia, aunque no tan sangrienta. En este tiempo el P. García fue Superior y Rector del colegio de Tacubaya y Superior de Puebla de los Angeles, defendiéndose como podía de los golpes de la revolución.

El R. P. Santiago de las Heras era un hombre enérgico y batallador. Como licenciado que era por Salamanca, defendió a capa y espada los inte­reses de la Provincia y ganó en todos los pleitos. Gobernó la Provincia des­de el año de 1922 hasta el 1942. Hizo varios viajes a Europa. Fue nombrado Comisario para visitar la Casa Central de Madrid y las Casas de Formación.

El P. García, de Superior que era de Tacubaya, pasó a ser Superior de Puebla, luego de Uruapan y otra vez de Puebla. Como era tan escaso el personal que había por entonces en Méjico, el P. García era su único con­sejero provincial, y a Puebla acudía continuamente el P. De las Heras a celebrar consejo con el P. García.

El P. García era en Puebla el hombre más popular de la ciudad. Aten­día al culto de la Iglesia de San Jerónimo, a los Catecismos y a todas las Asociaciones, en especial a las Cofradías de la Caridad. Toda la familia del actual Presidente, don Gustavo Díaz Ordaz, pertenecían a las Hijas de María y a las Cofradías de la Caridad. Su padre político, que era magis­trado del Tribunal de Justicia de Puebla, como buen cristiano y como hombre prudente, oía la Santa Misa desde una tribuna de la Iglesia y comulgaba en la Sacristía.

Era tal la popularidad del P. García y tan grande la confianza que la gente tenía en él, que todos los días, a la vuelta de presidir las Asociacio­nes, tenía una multitud de gente que le esperaba en la sala de visitas para consultarle sus asuntos.

En 1934, el P. De las Heras quiso fundar una Apostólica en Uruapan, y allí mandó como superior al P. García, donde estuvo un año. Hubo tres apostólicos, y de allí salió el R. P. Francisco Roa.

El Colegio de Tacubaya durante estos tiempos tan malos fue tirando como podía. Pero en tiempo de Cárdenas, aunque había dos sobrinos de Cárdenas en el Colegio, se incautó de él el Gobierno. Ya antes habían determinado los Padres cerrarlo, por no querer ajustarse a los planes socialistas del Go­bierno.

Era en 1935 Rector del Colegio el R. P. Manuel Segura. Y como se le hacía difícil su estancia en Méjico, le mandó el P. De las Heras a buscar un refugio en Centroamérica. No lo encontró en Guatemala, pero sí en Nicara­gua, donde fundó una casa en León de Nicaragua, junto a una casa de las Hermanas, con Iglesia de culto.

Como el año de 1941 vino de Nicaragua el P. Segura, por haber desapare­cido las causas de su ausencia, fue nombrado Superior de León de Nicaragua, a los sesenta y un arios, el P. García, que estaba de Superior en Puebla. El, obediente, como siempre, allá fue a soportar aquel clima tan ardiente. Estuvo allí desde el año de 1941 hasta el 1945.

Allí se entregó de lleno a fomentar el culto de la Iglesia de la Recolección, a atender a las Hermanas de la Caridad, a dirigir las Asociaciones vicencia­nas, a fomentar los Catecismos y a cuidar material y espiritualmente de los presos de la Cárcel 21. Era el Primer Consejero, y por ley le tocaba dirigir la Provincia a la muerte del P. De las Heras, pero por estar tan lejos tuvo que renunciar a ello.

1942-1948. R. P. PATRICIO ATAUN, D. MANUEL AVILA CAMACHO.

El clima acabó con las pocas energías que le quedaban. En 1942, a la muerte del P. De las Heras, fue nombrado Visitador el R. P. Patricio Ataún. Al verle en el estado de salud tan lastimoso, lo trajo a Méjico, el año de 1945, para ponerlo al frente del Seminario Interno de Méjico.

