[i]E. 37 (A. 22) (). p.721 121. Queriendo celebrar la fiesta de la Santísima Trinidad como Dios prescribió se celebrara el sábado, llamado el día del descanso del Señor, después de los seis días de la creación del mundo, cuya obra principal fue el hombre, me ha parecido que el pecado, en cieno modo, lo había aniquilado, tornándole incapaz de gozar de Dios. Y Como el designio de Dios es que ese aniquilamiento no fuera perdurable, toda vez que el mismo Dios, en la distinción de sus Personas, había dicho: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza», de la misma manera decidió redimirle, lo que es una nueva creación. Y como quiera que tras todos los misterios de nuestra Redención el Espíritu Santo inspiró a la Iglesia la celebración de la fiesta de la Santísima Trinidad, me ha parecido que era para nosotros como una orden de Dios para que solemnizáramos este día como el día del descanso
[i]E. 37 Rc 5 A 22 Original autógrafo.







