Casa Central de Nippes (1870).—Por unos instantes tengo e volver al año 1871, en el que interrumpí el relato histórico de la Casa Central de Nippes.
En este año, día 19 de Diciembre, se tuvo Consejo, presidido por el Sr. Kelz, que, según se ha dicho, sucedió en el mismo año al Sr. Marcus. Los otros miembros del Consejo eran Sor Swieteczky, Visitadora; Sor Pomp, asistenta, y Sor Schild, Ecónoma, que también era Directora del Seminario.
El 26 de Septiembre del año siguiente (1872) lloró la Provincia entera la prematura muerte de la primera Visitadora: había ido a Verviers para saludar al Padre General, y acompañar, en su vuelta a Colonia, a Sor Richen, a su Casa de Xoffraix, de la que estuvo encargada desde la traslación de sus niños de la calle de Klingelpütz, en Saint-Gereons; más ¡ay! la querida Visitadora no debía volver a ver su querida Casa Central. Después de largos sufrimientos, sobrellevados con espíritu de fe y paciencia admirables, entregó su alma a Dios, y sus restos mortales esperan la resurrección en el modesto cementerio de Xoffraix, en las alturas de la alta Fenche.
Para reemplazar a Sor Swieteczky enviaron de París Sor Stiebor, ocupada hasta entonces en la Secretaría de la Casa Madre para los negocios de la Provincia de Austria, desde donde fue llamada. Vémosla ya en el Consejo celebrado este mismo año el 2 de Diciembre de 1872. Al ponerse Sor Stiebor en contacto inmediato con las obras, había verse muy pronto sumergida en un mar de amarguras y penas, originadas directa o indirectamente de la persecución religiosa que atravesaba la Alemania católica poco después de la gloriosa campaña de 1870 y 1871. Protegíase a los apostatas, dándoles el nombre de católicos viejos; cerrábase la cátedra de la verdad; suprimíanse las órdenes religiosas, y a las que quedaban se les cerraban las escuelas, los orfanatorios, asilos de niños, etc. Para dar legalidad a todo esto, se cambió la constitución. Y así fueron desterrados los Sacerdotes de la Misión, y varias casas de Hermanas transformadas, otras suprimidas y gran número de Hermanas obligadas a buscar ocupación fuera del país
No obstante, el Seminario de las Hermanas continuó hasta 1875, y su infatigable Director, Sr. Kelz, hacía, en cuanto le era posible, la visita de la Casa Central y de las otras casas. En este año (1875) se recibió orden del Gobierno de no recibir más Hermanas en el Seminario, y desde entonces hasta 1883 hubo necesidad de enviar a las postulantas a Graz (Austria). Compréndese que durante este infausto tiempo no habría lugar para hacer nuevas fundaciones.
Efecto de una especial providencia, la Casa de Nippes se libró de la confiscación del Estado, a lo que contribuyó dicho el Sr. Villers de Malmedy. Notemos de paso que, mientras duró esta forzosa esterilidad, le fue ofrecida a la Provincia de Colonia una casa para las Hijas de la Caridad en Reichenberg (Bohemia), ofrecimiento que fue discutido viviendo aún Sor Swieteczky, y que quedó en proyecto hasta 1882 no empezaron a brotar nuevas ramas del árbol de las obras de San Vicente. Construyóse una nueva Casa de Santa Úrsula en Colonia en lugar de la que Sor Swieteczky había trasladado a la nueva construcción de Eintrachtstrasse bajo el nombre de Vicenzhaus (Casa de Vicente), Colonia. He aquí cómo cuenta la fundación y desarrollo de esta Casa Sor Alfonsa Reis, primera Superiora e la misma:
Santa Úrsula. — En 1881, un fervoroso cristiano de la parroquia de Santa Úrsula, Francisco Rody, resolvió fundar asociación de obreras en la parte del Norte de Colonia, o la que ya existía en el Sur. Comunicó su proyecto al Admistrador de la parroquia, Sr. Brant, y estos dos celosos señores de la religión se pusieron de común acuerdo ara la obra. El celoso administrador trató de establecer un comité de señoras, a cuyo frente estuvo varios años como presidenta la mujer del consejero de comercio. Se adquirió casita con un huertecito, situada en un jardín vecino a Iglesia parroquial; era, a la verdad, una segunda edición le la primera fundación en tiempo de Sor Swieteczky, y se confió esta modesta obra a las Hijas de San Vicente.