Siendo Ecónomo Provincial el R. P. Julián Morales y Visitador el R. P. Pa­tricio Ataún se pusieron a buscar una casa donde pudieran alojar a los pri­meros Seminaristas de esta época. La encontraron en el número ocho de la Cruz Verde de Tlalpam, D. F. Les pareció de perlas. Era una casa de una familia española, con una huerta preciosa, toda cuajada de árboles y de flores. Un poco separada del mundanal ruido, a las afueras de la población y dentro del Distrito Federal, muy a propósito para los cuatro o cinco Se­minaristas que eran entonces. De estos eran los que son ahora Superiores de León de Nicaragua, P. Leovigildo López, y de León de Lagos, P. Oscar Oteo. Allí se dedicó de lleno el P. García a la formación espiritual y vicen­ciana de los primeros Seminaristas. Pero su salud iba cada vez de mal en Km

Comenzó el Seminario con la bendición de la Casa el día 27 de septiembre de 1945, fiesta de la muerte de San Vicente. El día 1º de noviembre de 1945 tuvo que ir al sanatorio español, donde estuvo hasta el 31 de marzo de 1946. Siguió en la dirección del Seminario; pero el 20 de octubre de 1946 tuvo que volver al sanatorio hasta el 27 de enero de 1947, que volvió a Tlapan a hacerse cargo de la dirección del Seminario.

En septiembre de 1947 se celebró un Congreso Nacional de Misiones en Puebla de los Angeles y fue encargado el P. García de organizar la Expo­sición Misional vicenciana. No dejó de mover Roma con Santiago para llevar a feliz término su cometido, y lo hizo tan bien, que nuestro pabellón fue uno de los que más llamaron la atención por su hermosa presentación.

Enfermó otra vez, y de nuevo tuvo que ir al sanatorio español. Esta vez desde el 18 de octubre de 1947 hasta el 20 de diciembre del mismo año.

El 29 de enero de 1948 moría el P. Visitador, R. P. Patricio Ataún, y fue nombrado el R. P. Julián Morales.

En la nación, desde el año de 1940 hasta este de 1967 ha reinado una paz más que octaviana. Por eso ha progresado la nación en todos los órdenes, y muy especialmente en la parte religiosa. Son dignos de grabarse aquí los nombres de los Presidentes que se han ido sucediendo hasta nuestros días: don Manuel Avila Camacho, don Miguel Alemán, don Adolfo Ruiz Cortines, don Adolfo López Mateos y don Gustavo Díaz Ordaz; todos ellos han es­tado en muy buenas relaciones con la Iglesia, aun cuando han puesto mu­chas trabas y dificultades para el ingreso de los españoles, en especial con los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas.

Durante el gobierno del P. De las Heras no entraron, desde el año 1925 hasta el de 1941, más que cuatro sacerdotes, dos en 1934 y otros dos en 1941.

Ahora ya llegamos a ser unos 75 Sacerdotes, y se han multiplicado las fundaciones.

El P. García era muy amigo en Puebla de la familia del señor Presidente actual.

1948-1956: R. P. JULIAN MORALES

Como la casa del Noviciado de Tlapan ya resultaba un poco pequeña y estaba algo alejada del centro de Tlalpan, siendo Visitador el R. P. Julián Morales, se pensó en adquirir otra finca que reuniese mejores condiciones y que fuera más digna de la Provincia mejicana. En agosto de 1949, siendo Visitador el R. P. Julián Morales, se compró para Noviciado una hermosa finca en la calle de San Fernando, número 4, en Tlalpan D. F. Está situada en la mejor avenida de Tlalpan, cerca de la terminal de los tranvías, que van al centro de México; y todos los autobuses pasan cerquita de la puerta. Es un lugar céntrico y al mismo tiempo un poco separado del centro. Para mí es la mejor finca de la Provincia. Tiene terreno para edificios, huerta y juegos. Y la que valía poco cuando se compró ahora vale millones. Aquí, pues, se trasladó el P. García con el Noviciado, y se dedicó con todo su entusiasmo a cultivar la huerta, y a levantar un hermoso edificio para los Seminaristas de la Provincia mejicana. Y lo consiguió.

