Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 17 de noviembre de 16561
Mi querida Hermana:
Me ha proporcionado usted gran alegría al comunicarme por extenso noticias suyas y de sus santos empleos, sobre los que pido a Nuestro Señor derrame su bendición. Ya las tenemos, pues, a ustedes como verdaderas hospitalarias… Con tal de que esto no interrumpa el ejercicio de la Cofradía de la Caridad, espero que todo marche bien; porque de no ser así, es de temer ocurra lo que en otros lugares, es decir que ni una ni otra cosa se han establecido debidamente; confío en que pondrán cuidado en ello.
El bueno del señor Cura se ha tomado la molestia de venir a vernos, de lo que he recibido gran satisfacción; le he aconsejado fuese a ver al señor Vicente, pero no sé todavía si ha podido estar con él. No dejaré de mandar a Sor Lorenza2 la cruz que desea y la que usted también pide, aprovechando su regreso,3 si Dios quiere. Después de que el lino llegó acá, le he escrito a usted, pero como todavía no estaba la cosa muy segura, no le di a usted las gracias por la molestia que se había tomado en proporcionárnoslo. Hoy lo hago de todo corazón, y le ruego que si necesita algún artículo de aquí o dinero, no deje de pedirlo, porque ya sabe usted que nuestros bienes son comunes y que yo soy toda suya, como de Sor Lorenza, en el amor de Nuestro Señor, mi querida Hermana, su humilde Hermana y servidora.







