Hoy, 13 de enero de 1658 1
Señor:
Después de haber alabado a Dios con usted, indigna de mí, por la gracia que nos ha concedido de preservar a nuestro muy Honorable Padre de un peligro tan inminente2, me tomo la libertad de suplicarle se encargue de que revisen con cuidado los defectos que me parece tiene la carroza y que creo son el de tener las portezuelas demasiado bajo el estribo, estando, en cambio, todo el cuerpo del carruaje demasiado elevado por la correa de suspensión, porque si bien es cierto que esto hace que sea más suave, a pesar de todo tiene tal movimiento que yendo yo a veces en él, he tenido miedo de que el vaivén que llevaba me arrojase contra la portezuela; además, me parece que sería necesario hubiese unos agarraderos a cada lado de las portezuelas, aunque ya no estén de moda.
Tengo entendido que Sor Rosa3 espera hablar una vez más con usted; si su caridad pudiese mañana, se la mandaría a la hora que me ordenara; y creo que después de escucharla, si le parece a usted oportuno, una prohibición terminante de volver a verle sin haber comulgado, quizá la ayudaría a recobrar la tranquilidad. Permítame encomendarme a sus santos sacrificios y oraciones y repetirme en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde hermana y obedientísima servidora.







