Luisa de Marillac, Pensamiento 100: Proyecto de Reglamento para las huérfanas que se quieren confiar a las Hermanas de la Caridad en Cahors

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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[i]E. 100 (A. 95) Proyecto de Reglamento para las huérfanas que se quieren confiar a las Hermanas de la Caridad en Cahors. pp.813-815

Julio 1657

266. Las niñas serán advertidas de que se levanten inmediatamente después de la oración de la mañana de las Hermanas, mientras se visten, considerarán que éste es quizás el último día de su vida y que habrá que dar exacta cuenta a Dios de todas las cosas, a solas con Dios.

A las seis se reunirán en la sala donde inmediatamente después invocarán al Espíritu Santo con un Veni Sancte Spiritus, y saludarán a la santísima Virgen y 8 sus ángeles de la guarda y les pedirán que las tomen bajo su santa protección y las mantengan, si les place, en la comunión de los santos y en la santa Iglesia Militante que son como los buenos cristianos, para entrar en todas las intenciones de Dios.

Cada semana tomarán una virtud a imitación de la santísima Virgen, y se abandonarán a Dios con la confianza de que El se la hará practicar. Pedirán a la santísima Virgen y a su ángel de la guarda que les obtengan la gracia y la fuerza para ello, y con esta intención rezarán un Pater. Cada día elegirán un alma del Purgatorio por la que ofrecerán todo su trabajo y todas las oraciones de la jornada.

Se pondrán al trabajo y lo ofrecerán para pedir a Dios la paz universal y la unión en la santa Iglesia y la Gracia de que el Santísimo Sacramento sea en ella bien administrado, particularmente en esta casa.

Después de las siete pondrán el reloj para una media hora, durante la cual se leerá un capítulo del libro que se designe; se volverá a dar vuelta al reloj, se guardará silencio durante una media hora para prepararse bien a oír la santa misa; se ofrecerá el silencio de la misa para pedir a Dios las gracias que son necesarias a nuestros Superiores para sus necesidades particulares y para la dirección de nuestras almas y por las de esta casa.

267. Oirán la santa misa por todas las intenciones que se les han dicho. A las ocho volverán al trabajo hasta las nueve; lo ofrecerán para pedir a Dios las gracias y las fuerzas que son necesarias a los pobres afligidos para sacar provecho de sus penas y las gracias necesarias a los agonizantes para bien morir

A las nueve y tres cuartos se hará el examen en el que se marcarán los puntos dichos en voz alta; al final se rezará un Pater para pedir a Dios el santo bautismo para los niños que vienen al mundo.

A las diez irán a comer; al pasar por delante del altar se hará una parada para pedir a Dios las gracias necesarias para no ofenderle; al comer, no comerán más que para la necesidad; se guardará silencio durante este tiempo, o al menos no se hablará más que por necesidad.

Después de comer se hará la recreación para honrar la infancia de Jesús.

Se volverá al trabajo, se ofrecerá para pedir a Dios las gracias necesarias a todos los enfermos para recibir bien todas las caridades espirituales y temporales y la fuerza de sufrir bien sus dolores para agradar a Dios.

A las once se rezará el rosario con atención, y en todas las intenciones de Dios, a continuación se hará la lectura (durante) media hora.

A las dos se guardará silencio hasta las tres, y durante él se reflexionará sobre la lectura que se haya hecho, y de vez en cuando se pedirá misericordia para si y para los pecadores; al final del silencio se dirán en voz alta siete Pater noster y Ave por la intención del santo escapulario de nuestra Señora del Carmen y para pedir los siete dones del Espíritu Santo.

A las cuatro se irá a la iglesia media hora.

A las cinco menos cuarto se hará el examen como por la mañana y al final se rezará un Pater por los pobres presos.

A las cinco se irá a cenar de la misma manera que a la comida.

A las seis se volverá al trabajo, se ofrecerá para pedir a Dios que le agrade devolver el primitivo fervor en su servicio a los sacerdotes, los religiosos y religiosas y a todos los cristianos y que le plazca darles la perseverancia para gloria suya.

A las siete se invocará al Espíritu Santo y a la santísima Virgen como por la mañana, en cuya presencia se dará cuenta de la fidelidad o fallos a la Regla y de la virtud que se haya tomado y de alguna de las lecturas de la jornada: esta rendición de cuentas se ofrecerá por la última intención.

Cuando se reconozca, en las ocasiones, haber practicado cualquier virtud, se reconocerá que es Dios quien lo ha hecho en nosotros y, al mismo tiempo, hay que darle gracias otras tantas veces elevando el corazón hacia, El.

Se ofrecerá la plegaria de la noche para agradecer a Dios las gracias que hemos recibido (durante) la jornada, y para pedirle perdón por las faltas que se hayan cometido; se impondrá silencio como penitencia.

Todo se hará para la mayor gloria de Dios.


[i]E. 100 Rc 5, A 95. Original autógrafo en Arch. Nat. S 6163.

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