Luisa de Marillac, Carta 0501: Al señor Ozenne

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Superior de los Sacerdotes de la Misión, en Varsovia

Hoy 19 de agosto (1655)1

Señor:2

Aunque tengo la seguridad de que el señor Berthe3 le dirá todo, me creo sin embargo obligada a acompañar a nuestras Hermanas4 con estas líneas, con las que ante todo doy a usted las gracias más rendidas por lo que le debo respecto al interés que tiene usted la bondad de tomarse en darnos noticias de nuestras queridas Hermanas. No podría tener mayor consuelo que el que recibo al enterarme de noticias verdaderas, como su caridad me las ha dado siempre, aunque acaso alguna vez se haya callado lo que pudiera humillarme. Si así ha sido, no lo haga más, señor, porque si bien es verdad que me afecta mucho el que nuestras Hermanas puedan desviarse de su deber, sin embargo, me gusta saber siempre lo bueno y lo malo.

Ha pedido usted Hermanas tan perfectas, que va usted a creer que éstas (que van) lo son cabalmente. En nombre de Dios, señor, no se deje usted persuadir por esa idea; pero acepte usted la seguridad que yo le doy de que son sujetos bastante buenos; que no tienen nada que sea contrario a las disposiciones que se requieren para ser una buena Hija de la Caridad. Es lástima que la Hermana Sirviente5 no tenga un poco más de presencia; de ser así, creo que no le faltaría apenas nada: lo único que temo es que no está acostumbrada al ambiente de la corte, ni mucho tampoco a los cumplidos mundanos. Obra buenamente, aunque no le faltan ni la inteligencia ni el criterio, tiene toda la prudencia necesaria y sabe hacer uso de ella; en una palabra, parece actuar en todo dentro de una gran sencillez. Ya ve usted, señor, que es capaz de recibir un consejo, y esto me hace suplicarle que le dé usted cuantos le parezcan necesarios, antes de que tenga el honor de presentarse a la Reina.

Siento tener que terminar por las urgencias que tengo, pero no lo haré sin rogar a usted, señor, que continúe dispensándonos sus caritativos cuidados y santas oraciones por la enmienda de mi vida, y me crea en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidora.

  1. C. 501 Rc 2 lt 446. Carta autógrafa.
  2. Señor Ozenne (ver C. 464, n. 2).
  3. Señor Berthe (ver C. 281, n. 3).
  4. Las tres Hermanas que van a Polonia ver carta anterior
  5. Margarita Chétif (ver C. 357, n. 2).

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