Luisa de Marillac, Pensamiento 081: Motivos que tienen las Hijas de la Caridad para darse a Dios con el fin de obtener la conservación de la Compañía

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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[i]E. 81 (A. 62) (Motivos que tienen las Hijas de la Caridad para darse a Dios con el fin de obtener la conservación de la Compañía). pp.786-787

1. Pensamientos preparados para la Conferencia de ese día (SVP, IX, 693; Conf. esp. n. 1129 y s). Luisa de Marillac no leyó más que la primera parte de sus notas porque San Vicente la interrumpió para dar explicaciones.(25 de mayo de 1654) 1

223. La primera razón que tenemos para darnos a Dios con el fin de obtener de su bondad que la Compañía dure largos años y a ser posible siempre, es:

La creencia en que debemos estar de que es Dios mismo quien ha querido el establecimiento de esta Compañía y en la manera en que está.

Otra primera razón es que es de creer que Dios no quiere que las creaturas contribuyan a deshacer lo que El ha hecho.

Otra razón, en segundo lugar, es que las que forzaran a la bondad de Dios a destruir la Compañía serían probablemente también causa de la pérdida de muchas almas e impedirían que muchos pobres se vieran asistidos.

Tercera razón: es que las que fueran infieles hasta ese punto tendrían que temer fundadamente su pérdida eterna.

224. Lo que podría contribuir en gran manera a la ruina de la Compañía sería, primero, querer cambiar la forma de su establecimiento en cualquier cosa que fuera, porque sería en cierto modo estimar su propio juicio más que lo que Dios ha dispuesto con su conocimiento de lo que en el porvenir se podrá necesitar.

Otra cosa que podría traer la ruina de la Compañía seria el poco amor y estima que, por cobardía, se tuvieran hacia los ejercicios que señalan los sencillos Reglamentos.

Otra cosa que llevaría a la Compañía a su ruina total es que las Hermanas, por olvido de lo que son y por una larga costumbre de estar entre las Señoras, manejando el dinero de las limosnas, viviendo holgadamente y sin pensar en que tienen que ganarse la vida, se rodearan de una vana complacencia, vana complacencia que iría acompañada del deseo de tener más y, con esto, olvido de las obligaciones de su vocación, y pensarán establecerse independientes en algunos lugares; y todavía peor, tener el pensamiento de atesorar dinero para tan desafortunados propósitos. Y si todo esto contagiara a varias de la Compañía, sería de temer que la bondad de Dios se irritara y permitiese su ruina total,

Los medios para impedir la ruina de la Compañía son: tener con frecuencia en el pensamiento la merced que Dios nos ha hecho llamándonos a ella.

Pedirle la de que nos mantenga en la Compañía.

El último es el de afanarnos por adquirir el espíritu de la Compañía mediante el amor que debemos a Nuestro Señor y la práctica de la humildad, sencillez y verdadera Caridad.


[i]E. 81. Rc 5 A 62. Original autógrafo.

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