«Maestro bueno ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bue no? Nadie es bueno más que uno, Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates… honra a tu padre y a tu madre. El declaró: Maestro, todo eso lo he cumplido des de joven. A esto Jesús se le qued6 mirando, le tom6 cariño y le dijo: Una cosa te falta: vete a vender lo que tienes y dáselo a los pobres, que Dios será tu riqueza; y, anda, sígueme a mi…».
(Mc 10,17-22).
«Todos deben observar, con obediencia activa y responsable, las Constituciones y los Estatutos y demás normas vigentes en la Congregación. (C 63).
Las Constituciones, según se dijo (n. 15), no son más que un instrumento al servicio del carisma. Es el instrumento que la misma Congregación se ha dado y la autoridad competente de la Iglesia ha aprobado. En ellas se recogen los valores fundamentales de la Congregación de la Misión.
- Las Constituciones son una de las mediaciones de Ia voluntad de Dios.
Es el mismo San Vicente quien lo dice: «Para cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios haremos lo que está mandado y evitaremos lo que está prohibido, siempre que veamos que lo mandado o prohibido viene de Dios, de la Iglesia, de nuestros Superiores o de las Reglas y Constituciones». (RC II 3).
«Todos veneraremos de corazón nuestras Reglas o Constituciones, incluso las que nos parezcan de menor importancia. Las miraremos como medios que Dios nos para adquirir la perfección propia de nuestra vocación y así conseguir la salvación. Por ello excitaremos en nosotros con frecuencia el deseo vivo y generoso de observarlas con fidelidad. Y si alguna de estas reglas repugna a nuestro entendimiento o a nuestra sensibilidad esforzaremos sin descanso por superar y vencer nuestro gusto natural. Recordemos que, según las palabras de Cristo, el reino de los cielos exige
Violencia y sólo lo consiguen quienes se la infligen a sí mismos”. (RC XII 13).
- Las Constituciones garantizan Ia identidad de Ia C.M. en Ia Iglesia.
¿Quiénes somos? ¿Para qué estamos en la Iglesia? ¿Cómo debemos actuar? ¿Cuál es el mensaje de evangelización que la C.M. ofrece? Estas y otras preguntas fundamentales, que interesan a todos los miembros de la Congregación, a los que en ella quieren entrar e, incluso a la misma Iglesia, tienen respuesta en las Constituciones que la misma Congregación ha hecho y la y la autoridad competente de la Iglesia ha aprobado (c. 587). La garantía, como hecho eclesial, está en lo que la Congregación conscientemente ha hecho y la autoridad eclesial ha sancionado:
“La Sagrada Congregación de Religiosos e Instituciones Seculares, habiendo sometido dicho texto a un examen especial de su Consultor y teniendo en cuenta el voto favorable de la Comisión, después de madura reflexión, lo aprueba y confirma en virtud del presente Decreto… Quiera Dios que todos los miembros de la Congregación de la Misión, con la ayuda de la divina y por la intercesión de San Vicente de Paul, reciban con ánimo agradecido a Dios las nuevos Constituciones como un poderoso instrumento para progresar más y más en la obra tan importante que la Iglesia les ha confiado». (Const. p. 10-11).
- Las Constituciones son el proyecto general de la Congregación.
Interesa la unidad de la Congregación dentro del pluralismo necesario y reconocido. Un medio para mantener la unidad de toda la Congregación es la fidelidad a las Constituciones, que son como el gran marco dentro del cual deben contenerse armónicamente todas las demás diversidades. El P. General así lo expuso al promulgar las Constituciones:
«He aquí, por fin, queridos Hermanos, nuestro proyecto constitucional. Lo que ha decidido la XXXVI Asamblea general constituye el fundamento peculiar y la norma Vicenciana de renovación de nuestra Congregación. Ahora exhortándonos unos a otros, confiados y alegres, cumplamos sin titubeos todo lo que, de hecho, según las Constituciones y Estatutos, exige el servicio de la Congregaci6n de la Misión». (Carta P. R. Mc Cullen, Vicentiana (1980).
¿Creo que las Constituciones pueden darnos el vigor que los Misioneros necesitamos, que necesitan nuestras Comunidades y toda la Congregación?
En concreto: ¿cómo he aceptado las Constituciones?
Si tengo objeciones contra ellas, ¿cuáles son y de dónde proceden?
ORACION:
«Divina Bondad, une los corazones de esta pequeña Compañía de la Misión y mándala lo que quieras. La fatiga le será dulce y todo trabajo le resultara fácil; el fuerte aliviara al débil y el débil amará al fuerte y obtendrá de Dios mayores fuerzas. Así, Señor, tu obra se hará con gozo y tu Iglesia será edificada y los obreros de tu mies se multiplicaran atraídos por el testimonio de tanta cari-dad». Amen.






