Luisa de Marillac, Carta 0477: A mi querida Sor Cecilia

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad

Sierva de los Pobres Enfermos, en el Hospital de Angers

(Diciembre de 1654)1

Mi querida Hermana:2

Alabo a Dios con todo mi corazón por las gracias que le ha concedido y a todas nuestras Hermanas en sus Ejercicios Espirituales. ¡Qué felices son ustedes de disfrutar de una dirección tan esmerada y poder contar con tiempo para hacer los santos ejercicios! Les aseguro que tenemos Hermanas en París que han tenido que esperar dos y algunas hasta tres años para poder hacerlos. Suplico a Nuestro Señor les conceda la gracia de serle muy agradecidas por sus misericordias. Sigan los consejos del señor Abad, especialmente los que les da sobre cómo deben conducirse con los confesores y sobre el modo de discernir los que son adecuados para ustedes. No hay que hacerse ilusiones, querida Hermana, es preciso que aquellas a quienes Dios ha confiado el cargo de las demás, se olviden por completo de sí mismas en todo, pero especialmente en lo que se refiere a lo espiritual y a las pequeñas satisfacciones que pueden servir a que las Hermanas adelanten en la perfección. Hay que pensar que las que tienen cargos han de ser como los mulos de carga de la Compañía. Pidamos a Nuestro Señor este espíritu para usted y para mí, se lo ruego. No puedo darme cuenta de quién es sor Juana María, dígame por favor quién es, porque, si no me equivoco, tiene usted a dos de nombre Sor Juana.3

Siento muchísimo el que no podamos enviar todavía a dos Hermanas nuestras a los Recluidos, pero es que creo como usted, querida Hermana, que para desempeñar bien aquello no serían demasiadas tres o cuatro, y de momento no las tenemos. Quedan todavía tres lugares en los que no hay más que una hermana y no podemos enviarles ayuda. Me parece que ya le he dicho que Sor Bárbara4 está en Bernay, en Normandía, muy bien de salud. Las tenemos también a quince (leguas)5 más allá de Caen, para atender a pobres vergonzantes con necesidades extremas en lo espiritual y lo temporal. Nuestras Hermanas de Polonia las saludan; la Reina quiere que le mandemos otras tres esta primavera: las había pedido ya desde el año pasado, y no sé lo que podremos hacer.6 Pida a Nuestro Señor que sea su santísima voluntad, y si no, que todo se interrumpa. Hoy no puedo escribir a ninguna de nuestras Hermanas, le ruego que las salude a todas de mi parte y les asegure que cuentan con el afecto más sincero y entrañable de mi corazón, en el amor de Jesús recién nacido, en el que soy, mi querida Hermana, su muy humilde y afectísima hermana y servidora.

  1. C. 477 Rc 3 lt 376. Carta autógrafa.
  2. Cecilia Angiboust (ver C. 36 n. 2).
  3. Juana de Loudun (ver C. 158 n. 8), y Juana María Ceintereau. Esta última (1620-1690), natural de Morton, en el Departamento de Vienne, se encontraba en la Compañía de las Hijas de la Caridad ya en abril de 1645. Llegada a Angers en noviembre de 1651, permaneció allí hasta 1667.
  4. Bárbara Angiboust (ver C. 7 n. 1).
  5. En Sainte Marie du Mont.
  6. Luisa tuvo en el pensamiento mandar a Cecilia a Polonia (ver C. 416).

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