[i]E. 89 (A. 37) (El cielo comparado al grano de mostaza). p.793
237. Nuestro Señor ha querido poner más a nuestro alcance el reino de los cielos con la comparación del grano de mostaza, para enseñarnos la facilidad para adquirirlo que El nos ha conquistado por medio de tantos trabajos y padecimientos y por su muerte; el goce (de este reino) nos está asegurado si lo deseamos, y parece que este reino sea solamente deseo en este mundo, porque ¿qué cosa hay más pequeña que un grano, qué cosa menor que un deseo?
¡Pues qué! Dios mío, ¿tan poca cosa es esa felicidad eterna, única capaz de saciar a las almas bienaventuradas? ¿de tal modo desprecias la sangre y la vida que te ha costado que la rebajas hasta el punto de compararla con un diminuto grano de mostaza?; sí, ya sé que ese grano contiene en su naturaleza una gran fuerza tanto por lo que se multiplica como por la calidad que confiere a lo que de él sale.
Trataré, pues, de tener el deseo del cielo y una vez que lo tenga, lo sembraré en la tierra de mi corazón y para que crezca y se perfeccione, rogaré a mi Dios que abone esa tierra con su cálido Amor y la riegue con la preciosa Sangre de mi Salvador.
[i]E. 89. Rc 5, A 37. Original autógrafo.







