Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos
Chantilly
Hoy, 11 de noviembre de 16581
Mi querida Hermana2:
Estoy un poco preocupada al ver continúan sus males, lo que me hace pensar que los aires de Chantilly no le sientan bien; además, lo que me dice usted del estado de los asuntos me hace pensar que sería muy necesario que viniese usted por aquí, en un breve viaje, para ver si por medio de la señora Fouquet3 se podría conseguir un nuevo orden para la subsistencia de los pobres, porque no es conveniente que sea usted la que pida dinero prestado para ello. Es también muy extraño que no reciba lo de ustedes, ni lo que se nos debe desde hace tanto tiempo, y sé muy bien que ha habido medios para pagarnos. No escribo por esta vez a Sor María4, a quien ruego no deje de mandarme noticias suyas y que reciba muy bien a las niñas de la escuela, a las que podrá enseñar a hacer medias de estambre, pero sobre todo el catecismo y la práctica de la virtud; tengo la seguridad de que encontrará tanto trabajo como pueda hacer, y la consideraré muy feliz por tener tiempo suficiente para practicar sus reglas. Y de todo lo demás que me dice usted, hablaremos cuando venga, que le ruego sea lo más pronto que pueda. Asegure a la Hermana que no estará usted más de ocho o diez días aquí, Dios mediante. Presente mis humildes respetos y acatamiento a la señora Marquesa de Saint-Simon5, como también a la señora Duquesa si está ahí; salude igualmente de mi parte al señor Pesset, y créanme las dos en el amor de Nuestro Señor, queridas Hermanas, su muy humilde y afectísima hermana y servidora.







