[i]E. 57 (A. 20) (Pensamientos sobre la Cruz). pp.763-764
185. San Pablo nos dice llorando que muchos caminan como enemigos de la Cruz de Jesucristo.
Estamos, pues, llamados a honrar la Santa Cruz, entendida en el sentido de toda clase de sufrimientos, tanto los relacionados con la misma Cruz en la que Nuestro Señor fue clavado, como las demás penas y dolores que padeció durante su santa vida humana, como El mismo nos lo enseña en diversos lugares de los santos evangelios.Pero principalmente las almas escogidas por Dios están de manera muy particular destinadas al sufrimiento, que es para ellas tan dulce y agradable que antes preferirían morir que no tener que sufrir, puesto que para ellas amar y sufrir es una misma cosa.
Nuestro Señor ha querido darnos a conocer su dignidad diciendo que San Pablo sería honrado con El por su nombre, y esta creencia debe afianzarse con toda verdad en nuestros corazones, porque ¿qué es lo que hacemos en este mundo cuando sufrimos? Nos aplicamos los méritos de los sufrimientos de Jesucristo.
Y ¿qué hace Dios en el cielo? Da eternamente cumplimiento a la muerte y padecimientos de su Hijo, haciendo bienaventuradas a las almas redimidas con esos padecimientos. ¡Oh Cruz! ¡oh sufrimientos! ¡qué amables sois, pues os veis honrados y lo seréis eternamente con el poder que habéis conseguido a las almas de alabar y amar a Dios! ¡oh Cruz! ¡oh sufrimientos! ¡qué amables sois puesto que el amor de Dios os ha cedido el puesto, en su Hijo, para adquirir por vuestro medio el poder de otorgar su paraíso a los que las delicias habían arrojado de él!
[i]E. 57 Rc 1 A 20 Original autógrafo







