Hoy, 26 de marzo [1658] 1
Mi muy Honorable Padre:
Hace tres meses que me sangraron y quedé con necesidad de que volvieran a hacer una segunda sangría, porque los médicos, dada mi edad, y desde mi última enfermedad, me dijeron no lo hiciera sino en caso de gran necesidad. Por ello, lo he diferido, aunque según el conocimiento que tengo de mi naturaleza, me parece debo hacerlo; sería hoy si su caridad quiere tomarse la molestia de comunicarme que puedo hacerlo sin pedir más parecer, ya que no estoy enferma, gracias a Dios, sino con molestias en el pecho y otros síntomas que me hacen percibir esa necesidad. Tengo motivos para temer esté intentando terminar mis días demasiado a mi gusto porque me encuentro más sensible que nunca al dolor, aunque sin dejar de ser, mi muy Honorable Padre, su muy humilde hija y obediente servidora.







