Luisa de Marillac, Pensamiento 021: Conformidad con la voluntad divina

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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1. Ver carta del señor Vicente, en SVP, I, 156; Síg 1, 215.(hacia 1632) 1

61. La Sagrada Comunión del Cuerpo de Jesucristo nos hace participar realmente en el gozo de la Comunión de los Santos del Cielo, que la Encarnación y Muerte del Hijo de Dios nos han merecido; habiendo sido tan completa la reconciliación de la naturaleza humana alcanzada por tal medio, que el Amor de Dios no ha podido ya separarse de ella. Y así como en el Cielo Dios se ve en el hombre por la unión hipostática del Verbo hecho Hombre, así ha querido estar en la tierra para que los hombres no estén separados de El.

62. ¡Oh Amor infinito! ¿Por qué permites que los hombres ciegos olviden tan gran bien? y lo pierdan por el pecado que es lo único que puede impedir la unión de tu bondad con ellos. Pero ¡Dios mío! ¿cuál es la causa de ese pecado? Es el amor propio que, por su desarreglo, impide que tu santísima voluntad sea enteramente efectuada. Renuncio a él con todo mi corazón y escojo tu santa y divina voluntad por única guía de mi vida; podré llegar a conocerla a través de esa regla (qué es) la vida de tu amado Hijo en la tierra, con la que deseo configurar la mía. ¡Oh santísima Voluntad de mi Dios! ¡cuán razonable es que seas cumplida enteramente! Eres el alimento del Hijo de Dios en la tierra y, por consiguiente, lo que sostiene mi alma en el ser que ha recibido de su Dios. Pero ¿y qué eres en la vida de la gracia? Eres la gracia misma que santifica las almas. No más voluntad propia, sino que la tuya reine sola en mí. Concédeme esta gracia, ¡oh Jesús mío! por el amor que me tienes y por la intercesión de tu Santísima Madre que tan perfectamente amó todos los efectos de tan amable voluntad. Te pido esta gracia con todo mi corazón y me doy enteramente a ti, suplicando a tu bondad que no tenga en cuenta las disposiciones contrarias que se hallan en mí, pues deseo que la fuerza de tu Amor exija con la dulzura de su violencia el consentimiento de todos mis sentidos que pudieran contrariarla.

63. Ir a la nueva vivienda con el propósito de honrar a la divina Providencia que allí me lleva, y ponerme en la disposición de hacer todo lo que la misma Providencia divina disponga que haga.

Con este cambio de domicilio, honrar el de Jesús y la Santísima Virgen de Belén a Egipto y posteriormente a otros lugares, no deseando, a ejemplo de ellos, tener morada propia en la tierra.

Que nuestro amor hacia Dios debe movernos a desear su gloria y ejercitarnos en su alabanza, regocijándonos de sus grandezas, de lo que es en Sí mismo y alabando y admirando sus atributos, haciendo actos de amor hacia ellos lo más a menudo que me sea posible durante el día.

2. Estas notas están escritas en la misma hojaCerteza 2

64. 1. Qué es gracia. Una voluntad. Un don hecho al alma que agrada a Dios. Lo que llamamos luz no es algo nuevo, sino que Dios, por un favor especial, quita algún estorbo al alma que no la conocía.

2. ¿Qué significa para Dios hacer continuos milagros? Nada nuevo.

3. Que el alma debe estar atenta a las gracias sobrenaturales, y que no deben llamarse sobrenaturales, si no es…

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