Hija de la Caridad, Sierva de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 25 de enero de 16571
Mi querida Hermana:
He recibido hoy tres cartas suyas, todas ellas fechadas en este mes, en las que me comunica usted diversas cosas que me ponen en la incertidumbre acerca de la seguridad de su establecimiento, por lo que me dice usted que el sacerdote no encuentra que estén ustedes bien alojadas. Dígame, por favor, qué hay de ello, y no dejaremos, cuando enviemos una Hermana, de mandarles todo lo que deseen. No sabe la pena que tengo en diferir tanto el enviar ayuda y consuelo a nuestra pobre Hermana2 tan afligida; pero, querida Hermana, no puede usted hacerse idea de la dificultad que tenemos en encontrar Hermanas adecuadas para servir en lugares tan alejados, a causa de las muchas que nos piden de diversas partes. Tenemos que esperar ayuda de la divina Providencia, para lo que le ruego se valga de sus oraciones ante Nuestro Señor.
Hace usted muy bien en no preocuparse por los ruidos que puedan correr por el mundo; con tal de que no demos nosotras pie para ello, quedémonos en paz. Y si hubiera ocurrido que hayamos dado motivo, humillémonos profundamente y tratemos de reparar nuestras faltas. No es, querida Hermana, que desconfíe pensando han disgustado ustedes a alguien, pero ya sabe que la gente se disgusta a veces sin saber por qué.
Le ruego me diga si está de regreso el señor Bernay y me encomiende a las oraciones de Sor Lorenza;3 créame en el Amor de Nuestro Señor, querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.
P.D. Querida Hermana, cuando nos escriban, dirijan sus cartas al Claustro de San Germán de Auxerre, a nuestras Hermanas, porque el Mensajero las retiene durante mucho tiempo.
Le ruego diga usted a Sor Lorenza que ya he escrito al señor Cura de Nanteuil pidiéndole me comunique extensamente noticias de su familia y que, entre tanto, la invito a que piense que su Santo Angel se encarga de dar noticias a Dios de cómo se sirve ella de las gracias que recibe de El.







