[i]E. 47 (A. 84) Manera de tratar a los Enfermos en el Hospital de Saint-Denis. pp.736-740
(1645)
146. Las hermanas tendrán gran cuidado de que los enfermos más débiles que no pueden comer carne ni pan, tomen cada tres horas caldos y huevos, alternando unos con otros, y además, algún dulce que llevarse a la boca según lo necesiten o les apetezca, con tal de que no perjudique a su salud.
Cuidarán también de que los más graves se laven la boca, o se la lavarán ellas con frecuencia, para evitar las úlceras contagiosas; estarán igualmente al cuidado con ellos para que no les sobrevenga la gangrena.
En caso de necesidad, como cuando esos enfermos no puedan tomar caldo y huevos, les darán jalea y consomé y tendrán que hacerlo en poca cantidad y con frecuencia. Los enfermos que no beban vino tomarán tisana o agua azucarada.
A los que beban vino, las Hermanas cuidarán de dárselo con bastante agua y que sólo lo beban en las comidas.
Se dará a los Enfermos la cantidad de pan que puedan comer sin que les haga daño, pero dicho pan será de dos días.
Se echará todos los días en la olla media libra de carne por enfermo así habrá caldo para todo el día; por la tarde, aproximadamente una libra de asado por cada tres enfermos; a esa hora, los que no puedan comer tomarán un huevo con su caldo.
Los enfermos desayunarán a las 7, comerán a las 10, merendarán a las 3 y cenarán a las 5 y media.
Comerán solamente carne de ternera o cordero y en su misma olla se pondrá a cocer la vaca para las Hermanas que los sirven, a razón de tres cuarterones por cada una; con ello se obtendrá mejor caldo.
Los días de abstinencia se hará caldo de verduras, que tomarán ya desde por la mañana; en el cual se echarán huevos a razón de uno para cada dos raciones; en el de la comida no se echarán huevos en verano, pero sí en invierno en que no es tan fácil tener verduras.
Cuidarán de hacer confituras, jarabes y otras conservas según lo permita la estación.
Proyecto del orden que las Hijas de la Caridad deben seguir en el hospital de la ciudad de Saint Denis, Francia
147. Para poder establecer mejor este orden, 1. Corrección hecha por el Señor Vicente: se pedirá.se pedirá 1 el antiguo de San Dionisio para la recepción de los Enfermos, 2. Anotación del señor Vicente: quien llevará el registro de recepción y salida de los enfermos será el Capellán o la Hermana Sirviente.y así no admitir 2 en el hospital más que los que convenga y para tranquilidad de las Hermanas, ver si no sería necesario que los enfermos que se presenten hubieran sido ya vistos por el cirujano que está contratado para el servicio a los enfermos, aunque no reside en el hospital.
Que 3. Corrección del señor Vicente: Hay que proponerlo.los ejercicios de las Hermanas se harán 3 más o menos como se hacen 4. Anotación del mismo: para ello, tendrán una copia y verán lo que se puede añadir.en el hospital de Angers 4, dando siempre la preferencia a las necesidades de los enfermos.
Cada Hermana, por turno, cuidará de proveer a las necesidades que los enfermos puedan tener durante la noche, y aunque no vele toda la noche, se levantará 2 horas más tarde que las demás.
Cuando la necesidad de los enfermos lo requiera, velarán toda la noche, por turno, y la veladora, después de despertar a las demás a las 4, se acostará, y no se levantará hasta las 9.
148. La Hermana Sirviente recibirá a los enfermos, les lavará los pies, les cambiará de camisa, les dará un gorro si es necesario, y cuidará de recoger las ropas y dinero si los pobres lo tienen, apuntándolo todo en un libro para devolvérselo si sanan o para vender las ropas si fallecen, anotándolo en la cuenta como un ingreso.
