P. Antonio Serrano Benítez (1926-2003)

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Author: Joan Sonet, C.M. · Year of first publication: 2003 · Source: Boletín Provincial de Barcelona.
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Después de una larga, progresiva y dolorosa enfermedad soportada de una manera edificante, el día 19 de febrero la muerte vencía a todas las intervenciones médicas a las que fue pacientemente sometido nuestro caro cohermano Antonio Serrano Benítez.

Repasemos antes los antecedentes de los 76 años de vida que Dios le concedió a nuestro querido biografiado.

Hijo del cristiano matrimonio de Isidoro y María Luisa, Antonio nació el día 9 de mayo de 1926 en Écija (Sevilla). Recibió las aguas bautismales en la parroquia de Santa Cruz el día 22 del mismo mes. La confirmación no la recibiría hasta el día 8 de noviembre de 1942, en La Bordeta (Lérida), cuando ya había entrado en el Seminario Interno de l’Espluga de Francolí.

No sabemos nada de su infancia, pero sí de sus primeros años de juventud. Durante la guerra civil española, como buen -hijo, acostumbraba ir a visitar a su padre encarcelado, debido a su ascendencia republicana, en la prisión de la que había sido nuestra parroquia de Mont-Olivet, al lado de nuestra iglesia y residencia actual. Su contacto frecuente contacto con las Hijas de la Caridad y seguramente con algún sacerdote paúl, seguramente le animó a entrar en la Congregación.

Así fue como a los 15 años, el día 7 de septiembre de 1941 entraba en el Seminario Interno, en aquel entonces, en Bellpuig, aunque los votos perpetuos ya los hizo en l’Espluga de Francolí el día después de cumplir sus canónicos 18 años, el 10 de mayo de 1944. Allí mismo cursó los estudios de Filosofia y Teología. Recibiendo el subdiaconado el 29 de junio de 1949 en Lleida, el diaconado en Tarragona el 20 de noviembre de 1949 y ascendiendo al orden del Presbiterado el 3 de junio de 1950 en Barcelona.

Su primer destino fue como profesor de los Estudiantes en la misma Casa de Formación de l’Espluga de Francolí, durante tres años, cuando el Visitador P. Jaime Roca le confió el superiorato de la Escuela Apostólica de Bellpuig, cuando sólo contaba 27 años de edad. El P. Pedro Costa, diez años mayor que él y que ya llevaba 2 años como Director de la Escuela Apostólica fue siempre su brazo derecho.

Seis años después de ocupar el cargo de Superior el mismo Visitador le destinó a la Casa de Philadelphia, donde llegó el 18 de diciembre de 1959. Asentado en nuestra más antigua Casa en EE. UU. compartió los primeros años con los PP. Ángel Salvadó y Gabriel Real, ayudándoles en los diversos ministerios y actividades de la Capilla de la Virgen Milagrosa.

Bien pronto se ganó las simpatías de los fieles, y años más tarde de los grupos de Cursillistas y de los jóvenes de «Alboradas». Todos los que le hemos conocido sabemos muy bien como le gustaba amenizar cualquier conversación con sus bromas, ocurrencias y sobre todo sus interminables chistes… Su dote personal de memorizar le ayudaba a ello.

El año 1963 el buen y ya algo anciano P. Salvadó se retiró a su querida parroquia de Puerto de Sagunto y el P. Real le sustituyó en el cargo de superior, dedicándose, junto con el P. Serrano a las actividades sociales, sin abandonar los compromisos parroquiales. En septiembre del año 1968 había llegado el P. Condal, muy dedicado, ya durante sus años en Brooklyn a la juventud, introduciendo sus famosas «Alboradas», nombre que él escogió para distinguirlas de las «Jornadas de Cristiandad» de Brooklyn en las que él fue el primero en

 

trabajar, junto con el P. José Ma. Biosca. El P. Serrano estaba siempre disponible para ayudar al P. Real en los Cursillos de Cristiandad y al P. Condal en las «Alboradas».

