Hoy, 19 de septiembre (1658)1
Mi muy Honorable Padre:
No sabía que mi hijo le hubiera hablado a usted de Champlan2, pero su cuñado me había dicho que le hablaría, y me ha presentado la cosa como un asunto de familia bastante importante, por cierto enfriamiento de las buenas relaciones entre mi nuera y sus primas las de la Proutière y Lestang, lo que sería muy de lamentar siguiese así: ya le diré el motivo, si Dios quiere.
Ha venido una Hermana de San Roque3a decirme que no podía entenderse con la otra Hermana ni acostumbrarse a la parroquia y no quería volverse allá. Hay bastante que decir de ella. La he mandado de nuevo y le he prometido que hablaría de ello a su caridad, pero creo que tendría usted que saberlo todo para poder juzgar.
Creo, mi muy Honorable Padre, que el mejor tiempo para sangrarse, en personas de nuestra edad, es el de la luna llena, y para purgarse, el cuarto menguante, para evitar una excesiva evacuación.
Olvidé esta mañana preguntar a su caridad qué orden había que seguir en los ejercicios de la buena religiosa de que le habló a usted el señor Capellán de Chantilly4, la cual está aquí, desde hoy, con tal motivo; es una pobre infeliz en cuanto a su condición, pero es posible que su alma necesite ayuda. ¿Podría hablar con alguno de sus Señores? o bien ¿haremos lo que podamos entre nuestras Hermanas y yo para ayudarla?
Sírvase su caridad hacer el favor de decirme si, pudiéndolo, debo hacer ese pequeño viaje, y a la vista de mis necesidades, hágame la caridad de ayudarme poderosamente con sus santos consejos y oraciones, a salir de mis miserias y a desengañarme si es que estoy en tal estado, además de honrarme siempre creyéndome, por la voluntad de Nuestro Señor, mi muy honorable Padre, su muy humilde y agradecida servidora5.
- C. 648 Rc 2 It 591. Carta autógrafa.
- Champlan, pequeña localidad del cantón de Longjumeau, en el departamento de Seine et Oise, a poca distancia de París. En él vivían los padres de Gabriela Le Clerc, nuera de Luisa de Marillac.
- San Roque parroquia de París.
- El Señor de la Hode.
- San Vicente contesto en la misma carta de Luisa: Si la Señorita Le Gras puede encontrar una carroza, nosotros le daremos el cochero y los caballos. Creo que hará bien en hacer ese corto viaje, a fin de unir más estrechamente los corazones de la familia… (ver SVP, VII, 264; Síg. Vll, 229).







