Vino al mundo el 3 de junio de 1785 en la heroica villa de Hostalrich (Gerona). Después de estudiar con notable aprovechamiento algunos años en la Universidad de Cervera, entró en la Congregación el 23 de mayo de 1804, haciendo los votos el 24 -de mayo de 1806. Concluidos sus estudios y ordenado sacerdote, le dedicaron a las misiones, «siendo acogido en todas partes con sumo aprecio por las gentes que acudían en tropel a oír de sus labios las verdades del Evangelio». En la primavera de 1819 fue destinado a Badajoz, donde trabajó con celo y ardor en la educación y santificación del clero, explicando también Teología. Vino a Madrid en 1827, desplegando aquí su actividad y tino en el manejo de los asuntos, siendo el brazo derecho del Visitador en la fundación de la rasa de Madrid y en la dirección de las Hijas de la Caridad. Fue nombrado Superior de la Comunidad de Madrid a fines de 1833. Sufrió mucho durante los trastornos que dispersaron a las Comunidades religiosa, aunque tuvo el consuelo de poner a salvo a todos sus súbditos. Continuó en Madrid, ocupándose de la dirección de las Hermanas. Más tarde fue desterrado y desempeñó varios años la cátedra de Teología en el Seminario de Charlons-sur-Marne. Volvió a España, como Visitador y Director de las Hijas de la Caridad, en 1844. Cumplió su oficio «con «asombrosa actividad e inmejorable acierto», como lo prueba la estimación y auge que en su tiempo adquirió la Compañía de las Hijas de la Caridad en nuestra patria. Nombrado de Canarias, muy a pesar suyo, fue consagrado el 21 de febrero de 1848. Su carácter apacible, su corazón bondadoso y su asiduidad en el púlpito pronto conquistó el afecto de los isleños. Durante el cólera que asoló la ciudad de Las Palmas, su conducta fue heroica y admirada por todos. Falleció en 1857. A él debió principalmente la Congregación ser incluida en el Concordato de 1851.
P. Buenaventura Codina