El año 1975 el P. Real fue destinado a Brooklyn como primer párroco de la fusionada nueva parroquia de San Pedro-San Pablo-Ntra. Sra. Del Pilar, siguiendo el P. Condal como encargado de la Capilla de la Virgen Milagrosa de Philadelphia.

Parece que poco a poco las actividades en la Capilla iban disminuyendo más algunos problemas con la archidiócesis contribuyeron a cierta decadencia que se nos hace dificil explicar. El hecho es que el P. Condal por motivos desconocidos se retiró a España el año 1976, dejando al P. Serrano al frente de todas las actividades. Se las arregló para encontrar ayuda en algunos sacerdotes religiosos y también contó con la compañía, durante casi un año del P. Carlos Esparza, si mal no recuerdo, de la Provincia de Zaragoza. También el P. José Barceló, superior de la Comunidad de Brooklyn tuvo que acudir a Philadelphia más de una vez pues el P. Serrano se encontraba enfermo… Esto ocurrió precisamente el día de Navidad de 1976, cuando los feligreses tuvieron que llamarle urgentemente porque no tenían sacerdote para la celebración de la Eucaristía…

El junio de 1977 el P. Jaime Picó se hizo cargo de la Capilla de Philadelphia y el 1 de julio de aquel año el P. Antonio Serrano regresaba a España. Su nuevo destino fue a Valencia, aunque por algún tiempo residió en la Casa de Barcelona..

En 1985 se traslada a la Casa de Tángel, que fue su último destino. Allí se cuidaba de la acogida a los diferentes grupos que se reunían periódicamente, para encuentros, convenciones. Cuidaba de la Capellanía a las Carmelitas de San José, de Alicante, pero tenía que ir y regresar acompañado en coche por alguien ya que en sus largos años en Philadelphia nunca aprendió a conducir. Atendía asimismo a las confesiones a nuestras Hermanas que era solicitada su ayuda. Llevaba al día la crónica de la casa, con su estilo característico.

A principios de junio del año 2002 empezó su inesperado «calvario» debido a un cáncer que se le declaró en la zona facial derecha, aunque el P. Serrano, en un principio, lo atribuía a un golpe… Su primera intervención quirúrgica en la Clínica Teknon fue el 17 de mayo.

Sólo nuestro buen enfermero el Sr. Ramón Carbonell sabe las veces que tuvo que acompañarle al doctor y las diversas pruebas que se le tuvieron que ir haciendo al paso que su incurable enfermedad iba avanzando. De vez en cuando regresaba a su destino de Tángel, pero pronto tenía que volver para nuevos análisis y repetidas sesiones de quimioterapia.

Lo verdaderamente admirable, y que ha sido el comentario más consensuado entre todos los miembros de la Comunidad ha sido su silencio, su paciencia, su buen humor, el no sentirle nunca la más mínima queja….Este fue el resumen de todas las intervenciones que tuvimos algunos días después de su muerte, cuando, como de costumbre nos reunimos para recordar las virtudes y buenos ejemplos que nos han dejado nuestros cohermanos recién fallecidos.

El 8 de febrero el P. Barceló, superior le administró la Unción con pleno conocimiento en compañía del P. José Ignacio, el Sr. Ramón y algún familiar. Al día siguiente siguió empeorando, perdiendo el conocimiento a ratos y a las 7’25 de la tarde entregaba su alma al Padre. El día 20 se celebró la Eucaristía presidida por el P. Caamaño y concelebrada por 8 miembros más de la Comunidad en la Capilla de la Residencia Betania, donde había sido internado los últimos días para ser atendido de su ya gravísima enfermedad por nuestras buenas Hermanas, y con la asistencia de su hermano mayor, dos hermanas y una sobrina.

Que nuestro apreciado P. Antonio Serrano descanse en la Paz de los justos.

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