Como él era muy estimado por todos sus discípulos del colegio de Ta­cubaya, y muchos de ellos se hallaban en muy buena posición económica, y eran muy generosos, y lo mismo hay que decir de las Hijas de María y de las Señoras de la Caridad, en cuanto a bondad y generosidad, él se las arregló para que el edificio no costara casi nada a la Provincia. En la capilla colocó ocho emplomados hechos en México, que representan a San Vicente y tres de los Beatos a Santa Luisa y las tres apariciones de la Milagrosa. Y en el atrio que está delante de la capilla y enfrente de la puerta de entrada, colocó los escudos de la Congregación y de las Hijas de la Caridad con los nombres de los principales donantes.

El día 17 de junio de 1951, terminado ya todo el edificio del Seminario, se bendijo solemnemente. El P. García tuvo el acierto de invitar como a un acto social, a los bienhechores y a los más distinguidos de sus alum­nos de Tacubaya. Acudieron casi todos los invitados, entre los cuales ha­bía de todas las clases sociales: abogados, licenciados, doctores, indus­triales, banqueros, directores de radio y hasta un general en activo.

Se comunicaron sus impresiones y recuerdos del colegio y hablaron los más elocuentes abogados, recordando sus felices años del colegio y elo­giando la labor educativa integral de los Padres.

1951-1966: SUS ÚLTIMOS QUINCE AÑOS

Terminada su misión en el Noviciado de Tlalpan, el día dos de agosto de 1951, es destinado a la Casa Central de México, a donde llegó el sá­bado 15 de septiembre de ese mismo año. Allí estuvo ayudando a los Pa­dres en todos sus ministerios. El 22 de marzo de 1952 es llevado urgen­temente al hospital Escandón, dirigido por las Hermaans de la Caridad, para operarse otra vez de una hernia. El 11 de marzo de 1952 se comen­zó a preparar el terreno para colocar los cimientos de la casa e Iglesia, Parroquia hoy de la Medalla Milagrosa en la Colonia Narvarte.

Una vez restablecido el P. García se encargó de supervisar las obras de la construcción de la nueva Iglesia. La Capilla provisional, convertida ahora en sala de juntas, se bendijo el día 23 de noviembre de 1952.

El 19 de julio de 1953, el señor Delegado bendijo la primera piedra de la Iglesia y el 24 de febrero de 1954 se comenzó su construcción. Ter­minada ya en su parte principal, se bendijo el 19 de noviembre de 1955.

La Iglesia de la Medalla Milagrosa, de México, representa el desenvol­vimiento más digno de atención en la arquitectura religiosa, desde el fin de la era colonial. Terminada en 1956, aun cuando en sus detalles fue en 1957. Es una de las Iglesias de más culto de México.

Es la obra del arquitecto Félix Candela, un español que emigró a México en 1939. En la Iglesia de la Medalla Milagrosa ha logrado un monumento permanente a su genio arquitectónico. Su mejor descripción sería: «PURA Y ARMONICA». Félix Candela obtuvo el Premio Internacional de Arqui­tectura «AUGUSTE PERRET» 1961, que le fue otorgado y entregado en el Congreso de Arquitectos de Londres en julio del mismo año.

El escultor Antonio Ballesteros, español también artista consumado, es quien ha sabido adaptar la imaginería religiosa de nuestro tiempo a las formas mo­dernas del arquitecto del templo, don Félix Candela. Es el autor de toda la imaginería de la Medalla Milagrosa y del Vía Crucis, esculpido en cedro, una de sus obras más inspiradas y que constituye el único ornato del templo.

La Iglesia de la Milagrosa es uno de los objetivos principales del turismo internacional. En su portada se ha colocado esta inscripción:

«D. O. M. EN HONOR DE LA SANTISIMA TRINIDAD PARA HONRAR A LA INMACULADA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA»

Bajo la invocación de San Vicente de Paúl, en el año del Señor de 1953. Ocupando la Cátedra de San Pedro N. Smo. P. el Papa Pío XII. Gobernando la Iglesia de México el Excmo. Sr. Arzobispo Primado don Luis M Martí­nez; siendo Presidente de la República don Adolfo Ruiz Cortines; Superior General de la Congregación de la Misión el M. Rvdo. P. William Slatery; Visitador de la Congregación en México R. P. Julián Morales. Así como la junta del Comité pro Construcción del Templo, el 19 de julio, fiesta de San Vicente de Paúl, el Excmo. Sr. Arzobispo y Delegado Apostólico, don Gui­llermo Piani, bendijo y colocó la primera piedra.

