Luisa de Marillac, Pensamiento 002: Sus disposiciones interiores

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Luisa de Marillac .
Tiempo de lectura estimado:

(hacia 1622).1

2. El día (de) San Sebastián, estando en los Mártires, me sentí impulsada por el deseo de darme a Dios para hacer toda mi vida su Santísima Voluntad y le ofrecí el pensamiento que el me inspiraba de hacer voto de ello cuando tuviera permiso, y a continuación de esto, estuve todo el día profundamente embebida en la consideración de las Misericordias de Dios sobre sus creaturas, en todo el bien que veía en sus santos, que me parecían tanto más grandes cuanto que yo sentía por experiencia las debilidades de la naturaleza humana.

El sábado siguiente, supliqué con insistencia a Dios que se dignara manifestar lo que su bondad deseaba de mí. Y el domingo, a la vista de mis infidelidades hacia Dios, reconocidas especialmente en que un día de Comunión había estado casi sin ningún recogimiento que me la recordara y en que dos o tres veces había resistido a la inspiración de mortificarme en alguna cosa, ahogando verdaderamente este buen deseo, o impidiendo que se formara, cesé en la práctica de ello, lo que me llenó de una confusión tal que no pude comulgar sin confesarme. Y permanecí largo tiempo en la voluntad de no comulgar, lo que hubiera hecho, a no ser por el recuerdo de la prohibición que se me había hecho de ello. Todo el día sentí grandes penas y dolores interiores.

3. Y el martes siguiente, día de la conversión de San Pablo, considerando en la meditación que Jesús destruía enteramente los impedimentos a sus operaciones divinas para la ejecución de sus designios, tanto en este Santo como en toda la gentilidad, sentí en un instante afligido mi espíritu con grandes penas muy sensibles, que me causaron casi la imposibilidad de confesarme, y tales penas llegaron a tal punto que las hubiera dicho y hubiera hecho lo que ellas me impulsaban a hacer, yo creo que… 2

Se me ha mandado comulgar todos los sábados del año en agradecimiento por la ayuda recibida de la Santísima Virgen, y por la que espero recibir.

4. El último domingo de enero, en mi oración que hice sobre las grandezas de Dios, consideré a Jesús en el Pesebre; quien por la verdad de su Ser, bastando el sólo para la Eternidad de su Gloria, despreció las grandezas y riquezas del siglo para (cumpliendo la Voluntad de su Padre redimiéndonos) desprendernos de la tierra.

Y como el Evangelio era el del Sembrador, no reconociendo ninguna buena tierra en mí, deseé sembrar en el Corazón de Jesús todas las producciones de mi alma y las acciones de mi corazón a fin de que todo tuviera crecimiento por sus méritos, (no existiendo) más que por El y en El y ya que El quiso de tal modo abajarse hasta ser por la naturaleza…

  1. 1622 es el único año en que el 25 de enero cae en martes y el último domingo de enero (30) es sexagésima con el evangelio de la parábola del sembrador.
  2. Palabra ilegible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *