«Nuestro Señor quiere que hagamos votos»

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Floers-Orcajo .
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«Por ese cariño de Dios os exhorto, hermanos, a que ofrezcáis vuestra propia existencia como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios, como vuestro culto auténtico; y no os amoldéis al mundo éste, sino iros transformando con la nueva mentalidad, para ser vosotros capaces de distinguir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, conveniente y acabado». (Rom 12,1-2).

«Los miembros de la Congregación de la Misión, con la mirada puesta en alcanzar de un modo más eficaz y seguro el fin de la misma Congregación, emiten los votos de estabilidad, castidad, pobreza y obediencia, según las Constituciones y los Estatutos». (3,3).

votosNo fue fácil introducir los votos en la Congregación. El convencimiento y la experiencia que San Vicente tuvo del valor espiritual y apostólico de los mismos y su tenacidad en defender contra viento y marea la idea lo consiguieron. Después de un largo discernimiento llegó a la conclusión de que Dios quería que se emitieran en la Congregación los votos de estabilidad, pobreza, castidad y obediencia.

1. «El que hace los votos se lo da todo a Dios».

La doctrina teológica tradicional siempre ha enseñado que la emisión Je los votos viene a ser, en cierta manera, como un nuevo bautismo, un martirio incruento y un holocausto. San Vicente transmite esa misma doctrina a sus misioneros:

Los votos «son un nuevo bautismo: producen en nosotros lo que había obrado el bautismo; pues por el bautismo se libra uno de la esclavitud de Satanás, se convierte en hijo de Dios, se tiene parte y derecho al paraíso. Por eso, una persona que quiere ser perfecta, no se contenta con recibir el bautismo y con renunciar al diablo, a sus pompas y a sus obras; además, vende sus bienes, renuncia a los placeres y honores. Nosotros estamos en este estado por la gracia de Dios. ¡Cuánto hemos de agradecérselo! Pero no basta con estar en este estado de perfección, dice un Santo Padre, si uno no tiende a ella y se esfuerza por ella. Algunos dicen que hacer los votos y cumplirlos es un continuo martirio… Los tormentos de los verdugos duran poco tiempo en comparación de toda la vida del hombre que ha hecho votos por los que se mortifica sin cesar…».

Ofrece a Dios un holocausto de sí mismo… el holocausto era el sacrificio hecho a Dios en donde toda la víctima se consumía en el fuego… Pues bien, una persona que hace votos de pobreza, castidad y obediencia se lo da todo a Dios… es un perfecto holocausto». (XI 642-643).

2. «Nos hacen semejantes a Jesucristo».

Sin duda, fue la razón principal para San Vicente. El valor cristológico de los votos es un punto clave en las motivaciones vicencianas para introducir los votos en la Congregación de la Misión:

«El estado más agradable a Dios es el de perfección, que es el que nuestro Señor abrazó en la tierra y el que hizo abrazar a los apóstoles y que consistía —entre otros medios — en vivir en pobreza, castidad, obediencia y estabilidad, no unos cuantos solamente, sino todos los de la Compañía». (V 296).

Los misioneros hacen votos: «1.° porque es algo que nos ata más perfectamente a Dios; 2.° compromete más a la Compañía y a sus miembros…; 3.° nos hacen más conformes a Jesucristo y más capacitados para nuestras funciones». (cf. X 413).

3.- Son garantía de fidelidad a la Iglesia.

El valor eclesial de los votos ha sido puesto de re- Irx-ve en el Vaticano II (Lumen Gentium 44; Perfectae Caritatis 1). San Vicente también tuvo en cuenta este aspecto. Es significativo lo que el Arzobispo de París escribió al aprobar los votos de la Congregación de la Misión:

«…la Iglesia sólo confía el régimen espiritual de los pueblos a los hombres que se obligan mediante las sagradas órdenes a permanecer durante toda su vida en el estado eclesiástico y la misma Iglesia no da en matrimonio a una mujer a su marido sin el sacramento del matrimonio que les obliga por toda la vida a dicho estado; además, todas las comunidades y congregaciones, con excepción de unas pocas, han creído siempre necesario obligarse por algunos votos… a fin de que sus miembros pudieran perseverar en su vocación y en la observancia de sus reglas». (X 347).

  • ¿Comprendo y aprecio los valores teológicos del voto?
  • ¿Tengo experiencia de su valor espiritual y apostólico en la práctica cotidiana de mi vida?
  • ¿Renuevo espiritualmente con frecuencia los votos?

Oración:

«¡Señor, Padre santo!, confirma en tu bondad los votos de tus siervos y concede que la gracia del bautismo, de la vocación y de la misión que queremos fortalecer con nuevo título, sea plenamente eficaz en todos nosotros; así daremos culto debido a tu divina Majestad y trabajaremos con vigor apostólico por el reino de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén».

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