Se terminaron las obras el 27 de noviembre de 1957, fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa, siendo Visitador de la Congregación de la Misión al Rvdo. P. Elías Alduán y Superior el Rvdo. J. Justo Artaso.»

Entre los Padres que merecen mencionarse aquí por sus trabajos en la construcción de la casa e Iglesia, además del P. García, el P. Murillo, Prol, Roa, Artaso y Alduán.

Como dice el P. Alduán al P. General, murió en el sanatorio español aquel que fue un ejemplar hijo de San Vicente. Obediente a todos sus Su­periores. el que fue el alma de las Cofradías de la Caridad en Puebla y en la ,Milagrosa ; el que comenzó la construcción del grandioso templo, hoy Pa­rroquia de la Milagrosa; el fundador de una guardería para 120 niños, la Casa de San Vicente, el Dispensario, el ropero, Consultorio, etc., etc., con un valor de cerca de un millón de pesos.

ULTIMA ENFERMEDAD — SU MUERTE — SUS FUNERALES

Era el domingo día 16 de octubre de 1966, el P. García, como en años anteriores, se retiraba a su Tebaida de Tlalapan, a hacer sus Ejercicios Es­pirituales con el mayor reposo y silencio. Para que descansara bien y se le­vantara a la hora que le permitía su edad, yo no le llamaba a las cinco de la mañana, como hacía con los demás de la Comunidad. El segundo día de Ejercicios me dijo : «Llámeme a las cinco como a los otros». Efectivamente, fui a llamarle a las cinco y me dice: «¿Sabe que he pasado una noche muy mala? Yo creo que es la bernia que se me ha reproducido.» Llamaré entonces a La Milagrosa para que vengan a buscarle. Efectivamente, al poco rato ya estaba aquí el Hermano Felipe con el auto para llevárselo. Lo estuvieron cuidando unos días en la casa y después lo llevaron al sanatorio español, donde estuvo hasta el día 13 de diciembre. Allí lo cuidaron muy bien las Hermanas Josefinas españolas. Las Cofradías de la Caridad montaron guardia perpetua, y no lo dejaban ni de noche ni de día, cuidándolo con toda caridad y esmero. Lo visitaban sus antiguos discípulos de Tacubaya y todos los Pa­dres y Hermanos de las cuatro Casas de Méjico y de sus alrededores. Soportó con toda la resignación cristiana, sacerdotal y misionera su enfermedad. el Padre Alduán le administró los últimos Sacramentos. El último día, presin­tiendo ya su partida de este mundo, reunió a las Cofradías de la Caridad y, como otro San Vicente, les recomendó que jamás abandonaran a los pobres y que ellas mismas fuesen el modelo vivo de unión y de caridad.

Y dándoles la bendición de San Vicente, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, entregó su alma a Dios, que es todo caridad.

Aquel mismo día se trasladó su cuerpo a la primitiva Capilla de La Mila­grosa. Le hicieron guardia, de noche y de día, innumerables personas, que siempre habían admirado e imitado su caridad.

FUNERALES

El día 14 se celebraron unos solemnísimos funerales en la Parroquia de la Milagrosa. Ofició el P. Alduán. Pronunció la oración fúnebre el P. Artaso, quien cantó las grandes virtudes del P. García, en especial su caridad para con todos los menesterosos.

Como concluían las reuniones de los Padres para la aplicación de las normas del Concilio Vaticano II a la Congregación, había allí muchos Padres de las distintas Casas de la Provincia; y el canto resultó solemne y sonoro. La Iglesia estaba llenísima de admiradores, discípulos y dirigidos. Muchísi­mas señoras y señoritas de las Conferencias, y acogidos y atendidos por la caridad del P. García.

Todos nos dirigimos al panteón español, y allí todos los Padres cantaron un solemnísimo y devoto responso de despedida. Se le dijeron muchas misas gregorianas y manuales.

Que descanse en paz el nuevo Vicente de Paúl, que tantos ejemplos nos dio de regularidad, de amor a España, a la Congregación y a los pobres.

JULIAN MORALES, C. M

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *