(hacia mayo de 1656)1
Queridas Hermanas:2
Sus últimas cartas que me han sido entregadas hoy por el señor… ‘ me han alegrado sobremanera; han llegado justo a tiempo para acabar de curarme de una grave enfermedad que he tenido durante un mes, porque tienen que saber, queridas Hermanas, que no hay nada capaz de darme tanta alegría como el saber que todas gozan de buena salud y conocer sus disposiciones interiores sobre las que he de escribirles cuando haya recuperado mis fuerzas; en espera, las exhorto con todo mi corazón a la fidelidad que deben a Dios en la práctica de las virtudes necesarias a su vocación. ¡Qué felices son, queridas Hermanas, por tener tan gran número de enfermos que servir! ¡Y cómo se nota que Dios las ama, ya que les proporciona tantas ocasiones de servirle a El! Continúen, por favor, haciéndolo así por amor suyo, con toda la mansedumbre, esmero y caridad de que necesitan.