Se encargará de todas las provisiones necesarias a la casa, según se le ordene, ya sea de ir a buscarlas ella misma, ya de enviar a otra Hermana, midiendo bien el tiempo para que ni los enfermos ni las Hermanas se vean perjudicados en el servicio del hospital.
Recibirá a las personas de fuera, acogiéndolas afablemente, y les permitirá que sirvan a los enfermos en horas ordinarias, aunque poniendo cuidado de no perder el tiempo en conversaciones inútiles con ellas.
Se encargará o hará que otros se encarguen de preparar a hacer cuanto antes confesión general, a los enfermos que no la hayan hecho, y a los que la hubieren hecho ya, a hacer una confesión desde el tiempo de aquélla, a no ser que el enfermo esté muy grave, en cuyo caso, por lo general, le hará hacer los actos de fe, esperanza y caridad necesarios para la salvación, le enseñará que es necesario tener dolor de todos sus pecados de la vida pasada pidiendo perdón a Dios por ellos de todo corazón, advirtiéndole que diga en particular a su confesor todos los pecados de que se acuerde, procurando infundir temor a los que así lo necesiten y, por el contrario, confianza a los demasiado temerosos.
Aun cuando los enfermos hayan ya recibido los sacramentos a su llegada al hospital, cuidará de que una vez recobrada la salud, hagan de nuevo una confesión y reciban la comunión en la capilla, enseñándoles lo que han de hacer para vivir como buenos cristianos. En cuanto a los enfermos que vean van a morir, cuidará de que se confiesen con frecuencia disponiéndolos para una buena muerte, ayudándolos a desasirse de la tierra y de las creaturas y a desear el Cielo, tratando de mantenerlos en sentimientos de penitencia y de esperanza en la Muerte de Jesús Crucificado teniendo gran cuidado de que reciban el último sacramento al que se les preparara.
149. Dicha Hermana Sirviente será también la encargada de despedir a los Enfermos y en ello, como en todo lo demás, actuará con gran mansedumbre y caridad, pero también con prudencia y justicia, cuidando de que hayan sido debidamente purgados y lo suficientemente fortalecidos, por temor de que a falta de ello vuelvan a recaer, lo que sería perjudicial para ellos y muy gravoso para la Casa; pero no tiene que caer en cierta timidez natural que la indujera a dejar demasiado tiempo a los holgazanes y perezosos, imitando a Nuestro Señor, que tan pronto como curaba a los enfermos, los hacía marchar.
Tendrá cuidado también, si en el hospital hubiere muchachas enfermas, de proporcionarles colocación como sirvientas o de recomendarlas a algunas señoras de la ciudad; pero sin salir del hospital para buscarles casa, sabiendo que su principal obligación es el servicio que ha de prestar a sus pobres enfermos, a los que tampoco, ni ella ni las otras Hermanas tienen que ir a hacerles recados a la ciudad; sólo en caso de urgente necesidad encargarán a otras personas que los hagan, siguiendo siempre el parecer de la Hermana Sirviente, como en todas sus demás acciones.
Dicha Hermana Sirviente buscará ayuda en el consejo de sus Hermanas, especialmente en el de la Hermana que se encarga de la Botica, pues será la que mayor conocimiento pueda tener del estado de los enfermos; pero de la misma manera que es necesario ella practique ese acto de sumisión con cordialidad, mansedumbre y verdadera humildad, cediendo a veces en su propio parecer si no es cosa de importancia, así también la Hermana tendrá que hacer otro tanto, accediendo siempre más bien al parecer de su Hermana Sirviente cuando no vea que hay interés especial para la gloria de Dios o para el servicio del prójimo en no seguirlo.
Unas y otras se mantendrán en verdadera unión guardándose mucho de demostrarse lo contrario, aun cuando las malas inclinaciones de la naturaleza, la costumbre o los brotes de mal humor les inspiraran disposiciones contrarias; acordándose de honrar siempre la unión de la Santísima Trinidad, por la que todo el orden del mundo ha sido creado y se conserva, y a quien recordarán deben estar sometidas.
