Mi muy Honorable Padre:
Desde que me comunicó usted la carta que la Reina2 dirigió a su caridad, he estado siempre en la creencia de que tenía formado el propósito de dar una Directora a nuestras Hermanas; y mi pensamiento ha ido todavía más allá, imaginándome que, para que no faltara esa directora después de la muerte de la buena señorita,3 llegaría a convencer a su Majestad de la necesidad de contar con tres o cuatro, lo que se parecería bastante a los establecimientos de la Caridad: esas señoras serían las principales oficialas y nuestras Hermanas trabajarían bajo su dirección.
Si nuestras Hermanas no han cambiado de manera de ser, temo que Sor Francisca4 no sea tan franca como Sor Magdalena5 ni tenga tanta firmeza como ésta.
Respecto a las que hemos de enviar, yo no veo otra más apta que Sor Cecilia,6 con la reserva de que, como ha estado en Angers con Sor Margarita,7 dudo mucho que llegaran a entenderse bien en todo. Si no fuera por el inconveniente que tiene Sor Juliana8 con sus mareos y vómitos en cualquier carruaje, ella si me parecería indicada; dejo a su caridad el juzgar acerca de Sor Juana Lepintre,9 que se avendría bien con los sentimientos de la Señorita de Villers.
Yo creo que nuestras Hermanas se inclinarán sin dificultad a seguir el parecer del señor Ozenne,10 de no intervenir más que en aquello de que estén encargadas; la dificultad estará en la bondad y familiaridad de la Reina en su trato con las Hermanas: podrá ordenarles cosas que la señorita, ya sea por mantener su autoridad, ya por otras razones que ella tenga, les hará diferir o quién sabe si les impedirá rotundamente que las hagan, y todo esto puede llevar consigo disputas y celos.
El asunto de los hábitos y de las camas, si Sor Margarita lo ha referido bien, hace pensar en un gran empeño.
Si mañana se reúnen las señoras, suplico a su caridad me diga si en la nota de asuntos que tenemos que hacer, conviene les hablemos de las faltas que han cometido las chicas mayores expósitas que estaban colocadas sirviendo. Yo tendría también gran necesidad de hablarle, si le parece a usted bien, con dos o tres de nuestras Hermanas sobre las dificultades que se expusieron en nuestra última Asamblea y sobre mí en particular, que pido por amor de Dios a su caridad su santa bendición como su más indigna hija, mi muy Honorable Padre, y agradecida servidora. Esta que lo es.
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[1]C. 472 (L. 416) Al señor Vicente. pp.441-442
[noviembre 1654]
Mi muy Honorable Padre:
Desde que me comunicó usted la carta que la 1. La Reina de Polonia, Luisa-María de Gonzaga.Reina 1 dirigió a su caridad, he estado siempre en la creencia de que tenía formado el propósito de dar una Directora a nuestras Hermanas; y mi pensamiento ha ido todavía más allá, imaginándome que, para que no faltara esa directora después de la muerte de la buena 2. Señorita de Villers, dama de honor de la Reina, a quien ésta había encargado de la distribución de las limosnas a los pobres. Se advierte en los Fundadores el temor de que la Reina la establezca como Directora, es decir, Superiora de las Hijas de la Caridad en Polonia.señorita 2, llegaría a convencer a su Majestad de la necesidad de contar con tres o cuatro, lo que se parecería bastante a los establecimientos de la Caridad: esas señoras serían las principales oficialas y nuestras Hermanas trabajarían bajo su dirección.
Si nuestras Hermanas no han cambiado de manera de ser, temo que Sor 3. Francisca Douelle (ver C. 431 n. 2).Francisca 3 no sea tan franca como4. Magdalena Drugeon, hija de un rico comerciante de París. Formaba parte del grupo de las tres primeras llegadas a Varsovia el 7 de septiembre de 1652. Sor Magdalena 4 ni tenga tanta firmeza como ésta.
Respecto a las que hemos de enviar, yo no veo otra más apta que 5. Cecilia Angiboust (ver C. 36 n. 2).Sor Cecilia 5, con la reserva de que, como ha estado en Angers con6. Margarita Moreau (ver C. 317 n. 3). Sor Margarita 6, dudo mucho que llegaran a entenderse bien en todo. Si no fuera por el inconveniente que tiene7. Juliana Loret (ver C. 253 n. 1). Sor Juliana 7 con sus mareos y vómitos en cualquier carruaje, ella si me parecería indicada; dejo a su caridad el juzgar acerca de 8. Juana Lepintre (ver C. 75 n. 1).Sor Juana Lepintre 8, que se avendría bien con los sentimientos de la Señorita de Villers.
Yo creo que nuestras Hermanas se inclinarán sin dificultad a seguir el parecer del señor 9. Señor Ozenne (ver C. 464 n. 2).Ozenne 1, de no intervenir más que en aquello de que estén encargadas; la dificultad estará en la bondad y familiaridad de la Reina en su trato con las Hermanas: podrá ordenarles cosas que la señorita, ya sea por mantener su autoridad, ya por otras razones que ella tenga, les hará diferir o quién sabe si les impedirá rotundamente que las hagan, y todo esto puede llevar consigo disputas y celos.
El asunto de los hábitos y de las camas, si Sor Margarita lo ha referido bien, hace pensar en un gran empeño.
Si mañana se reúnen las señoras, suplico a su caridad me diga si en la nota de asuntos que tenemos que hacer, conviene les hablemos de las faltas que han cometido las chicas mayores expósitas que estaban colocadas sirviendo. Yo tendría también gran necesidad de hablarle, si le parece a usted bien, con dos o tres de nuestras Hermanas sobre las dificultades que se expusieron en nuestra última Asamblea y sobre mí en particular, que pido por amor de Dios a su caridad su santa bendición como su más indigna hija, mi muy Honorable Padre, y agradecida servidora. Esta que lo es.
[1]C. 472 Rc 2 lt 416. Carta autógrafa. Dorso: noviembre 1654 (H. Duc.)
- C. 472 Rc 2 lt 416. Carta autógrafa. Dorso: noviembre 1654 (H. Duc.).
- La Reina de Polonia, Luisa-María de Gonzaga.
- Señorita de Villers, dama de honor de la Reina, a quien ésta había encargado de la distribución de las limosnas a los pobres. Se advierte en los Fundadores el temor de que la Reina la establezca como Directora, es decir, Superiora de las Hijas de la Caridad en Polonia.
- Francisca Douelle (ver C. 431 n. 2).
- Magdalena Drugeon, hija de un rico comerciante de París. Formaba parte del grupo de las tres primeras llegadas a Varsovia el 7 de septiembre de 1652.
- Cecilia Angiboust (ver C. 36 n. 2).
- Margarita Moreau (ver C. 317 n. 3).
- Juliana Loret (ver C. 253 n. 1).
- Juana Lepintre (ver C. 75 n. 1).
- Señor Ozenne (ver C. 464 n. 2).