Como era necesario el permiso del Gobierno, contentáronse por entonces con el piso bajo de la casita, dejando los restante a los inquilinos. El domingo 22 de Febrero de 1882 se celebró la primera reunión y se puso la obra bajo la protección de Nuestra Señora del Buen Consejo, devoción muy popular en Colonia.
Obtenido, por fin, después de la aprobación de la Autoridad eclesiástica, el permiso del Gobierno, la segunda casita de Santa Úrsula recibió la bendición de la Iglesia el 15 de Julio, fiesta de San Enrique, y el 28 del mismo mes, fueron admitidos 30 niños en el asilo; a esta cifra se añadió semanalmente la de 20 más, hasta llegar a 140, cuyo número no pudo crecer por falta de local: lo mismo se hizo con las niñas, y por espacio de cinco años se tuvo que despedir con sentimiento a niños y niñas por no haber local mayo!
En 1886 vino la Providencia en auxilio de obra tan útil. Una bienhechora entregó al celoso administrador, señor Brant, 15.000 marcos (18.750 francos) para ensanchar la casa, y desde Enero de 1887 se compró un terreno situado en la circunscripción de la parroquia de Santa Ursula, calle de Gereonswall; resolviéndose construir un edificio proporcionado a las necesidades. El I.° de Mayo del mismo año se colocó solemnemente la primera piedra, y el I.° de Abril de 1888 se inauguró la nueva casa, que recibió el nombre de Marienheim (Casa de María), En ésta tienen las jóvenes su casa propia y un preservativo contra los peligro, del aislamiento, al propio tiempo que aprenden los oficios de su estado: este asilo está muy bien conservado y desarrollado. Seis Hermanas desempeñan en él sus caritativas funciones.
Añado a la relación de la primera Superiora que después se adquirió una gran casa vecina, en la que hay establecida dos nuevas obras: una cuna y un orfanatorio; casa, hoy agrandada, da ocupación a treinta Hermanas.
Volvamos ahora al año del origen de esta floreciente fundación.
El Sr. Henrique Richen, Director.—El año 1882 lo fue le duelo para esta trabajada Provincia; Dios se llevó para S( al Cielo al celoso y piadoso Sr. Kelz, quien, después de una corta enfermedad, falleció repentinamente en el mes le Mayo en la Casa Madre de París. La Provincia permaneció dos años sin Director, hasta 1884.
El Sr. Richen el mayor, uno de los cuatro primeros Misioneros de Colonia, fue entonces nombrado Director, y le vemos por primera vez en el Consejo de 30 de Abril de 1884. En este año comenzaron a mejorar los tiempos; conocedor el Gobierno de que nada servían contra la Iglesia las medidas de rigor, empezó poco a poco a ceder de su actitud. En este interregno, además de la fundación de Santa Úrsula, vamos a ver otros dos establecimientos, que también llegaron a un alto grado de prosperidad consoladora.
Zülpich (1883).—El 22 de Mayo de 1883 fueron llamadas a Zülpich las Hijas de San Vicente, el antiguo Tolbiac, tan célebre por la victoria del rey de los Francos, Clodoveo, sobre los alemanes, pueblo germánico que poblaba el Gran Ducado de Baden y la Alsacia. El Consejo municipal fue el que confió a las Hermanas un hospitalito con la obligación de las visitas a domicilio, encargándose de él Sor Isabel Reiffer. Superó ésta con tanta prudencia y energía las dificultades de los comienzos, muy numerosas por desgracia, que la Casa tomó incremento inesperado. Poco después de abierto este nuevo establecimiento fue ofrecida a las Hermanas una propiedad en Hoven, localidad distante diez minutos de Zülpich; mas, faltas de recursos y de sujetos, hubo que renunciar a ella y dejar a las Hermanas Agustinas esta fundación, las que establecieron en ella una casa para locas.
