Luisa de Marillac, Pensamiento 073: Visita a una casa

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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[i]E. 73 (A. 51) (Visita a[ii] una casa) 1 . pp.776-778

212. Las conferencias que hacen nuestras Hermanas versan de ordinario sobre algún punto de nuestras Reglas.

Avisos dados para observarlas bien y sobre algunas virtudes necesarias a la Compañía o contra las que suelen cometerse algunas faltas.

Así pueden hacerse (las Conferencias) en presencia del confesor o de alguna otra persona de confianza.

Los puntos para la conferencia se dan algún tiempo antes de hacerla para poder tener oración sobre ellos.

1. La Hermana Sirviente tiende por inclinación a trabajar mucho tomando incluso para si la tarea de las demás si ve en ellas repugnancia ó contrariedad en hacerla, antes que advertirlas y preocuparse porque se haga lo que ella manda y es deber de otras. Por temperamento, tiene un poco de acritud.

Podría llegar también a dejar de velar por las demás y mantenerse en cierta disposición de retraimiento y melancolía. Lo que podría ser un perjuicio para la comunidad y hasta impedir apertura y cordialidad, si no se la ayuda y advierte.

2. La Hermana Asistenta, llamada Claudia, se le asemeja mucho. Quizá un poco más melancólica y escrupulosa. Me parece que no hay que darle oídos en sus escrúpulos y permitirle que haga confesiones generales. Hay que animarla a que se decida más a ayudar a las otras Hermanas, ya sea para advertirles caritativamente sus faltas o lo que tengan que hacer, ya para consolarlas en sus penas. El cariño que tiene a su madre le sirve a veces de pretexto, pero su madre no la necesita. Desea (siempre) venir a París.

3. La Hermana Sor Catalina escucha con facilidad a las personas de fuera y también las quejas de las Hermanas y sus pequeñas murmuraciones y descontento; naturalmente, tendría a pequeñas afectaciones y delicadezas consigo misma, con un poco de envanecimiento. Hay que ayudarla a descubrir sus propias necesidades. No obstante, es un alma buena y tan pronto como se la advierte, rectifica, pero está muy lejos de ser escrupulosa. Más bien necesita se la ayude a temer las faltas, sobre todo las faltas contra la Regla.

4. La Hermana Sor Brígida es de un carácter franco y sencillo, gusta se la advierta de sus faltas. Tiene alguna facilidad para «picarse», pero lo reconoce tan pronto como pasa el primer pronto, que, a veces, sin embargo, es demasiado violento.

5. La Hermana Sor Margarita, un poco apegada a su modo de sentir o a lo que quiere hacer, gusta hablar con los de fuera y escucharlos.

6. La Hermana Sor Antonia, un poco altanera y no muy exacta en la obediencia, por falta de atención; todos sus defectos le vienen de su temperamento, pero no de su voluntad, gracias a Dios.


[i]E. 73 Rc 5 suplemento I. Original autógrafo

[ii]1. Probablemente se trata del Hospital de Saint-Denis, en donde estuvo Claudia Brígida desde 1652.

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