Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 26 de julio de 16581
He recibido la suya en la que me pide el reglamento de los hospitales; creo haberle dicho que no hay ninguno apropiado para ese lugar, a causa del poco número de enfermos con que cuenta. No obstante, voy a mandar buscar unos libritos para ayudar a la instrucción de los enfermos. De todas formas, espero que si ustedes están muy sometidas a sus señoras con relación a los enfermos de la ciudad, el ejemplo que den les servirá, mucho más que cualquiera otra cosa, a entrar en sentimientos de fervor. Cuando la señorita De Croissy2 esté de regreso y que hayamos hablado con ella, podremos juzgar mejor lo que convenga disponer. Le ruego la salude usted respetuosamente de mi parte y le dé las gracias, asegurándole que espero su llegada a París con gran deseo de tener el honor de verla, como también a esas buenas jóvenes, a las que pido a Nuestro Señor comunique su espíritu para que puedan cumplir bien su santa voluntad.
Aquí tienen un par de calzones (o bragas) que les enviamos pero sin hacer; les mandamos un par semejante un poco antes de que la señorita de Croissy fuera a Bernay, pero no nos han dicho si los han recibido, ni tampoco dijeron cuando los pidieron que necesitasen más.
Saludo a Sor Ana3 y soy de las dos en el amor de Jesús Crucificado, querida Hermana, su muy humilde y afectísima hermana y servidora.
P.D. Queridas Hermanas, les ruego recuerden que una de las principales obligaciones de sus reglas es la de hacer todas sus acciones en espíritu de humildad, obediencia y caridad.