Commern (1883).—También en 1883 comenzaron las negociaciones con una opulenta familia y muy cristiana de Commern, distante casi dos leguas de Zülpich. En Diciembre de 1882 el Sr. José Abels había hecho una pregunta preliminar para saber si las Hijas de la Caridad de Colonia-Nippes podrían aceptar una Casa de Misericordia en Commern para enfermos, con la visita de los pobres a domicilio y un asilo de niños. Las negociaciones siguieron activamente el año 1883, y obtenida la aprobación eclesiástica y civil, se concluyó un contrato con el fundador, Sr. José Abels, con las condiciones ordinarias. El 29 de Enero, fiesta de San Francisco de Sales, hicieron su entrada las tres primeras Hermanas, con Sor Dominica Funchs como Superiora, en la casa provisional (era la casa del Vicario, deshabitada entonces), amueblada según las necesidades de las obras por los piadosos fundadores.
Tanto prosperaron las obras, que muy luego ejecutaron su proyecto los fundadores, construyendo una nueva y amplia casa, en la que fueron recibidos los huérfanos y huérfanas del distrito en 1887. Además de los fundadores, sobre todo de la esposa, verdadera madre de los pobres, las Hermanas tuvieron un excelente y generoso amigo en la persona de D. Kreutzwald, Vicario entonces de Commern y Secretario luego del Arzobispo, después profesor de Derecho canónico en el Seminario y finalmente Vicario general, puesto que actualmente ocupa. En todos estos cargos permaneció fiel a la Casa de Commern, con su auxilio y con los socorros materiales, cuando fue preciso.
Después de perder a su amada esposa al terminar el año 1891, el Sr. Abels continuó durante seis años la obra comenzada. Entonces ofreció a la Comunidad su casa y los terrenos que le pertenecían, con la condición de que las Hermanas continuarían las obras a su costa. Como las obras daban casi lo necesario para esperar fundadamente que se podrían continuar, y como su generoso protector, el Sr. Kreutzwald, se comprometía a dar un socorro considerable y anual, y como ante todo prometían las obras un pronto desarrollo, se aceptó la oferta del fundador. El I.° de Agosto de 1896 se firmó el contrato de transmisión y aceptación por las Hermanas, bajo lo forma de un acta de compra, por la cual la Comunidad se hacía propietaria de un vasto establecimiento.
Bütgenbach (1887).—En este año se abrió la casa de Bütgenbach en las condiciones que permitía la pobreza, que por cierto no presagiaba tan magnífico porvenir. En una carta (1876) del fervoroso Cura de Bütgenbach a su hermana, Sor Matilde Kraty, Hija de la Caridad, se nos da por primera vez conocimiento del futuro iniciador y protector de la obra. Cuatro años después-le vemos ya con relaciones con las Hermanas de Xoffraix, situado a dos leguas de Bütgenbach, a las que pedía socorro en la epidemia del tifus, que tan frecuentemente ataca a estas pobres gentes. Dos hermanas de Xoffraix se prestaron a los cuidados de estos pobrecillos, y el ejemplo de su abnegación y de las demás virtudes hicieron nacer en el corazón del Sacerdote el deseo de ver establecidas de manera permanente en su parroquia a las Hijas de la Caridad. El año 1887 pareció que iba a ver cumplido su deseo; una joven de su parroquia, llamada Ana Elisa de Camby, le manifestó deseos de consagrarse a Dios en la familia de San Vicente y de emplear cerca de 80.000 francos que poseía en fundar en Bütgenbach un establecimiento de tres Hermanas, en el que deseaba vivir y trabajar, caso que no fuera apta para ser Hija de la Caridad. El primer deseo de la aspiranta se realizó este mismo año; a pesar de su edad algo avanzada y de su débil salud, fue recibida el día de Navidad de 1884 en la familia de San Vicente, a la que edificó con su fervorosa vida hasta su muerte, acaecida en 1896. En cuanto a la fundación, que el celoso Sacerdote hubiera querido ver cumplida este mismo año, varias dificultades retardaron su ejecución hasta 1887. En un principio, la Comunidad no tenía sujetos para la obra; después, la fortuna de la donante no bastó para asegurar a las Hermanas una modesta subsistencia. Sin embargo, tan bien supo el Sacerdote interesar a sus parroquianos en la obra, que en Mayo de 1886 pudo alquilar una casita, cuyo alquiler de 225 marcos anuales pagaría él por diez años.
No le faltaba más que la autorización del Arzobispo y Ia del Gobierno para establecer en Bütgenbach las Hermanas a fin de que practicasen las obras siguientes: 1a, visitas a domicilio, 2.a, asilo de niños; 3.a, escuela para obras manuales de niñas.
