Las Hijas de la Caridad Siervas de los Pobres Enfermos
Nantes
Hoy, 16 de febrero de 16581
Mis queridas Hermanas:
Espero hayan ustedes recibido la carta que les envié hace algún tiempo, anunciándoles el viaje de los señores que tendrán la bondad de llevarles la presente, juntamente con otra que he tenido el honor de escribir al señor Vicario de Santa Cruz, según el deseo que ustedes varias veces me hablan manifestado.
Creo que Nuestro muy Honorable Padre habrá dado plena facultad a algunos de estos buenos señores para escucharlas, por eso les ruego que les hablen de todo con confianza. Sor Francisca Ménage2, no olvide nada, por favor, y recuerde de vez en cuando darnos noticias suyas. también usted, Sor Andrea3; pero, por amor de Dios aprenda la ortografía para que pueda yo leer con facilidad sus cartas y contestarle como las dos lo deseamos. Haba pensado escribirles a varias de ustedes en particular, mas no he tenido tiempo y tampoco quiero hacérselo perder a ustedes. Sean muy sencillas y hablen con la mira puesta en Dios, dando cuenta sin pasión a aquel a quien hablen, sin otro interés que el de dar a conocer sus defectos para que las ayuden a trabajar en corregirlos. Suplico a Nuestro Señor que le conceda esta gracia, me encomiendo a sus oraciones, y soy en el amor de Nuestro Señor, queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.
P.D Nuestras Hermanas de Polonia se encomiendan a sus oraciones y todas nuestras queridas Hermanas de París las saludan con todo afecto.







