Luisa de Marillac, Carta 0536: A mi querida Sor Bárbara Angiboust

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos

Bernay

Hoy, 19 de junio de (1656)1

Mi querida Hermana:

Hasta ahora mismo no he tenido en mi poder su carta de fecha 3 de este mes en la que me comunica que por fin la Providencia ha dado un hospital a los pobres de ese lugar en que se encuentra usted. ¡Sea Nuestro Señor eternamente bendito! Su bondad sigue concediéndome nuevas fuerzas; ayúdeme, querida Hermana, a hacer mejor uso de ellas, para gloria suya y el servicio que El quiere preste a la Compañía.

Estoy muy preocupada por nuestras Hermanas de Sainte-Marie-du-Mont, ya que hace algún tiempo he sabido que Sor Claudia2 estaba muy grave. Esperaba que usted me dijera había podido enviarles mis cartas, que le dirigí a usted. a las que no he recibido contestación.

Ponga cuidado, querida Hermana, en que no haya en el establecimiento del hospital nada contrario a la sencillez y humildad de las Hijas de la Caridad, que pueda impedir el cumplimiento puntual de su reglamento, y si quisieren obligarla a cosas que vea usted no son las que de ordinario hacemos, como por ejemplo el manejo de los bienes temporales, compra de provisiones generales, le ruego lo advierta al señor Vicente.

Ha hecho usted bien en pedir consejo para recibir a la joven que le han propuesto. Le diré, querida Hermana, que es cierto que el señor Vicente no quiere que nuestras Hermanas reciban jóvenes internas en sus casas, pero con relación a ésta hay una consideración que tener en cuenta y es que es la hija de la antigua encargada del hospital. No dejaré, Dios mediante, de decírselo a Nuestro muy Honorable Padre, y si ya la tiene usted en casa, diga que es provisionalmente, en espera de recibir órdenes suyas.

Querida Hermana, mucho me agradaría que me dijera usted algo de su vida espiritual; si observan con afecto sus sencillas reglas, si se comunican mutuamente, en algún momento del día, su oración, si hacen la conferencia los viernes y encuentran tiempo para sus demás ejercicios. Por lo demás, no dudo de que sus corazones viven en una gran unión, que se comunican una a otra lo que hacen; de no ser así, querida Hermana, no sentirían ustedes los consuelos que Nuestro Señor promete a los que están reunidos en su nombre de estar en medio de ellos. Quiero creer, querida Hermana, que la tolerancia que tienen mutuamente les hace experimentar sus efectos. Suplico a Nuestro Señor continúe derramando en ustedes sus santas gracias, y soy en su santísimo amor, querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.

  1. C. 536 Rc 3 lt 480. Letra de Sor Guérin. Carta firmada
  2. Claudia Chantereau (ver C. 481 n. 3).

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