No obstante, por las formalidades que hubo que guardar hasta el visto bueno del Gobierno, fue retardándose el negocio hasta el verano de 1887, y en este tiempo el Cura trasladado a la parroquia de Eschweiler, y fue sustituído por el Sr. Goerdten, que entró de lleno en las ideas y des, de su predecesor y manifestó un celo inteligente para promover la obra. Por fin, el 2 de Junio el Alcalde de Bütgenbach pudo hacer llegar a la Visitadora, Sor Stiebot, el documento con la autorización del Gobierno, e inmediata mente después de la fiesta de San Vicente la Visitadora y el buen Cura de Kraty, llamado para esta circunstancia, condujeron a las primeras Hermanas a Bütgenbach; fueron estas Sor Crescencia Sahm, Sor Javiera Lentzen y Aleja Schaaf. Estas Hermanas se dieron con ánimo a la obra: las Hijas de María se reunieron el primer domingo y se abrir el asilo el 3 de Agosto.
No se previó, con todo, una dificultad: ¿con quién hacían el contrato las Hermanas? El Cura de Kratz declinó el honor: quiso continuar pagando el alquiler por diez años, mas no quiso reconocer como fundadora más que a la joven entrada en la familia de San Vicente, y conocida con de nombre de Sor Dorotea, que puso a disposición de las Hermanas toda su fortuna, cerca de 14.000 marcos, para adquirir o edificar una casa. Si en los diez años—decía el Cura Kratz — no se ha conseguido completar esta suma para edificar, no se podría continuar la obra: mas le pareció no haber lugar a temor alguno.
No se necesitaron los diez años para probar la razonable previsión del amigo de las Hermanas. El bueno y celoso Cura supo interesar tanto a los habitantes de Bütgenbach, que desde Marzo de 1890 reunió la suma necesaria, y tres meses después compró un terreno, situado cerca de la iglesia parroquial, en el que debía construirse la nueva casa.
Ayudado por los buenos consejos del Rector Kremer, Sacerdote muy experimentado en esta clase de negocios, el Cura dió principio a la construcción, y en Septiembre entró en ella, después de bendecida y de una Misa solemne con sermón, predicado por el Deán de Malmedy, Sr. Mons.
Constituida así la Casa, fue prosperando, y le fueron confiados los enfermos, niños huérfanos, y años después los idiotas.
Esta última obra se aumentó tanto, que fue necesario construir una nueva morada.
Como el Gobierno pagaba espléndidamente por los idiotas, parecía asegurada la subsistencia de la Casa. Se ensanchó, pues, el establecimiento para alojar en el nuevo pabellón a los idiotas y a las Hermanas, mientras que la primera construcción se dejaba a los enfermos y huérfanos. Ya dijimos antes que la piadosa fundadora no vió el desarrollo de esta obra; murió el 28 de Junio de 1896, dejando por testamento ológrafo todos sus derechos a la Superiora de la Casa de Bütgenbach. Algún tiempo después, otro bienhechor de las Hermanas, llamado Halmes, las dejó al morir parte de sus bienes. Así cuidó la Divina Providencia de las Hijas de Vicente, y, llenas de confianza, emprendieron la construcción propuesta, que pudo inaugurarse en 1900 en el mes de Mayo.
Una relación del periódico de Malmedy da a conocer los sentimientos de aprecio de los pueblos cercanos y del floreciente estado de la Casa de Bütgenbach.
Santa María en el Capitolio de Colonia: 1887.—Tres años después de fundada la Casa anterior, se comenzó la Casa de Santa María en el Capitolio. El Sr. Strom ofreció a las Hermanas una vivienda en los claustros de esta antigua basílica, cuyos orígenes se remontan a los tiempos de los Romanos, como indica su nombre. Abrióse en ella una escuela de costura, y después un asilo para niños (2 de Enero). Más tarde se alojaron también niñas, bien obreras, bien aspirantes a maestras, ocupándose igualmente del cuidado de los niños después de las horas de clase, para apartarlos de las calles y enseñarles a cumplir bien los deberes de la misma. Hay también una hermosa Asociación de Hijas de María ocupándose en esta obra cinco Hermanas.
SCHREIBER.






