[i]E. 88 (A. 28) (Pensamientos sobre la excelencia de nuestras almas). p.793
236, El amor que Dios tiene a nuestras almas procede del conocimiento que El tiene de la excelencia del ser que les ha dado, participación del Suyo, conocimiento que puede revelarnos la grandeza de ellas pues es un acto exterior a El, igual, en cierto modo, al que produce en Sí mismo engendrando a la Segunda Persona de su divinidad; pero puesto que nuestras almas no son El mismo, el conocimiento que produce el amor que les tiene le mueve a dignarse tener un cuidado paternal en guiar en general a las que se entregan por entero a los efectos de su santa voluntad.
[i]E, 88. Rc 5, A 28. Original autógrafo.