150. La Hermana Boticaria pondrá gran cuidado en conservar siempre las drogas en buen estado, que nada se eche a perder ni se extravíe, que todos sus utensilios estén limpios, que los enfermos tomen los remedios en el momento necesario; avisará al Médico y Cirujano para que los visiten a tiempo y tendrá la obligación principal de comunicar a la Hermana Sirviente el estado de los enfermos para, por mandato suyo, hacer que les administren los Sacramentos como está dicho, y no hará ninguna de las demás cosas de su cargo sin ese mandato.
Dicha Hermana Boticaria sangrará también a los enfermos, o lo hará alguna otra de las Hermanas, cuando el cirujano no se halle presente en el momento necesario, curando también las llagas; pero habrá de saber que ese oficio suyo no le impide dedicarse a los demás de la Casa como recibir a los enfermos en la forma en que acostumbra a hacerlo la Hermana Sirviente cuando ésta esté ausente o bien se lo encargue a ella, fregar los platos, lavar la ropa, y velar cuando le llegue el turno, a no ser que por tener en un momento determinado mucho trabajo en su propio oficio, la Hermana Sirviente juzgue conveniente dispensarla y ella misma hará también a su vez, los mismos oficios, debiendo ser ella la primera que dé ejemplo a las demás de todas las virtudes y de trabajo.
La Hermana Portera será muy puntual en su cargo y no dejará entrar a nadie en la Casa sin permiso de la Hermana Sirviente; servirá a los enfermos cuando sea su turno como las demás Hermanas, sin por ello dejar de hacer su oficio, menos cuando haya velado por la noche, porque entonces otra Hermana la reemplazará por la mañana.
151. Las Hermanas Sirvientes 5. Nota escrita por el señor Vicente: si es a la Hermana Sirviente a quien corresponde llevarlo.dispondrán quién debe llevar 5 el Registro de entrada y salida de los Enfermos, sea por fallecimiento o por otra causa; habrá tres Registros, uno el de entrada en el que se anotará el año, mes y día del ingreso de los Enfermos, su nombre, su oficio y su naturaleza; sujetándoles en el brazo una etiqueta que también se colocará en sus ropas que se recogerán; pondrán cuidado en guardar también los papeles de importancia o cartas que puedan encontrar, como también en avisar a sus familiares en caso de fallecimiento o de curación, si en este último caso vieran que era necesario.
El segundo Registro servirá para apuntar a los Enfermos que sanen, haciendo constar el tiempo de su permanencia en el hospital.
Y en el tercero se anotará el nombre y naturaleza de los fallecidos, y la duración de su enfermedad y si han dejado encomendado algún asunto a las Hermanas, que éstas procurarán cumplir lo antes posible, pidiendo consejo.
La Hermana Sirviente y todas las demás Hermanas cuidarán de la buena administración de la Casa, de que los bienes de los Pobres se conserven y procurarán hacerlos aumentar, en cuanto les sea posible, dando a las personas de fuera ocasión de conocer su buena administración y sobre todo su esmerado servicio a los pobres y el buen ejemplo que han de dar tanto a los que visitan el hospital como a los mismos Enfermos, que serán siempre testigos de su caritativa conducta.
No admitirán a ningún desconocido suyo a comer ni dormir en el hospital, ni siquiera a sus Hermanas de la Caridad, a no ser que aporten los medios para su subsistencia, como les está ordenado y que tengan permiso de ir allá.
Además de cuanto queda dicho, se acomodarán tanto como puedan al orden del día y a las prácticas que se observan en la Casa de la Directora 6. Reside en París, escrito por el señor Vicenteque reside en París 6; a tal efecto, tendrán una copia del mismo que leerán de vez en cuando juntamente con éste.
[i]E. 47. Rc 5 A 84 Original autógrafo.







